PARA PERMANECER CONECTADO A JESUS YO HE APRENDIDO QUE DEBO ENTREGAR TODO LO QUE HAGO Y TENGO A DIOS. ASI LE DEJO A EL TOMAR EL CONTROL DE MI VIDA, DEJANDOLE ACTUAR EN MI "ME SOMETO A DIOS Y RESISTO AL DIABLO DE TAL MANERA QUE EL HUYE DE MI" SANTIAGO 4:7 DICE "Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá."

 
CONECTATE A JESUS
PAGINA PRINCIPAL
PASTOR ANDRÉS PORTES EN PANAMÁ
SEMINARIOS "SIEMPRE GOZOSOS"
SEMINARIOS DE HISTORIA DENOMINACIONAL DE LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMI DÍA.
VIDEOS Y SEMINARIOS VARIOS
CAMPAÑA DESCUBRIENDO EL APOCALIPSIS PANAMÁ
CAMPAÑA CON JUNIOR KELLY MARCHENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA DE HOY
La leccion de la semana
QUINQUENIO BÍBLICO (TODA LA BIBLIA EN 5 AÑOS)
LA MATUTINA DE HOY
LECCIONES DE VIDA
CURSOS BIBLICOS.
enlaces radio y televisoras cristianas
JOVENES
CRECIMIENTO EXPONENCIAL
FOTOS VARIAS DE LAS MARAVILLAS DE DIOS
TEMAS Y SERMONES VARIOS
BOLETIN INFORMATIVO
Contacto
Libro de visitantes
¿ESTOY CONECTADO?
 

La leccion de la semana

LA SIGUIENTE ES LA LECCIÓN CORRESPONDIENTE A ESTA SEMANA.
TODAS LAS LECCIONES SON UN APOYO DE LA SIGUIENTE PÁGUINA WEB: 
httpss://escuelasabaticamaestros.com 
PARA ESTAR AL DÍA CON LA LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA VIDITE ESTE SUTUI:
https://espacioadventista.org/category/escuela-sabatica/

Lección 09: Para el 1º de diciembre de 2018

 

LA PRUEBA MÁS CONVINCENTE

 

Sábado 24 de noviembre___________________________________________________________

 

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 11:51, 52; Efesios 2:13-16; 2 Corintios 5:17-21; Efesios 4:25-5:2; Romanos 14:1-6; Hechos 1:14.

 

PARA MEMORIZAR:

 

“Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:51, 52).

 

La semana pasada estudiamos de qué modo la unidad se hace evidente a través de un mensaje común, centrado en Jesús como Salvador y en las verdades de la Escritura que se acentuarán en el tiempo del fin. Somos lo que somos por el mensaje que Dios nos ha dado y el llamado que tenemos para difundirlo al mundo.

 

Esta semana nos enfocamos en la unidad de la iglesia, en su expresión en la vida diaria de los cristianos y en su misión. De acuerdo con Jesús, la iglesia no solo proclama el mensaje de salvación y reconciliación de Dios, sino también la unidad de la iglesia es una expresión primordial de esa reconciliación. En un mundo rodeado de pecado, la iglesia se erige como un testimonio visible de la obra salvadora de Cristo. Sin la unidad y la solidaridad de la iglesia, el poder salvador de la Cruz difícilmente se manifestaría en este mundo.

 

“La unidad con Cristo establece un vínculo de unidad mutua. Esa unidad es la prueba más convincente ante el mundo de la majestad y la virtud de Cristo, y de su poder para eliminar los pecados” (CBA 5:1.122).

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

El amor santificado es amplio, se difunde y no puede ser restringido por el hogar o la iglesia. Este amor quiere salvar a las almas que perecen. Cada corazón que ha sentido el amor del Salvador que perdona el pecado, halla afinidad con todo otro corazón cristiano. Los verdaderos creyentes se unirán entre ellos para trabajar por las almas que están a punto de perecer…

 

Cuando nuestras iglesias cumplan el deber que pesa sobre ellas, serán agencias vivas y activas para el Maestro. La manifestación del amor cristiano llenará el alma con un fervor profundo y más ferviente para trabajar en favor de Aquel que dio su vida para salvar al mundo. Siendo buenos y haciendo el bien los seguidores de Cristo expulsan el egoísmo del alma. A ellos, el sacrificio más costoso les parece demasiado barato para ofrendarlo. Ven una gran viña en la cual trabajar, y comprenden que deben prepararse por la gracia divina para laborar en forma paciente y dedicada, a tiempo y fuera de tiempo, en una esfera que no conoce límites. Obtienen victoria tras victoria, creciendo en experiencia y eficiencia, extendiendo en todas partes sus esfuerzos fervorosos por ganar almas para Cristo. Utilizan su experiencia creciente para lograr el máximo bien; tienen el corazón derretido por el amor de Cristo (El ministerio médico, p. 421).

 

Lo que profesamos es muy exaltado. Como adventistas observadores del sábado, profesamos obedecer todos los mandamientos de Dios y esperar la venida de nuestro Redentor. Un solemnísimo mensaje de amonestación ha sido confiado a los pocos fieles de Dios. Debemos demostrar por nuestras palabras y obras que reconocemos la gran responsabilidad que se nos ha impuesto. Nuestra luz debe resplandecer tan claramente que los demás puedan ver que glorificamos al Padre en nuestra vida diaria, que estamos en relación con el cielo y somos coherederos con Cristo Jesús, para que cuando él aparezca con poder y grande gloria seamos como él.

 

Todos debemos sentir nuestra responsabilidad individual como miembros de la iglesia visible y trabajadores en la viña del Señor. No debemos esperar que nuestros hermanos, que son tan frágiles como nosotros, nos ayuden; porque nuestro precioso Salvador nos ha invitado a unimos a él y a unir nuestra debilidad con su fortaleza, nuestra ignorancia con su sabiduría, nuestra indignidad con su mérito. Ninguno de nosotros puede tener una posición neutral; nuestra influencia se ejercerá en pro o en contra de Jesús. Somos agentes activos de Cristo, o del enemigo. O recogemos con Jesús, o dispersamos. La verdadera conversión es un cambio radical. La misma tendencia de la mente y la inclinación del corazón serán desviadas, y la vida llegará a ser nueva en Cristo.

 

Dios está conduciendo a un pueblo para que se coloque en perfecta unidad sobre la plataforma de la verdad eterna (Testimonios para la iglesia, tomo 4, pp. 20, 21).

 

61


Lección 09 | Domingo 25 de noviembre____________________________________________

 

BAJO LA CRUZ DE JESÚS: (LA PRUEBA MÁS CONVINCENTE)

 

Al igual que muchas otras bendiciones espirituales que Dios le da a su pueblo, la unidad de la iglesia también es un regalo de Dios. La unidad no es una creación humana ni el resultado de nuestros esfuerzos, buenas obras e intenciones. Fundamentalmente, Jesucristo crea esa unidad a través de su muerte y su resurrección.

 

1.    Al apropiarnos por fe de su muerte y su resurrección a través del bautismo y el perdón de nuestros pecados,

 

2.    al unirnos en comunión fraternal, y

 

3.    al difundir el mensaje de los tres ángeles al mundo, tenemos comunión con él en unidad unos con otros.

 

Lee Juan 11:51 y 52; y Efesios 1:7 al 10. ¿Qué acontecimiento de la vida de Jesús es el fundamento de la unidad entre nosotros como adventistas del séptimo día?

 

Juan 11:51-52

 

51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

 

NOTA PERSONAL DE "CONECTATE A JESÚS" SOBRE JUAN 11:51-52:

(LA COLOCACIÓN DE LOS SUB-TÍTULOS EN LA BIBLIA ES UNA FORMA EN QUE LOS EDITORES DE CADA VERSIÓN HAN QUERIDO HACER MÁS COMPRENSIBLE LA LECTURA. EN VERDAD SON DE MUCHA AYUDA. HOY QUIERO AGRADECER A LOS MISMOS EL HACERLO. EL SIGUIENTE PASAJE LLEVA UN SUB-TÍTULO QUE SE REFIERE AL EVENTO PRINCIPAL QUE NARRA, PERO DENTRO DE EL MISMO TENEMOS UNA SITUACIÓN QUE HA PASADO DESPERSIVIDA PARA MUCHOS INCLUYENDOME. SE TRATA DE LO QUE LA MISMA ESCRITURA LLAMA: “LA PROFECÍA DE CAIFÁS” VEAMOS TODO EL PASAJE PERO REALTAREMOS EN ROJO LA PROFECÍA DE CAIFÁS. “

 

El complot para matar a Jesús (Mt. 26.1-5; Mr. 14.1-2; Lc. 22.1-2)

 

45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

 

46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

 

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

 

48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

 

49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

 

50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

 

51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

 

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

 

53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

 


"EN OCASIÓN DEL SITIO (RODEAR AL EJERCITO O CIUDAD DEL ENEMIGO POR UN TIEMPO) REALIZADO POR LOS FILISTEOS EN OCASIÓN DEL ENFRENTAMIENTO ENTRE DAVID Y GOLIAT PODEMOS VER ESTE PRINCIPIO DE GUERRA EN EL QUE LA MUERTE DE UNO POR LA NACIÓN ERA MEJOR QUE LA MUERTE DE TODOS PARA DECLARAR LA VICTORIA DE UNA NACIÓN SOBRE OTRA.
Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

 

Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.” (1 SAMUEL 17: 1-9) CON UNA INVITACIÓN A LEER TODO EL CAPÍTULO 17.

 

Efesios 1:7-10

 

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

 

“Esto no lo dijo [Caifás] por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:51, 52). Qué extraño que Dios haya utilizado a Caifás para explicar el significado de la muerte de Jesús, a pesar de que no sabía lo que estaba haciendo al condenar a Jesús a la muerte. El sacerdote tampoco tenía idea de cuán profunda era su declaración. Caifás pensó que solo estaba haciendo una declaración política. Sin embargo, Juan usó sus palabras para revelar una verdad fundamental acerca de lo que significaba la muerte sustitutiva de Jesús para todos los fieles de Dios, que un día serían congregados “en uno”.

 

Más allá de lo que creamos como adventistas del séptimo día, y más allá del mensaje que solo nosotros proclamamos, el fundamento de nuestra unidad se da en nuestra aceptación común de la muerte de Cristo en nuestro favor.

 

Y, además, también experimentamos esta unidad en Cristo a través del bautismo. “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gál. 3:26, 27). El bautismo es otro vínculo que los adventistas comúnmente compartimos, ya que simboliza nuestra fe en Cristo. Tenemos un Padre en común; por lo tanto, todos somos hijos e hijas de Dios. Y tenemos un Salvador común en cuya muerte y resurrección somos bautizados (Rom. 6:3, 4).

 

Independientemente de las diferencias culturales, sociales, étnicas y políticas que haya entre nosotros como adventistas del séptimo día, ¿por qué nuestra fe común en Jesús trasciende todas esas divisiones?

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

“Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:50-52).

 

Estas palabras fueron pronunciadas por uno que no conocía su significado. Había perdido el sentido de lo sagrado de los sacrificios y las ofrendas. Pero sus palabras significaban más de lo que sabían él o los que estaban relacionados con él. Con ellas dio testimonio de que había llegado el tiempo para que cesara para siempre el sacerdocio aarónico. Estaba condenando a Aquel que había sido simbolizado en cada sacrificio ofrecido, el Único con cuya muerte terminaría la necesidad de los símbolos y las sombras. Estaba declarando, sin saberlo, que Cristo estaba por cumplir aquello para lo cual había sido instituido el sistema de sacrificios y ofrendas (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1111).

 

No es suficiente creer acerca de Cristo; debemos creer en él. La única fe que nos beneficiará es la que le acepta a él como Salvador personal; que nos pone en posesión de sus méritos. Muchos estiman que la fe es una opinión. La fe salvadora es una transacción por la cual los que reciben a Cristo se unen con Dios mediante un pacto. La fe genuina es vida. Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza implícita por la cual el alma llega a ser una potencia vencedora (La maravillosa gracia de Dios, p. 140).

 

En el acto de someterse a la ordenanza del bautismo Cristo le muestra al pecador uno de los pasos importantes de la conversión verdadera. Cristo no tenía ningún pecado que lavar, pero al aceptar la responsabilidad de transformarse en el sustituto del hombre, los pecados de los seres humanos culpables le fueron imputados…

 

Todos los que viven tienen pecados que lavar… El verdadero arrepentimiento por el pecado, la fe en los méritos de Jesucristo, y el bautismo en su muerte, para ser levantados del agua y vivir una vida nueva, son los primeros pasos en el nuevo nacimiento que Cristo le dijo a Nicodemo que debía experimentar para ser salvo. Las palabras que Cristo le dirigió a Nicodemo no fueron únicamente para él, sino para todo hombre, mujer y niño que habría de vivir en el mundo… Al seguir el ejemplo de Cristo estamos seguros (Exaltad a Jesús, p. 73).

 

La gracia de Dios llega al alma por el canal de la fe viva, que está en nuestro poder ejercitar.

 

La fe verdadera demanda la bendición prometida y se aterra a ella antes de saberla realizada y de sentirla. Debemos elevar nuestras peticiones al lugar santísimo con una fe que dé por recibidos los prometidos beneficios y los considere ya suyos. Hemos de creer, pues, que recibiremos la bendición, porque nuestra fe ya se apropió de ella, y, según la Palabra, es nuestra. “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Marcos 11:24. Esto es fe sincera y pura: creer que recibiremos la bendición aun antes de recibirla en realidad (Primeros escritos, p. 72).

 

62


Lunes 26 de noviembre | Lección 09_______________________________________________

 

EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN

 

Sin lugar a duda, nuestro mundo se caracteriza por su desorden, sus problemas, guerras y conflictos. Todos estos factores afectan nuestra vida en los ámbitos personal, comunitario y nacional. A veces parece que toda nuestra vida está en conflicto. Pero la desunión y el desorden no prevalecerán para siempre. Dios tiene la misión de lograr la unidad cósmica. Si bien el pecado causó discordia, el plan eterno de Dios para la reconciliación trae paz y plenitud.

 

En Efesios 2:13 al 16, 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

 

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

 

15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

 

16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.”

 

Pablo presenta los principios que muestran cómo Cristo actuó para brindar paz entre los creyentes: mediante su muerte en la Cruz, Jesús, de judíos y gentiles hizo un solo pueblo y derribó las barreras étnicas y religiosas que los separaban. Si Cristo pudo hacer esto con judíos y gentiles en el siglo I, ¿hasta qué punto puede derribar las barreras y los muros raciales, étnicos y culturales que dividen a la gente dentro de nuestra propia iglesia en la actualidad?

 

Y, partiendo de aquí, podemos llegar al mundo.

 

En 2 Corintios 5:17 al 21, Pablo declara que en Cristo somos una nueva creación, reconciliados con Dios. ¿Cuál es entonces nuestro ministerio en este mundo? ¿Qué diferencias podríamos marcar en nuestra comunidad como una organización eclesiástica unida?

 

2 Corintios 5:17-21

 

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Como la nueva creación de Dios, los creyentes reciben un ministerio fundamental, un triple ministerio de reconciliación:

 

1) Nuestra iglesia está compuesta por creyentes que alguna vez estuvieron alejados de Dios pero que, mediante la gracia salvífica del sacrificio de Cristo, ahora el Espíritu Santo los ha unido a Dios. Somos el remanente, llamados a proclamar el mensaje del tiempo del fin al mundo. Nuestro ministerio es invitar a quienes todavía están distanciados de Dios a reconciliarse con él y a unirse a nosotros en nuestra misión.

 

2) La iglesia es también el pueblo de Dios reconciliado entre sí. Estar unidos a Cristo significa que estamos unidos unos con otros. Esto no es solo un ideal elevado; debe ser una realidad visible. La reconciliación mutua, la paz y la armonía entre hermanos son un testimonio para el mundo de que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

 

3) A través de este ministerio de reconciliación, la iglesia le dice al universo que el plan de redención de Dios es real y poderoso. El Gran Conflicto tiene que ver con Dios y su carácter. En la medida en que la iglesia cultive la unidad y la reconciliación, el universo verá la obra de la sabiduría eterna de Dios (ver Efe. 3:8-11). “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

 

y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

 

10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

 

11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,

 

12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;

 

13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.”

 

 

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

1.    El tiempo en que vivimos es una época de emociones intensas. La ambición y la guerra, el placer y la obtención de dinero absorben la mente de la gente.

 

2.    Satanás ve que le queda poco tiempo, de modo que ha puesto a todos sus agentes a trabajar, a fin de que la gente pueda ser engañada, entrampada, inducida a mantenerse ocupada y embelesada: hasta que concluya el tiempo de gracia y la puerta de la misericordia se cierre para siempre.

 

3.    Es nuestra tarea llevar al mundo entero a toda nación, tribu, lengua y pueblo— la verdad salvadora del mensaje del tercer ángel (Testimonios para la iglesia, tomo 6. p. 39).

 

4.    Necesitamos la iluminación divina. Todo individuo está luchando para llegar a ser un centro de influencia, y hasta que Dios no trabaje por su pueblo no verán que la subordinación a él es la única seguridad para toda alma.

 

5.    Su gracia transformadora en los corazones humanos conducirá a la unidad, una unidad que todavía no ha sido lograda, pues todos los que son asimilados por Cristo estarán en armonía los unos con los otros. El Espíritu Santo creará unidad… (nota personal nuestra: no puedo yo producir la unidad en la iglesia ya que yo soy parte de esa unidad que forma y creará El Espíritu Santo)

 

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación… y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo”. Efesios 2:14-16.

 

1.    Cristo es el vínculo de unión en la cadena de oro que une a los creyentes y los mantiene en unidad con Dios.

 

2.    No debe haber separación en este gran tiempo de prueba.

 

3.    El pueblo de Dios está constituido por “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” (versículos 19-21).

 

4.    Los hijos de Dios constituyen una sola unidad en Cristo, quien presenta su cruz como el centro de atracción. Todos los que creen son uno en él (Mensajes selectos, tomo 3, pp. 21, 22).

 

5.    Insto a nuestros hermanos a dejar de criticar y de hablar mal, y a acudir a Dios en ferviente oración, pidiéndole que ayude a los que se equivocan.

 

6.    Únanse unos con otros y con Cristo.

 

7.    Estudien el capítulo diecisiete de Juan, y aprendan cómo orar y cómo vivir la oración de Cristo. Él es el Consolador. Él morará en sus corazones, haciendo que su gozo sea cumplido.

 

8.    Sus palabras serán para ellos como el Pan de Vida, y con la fuerza así obtenida serán capacitados para desarrollar caracteres que serán una honra para Dios.

 

9.    Un perfecto compañerismo cristiano existirá entre ellos. Se verá en sus vidas el fruto que siempre aparece como resultado de la obediencia a la verdad

 

10. Ha de haber menos charla acerca de pequeñas diferencias, y un estudio más diligente de lo que la oración de Cristo significa para quienes creen en su nombre.

 

11. Hemos de orar por la unión, y entonces vivir de tal manera que Dios pueda responder nuestras oraciones

 

12. La completa unión con Cristo y unos con otros es absolutamente necesaria para la perfección de los creyentes.

 

13. La presencia de Cristo por la fe en los corazones de los creyentes es su poder, su vida.

 

14. Produce unión con Cristo. “Tú en mí”. La unión con Dios por medio de Cristo hace perfecta a la iglesia (Reflejemos a Jesús, p. 192).

 

63


Lección 09 | Martes 27 de noviembre______________________________________________

 

LA UNIDAD PRÁCTICA

 

En 1902, Elena de White escribió: “Cada cristiano debería ser lo que Cristo fue en su vida en esta Tierra. Él es nuestro Ejemplo, no solamente en su pureza inmaculada, sino también en su paciencia, cortesía y disposición amigable” (ELC 183). Estas palabras nos recuerdan la apelación de Pablo a los Filipenses: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:5).

 

Lee Efesios 4:25 a 5:2; y Colosenses 3:1 al 17. Luego responde estas dos preguntas: ¿En qué aspectos de nuestra vida en particular se nos invita a mostrar nuestra lealtad a Jesús? ¿Cómo deberíamos ser testigos del evangelio de Jesús en nuestra vida pública?

 

Efesios 4:25 a 5:2

 

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

 

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

 

Colosenses 3:1-17

 

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

Hay muchos otros pasajes de las Escrituras que invitan a los cristianos a seguir el ejemplo de Jesús y a ser testimonios vivos de la gracia de Dios para otros. También estamos invitados a buscar el bienestar de los demás (Mat. 7:12), a sobrellevar sus cargas (Gál. 6:2), a llevar una vida sencilla y enfocada en la espiritualidad interior en lugar de la exhibición externa (Mat. 16:24-26; 1 Ped. 3:3, 4) y a adoptar un estilo de vida saludable (1 Cor. 10:31).

 

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 Ped. 2:11, 12). ¿Con cuánta frecuencia subestimamos el impacto del carácter cristiano en quienes nos observan? La paciencia que se manifiesta en momentos de enfado, una vida disciplinada en medio de la tensión y los conflictos, un espíritu gentil en respuesta a la impaciencia y las palabras duras son marcas del espíritu de Jesús que estamos invitados a emular.

 

Como adventistas del séptimo día que damos testimonio en un mundo que malinterpreta el carácter de Dios, somos un poder para hacer el bien y para la gloria de Dios. Como representantes de Cristo, los creyentes deben sobresalir no solo por su rectitud moral, sino también por su interés práctico en el bienestar de los demás. Si nuestra experiencia religiosa es auténtica, se revelará y causará un impacto en el mundo. De hecho, un conjunto unificado de creyentes que revele el carácter de Cristo al mundo será un testimonio poderoso.

 

¿Qué clase de testimonio les ofreces a los demás? ¿Qué encontrarían en tu vida que les inculque el deseo de seguir a Jesús?

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

El amor hacia las almas por las cuales Cristo murió significa crucificar al yo. El que es hijo de Dios debe desde entonces considerarse como eslabón de la cadena arrojada para salvar al mundo. Es uno con Cristo en su plan de misericordia y sale con él a buscar y salvar a los perdidos. El cristiano ha de comprender siempre que se ha consagrado a Dios y que en su carácter ha de revelar a Cristo al mundo. La abnegación, la simpatía y el amor manifestados en la vida de Cristo han de volver a aparecer en la vida del que trabaja para Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 386).

 

A fin de ser sabios, los que quieran tener la sabiduría de Dios deben llegar a parecer insensatos con respecto al conocimiento pecaminoso de esta época. Deben cerrar los ojos para no ver ni aprender el mal. Deben taparse los oídos, para no percibir lo malo ni obtener un conocimiento que mancillaría la pureza de sus pensamientos y actos. Y deben guardar su lengua para no expresar comunicaciones corruptas y para que no se halle engaño en su boca (El hogar cristiano, p. 367).

 

El poder de una vida más elevada, pura y noble es nuestra gran necesidad. El mundo abarca demasiado de nuestros pensamientos, y el reino de los cielos demasiado poco…

 

Él [Jesús] es el origen del poder, la fuente de la vida. Nos lleva a su Palabra, y del árbol de la vida nos presenta hojas para la sanidad de las almas enfermas de pecado. Nos guía hacia el trono de Dios, y pone en nuestra boca una oración por la cual somos traídos en estrecha relación con él. En nuestro favor pone en operación los todopoderosos agentes del cielo. A cada paso sentimos su poder viviente.

 

Dios no fija límites al avance de aquellos que desean ser “llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia”. Por la oración, la vigilancia y el desarrollo en el conocimiento y comprensión, son “corroborados de toda fortaleza, conforme a la potencia de su gloria”. Así son preparados para trabajar en favor de los demás. Es el propósito del Salvador que los seres humanos, purificados y santificados, sean sus ayudadores (Los hechos de los apóstoles, p. 381).

 

[Deben] presentar la verdad con corazones rebosantes de ternura. Traten con la misma ternura de Cristo a todos los que yerran. Si las personas por quienes trabajáis no comprenden la verdad inmediatamente, no las censuréis, no las critiquéis ni las condenéis. Recordad que debéis mostrar a Cristo en su humildad, en su bondad y en su amor…

 

No tengamos la impresión que debemos soportar gravosas pruebas y severos conflictos en nuestro esfuerzo por exponer una verdad impopular. Pensemos en Jesús y en los sufrimientos que debió soportar por nosotros en silencio. Aun cuando nos insulten y acusen falsamente, no nos quejemos por eso ni pronunciemos palabras de reproche ni expresiones displicentes; no penséis en criticar ni manifestéis actitudes de descontento. Actuad rectamente, “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”. 1 Pedro 2:12 (Testimonios para la iglesia, tomo 6, p. 125).

 

64


Miércoles 28 de noviembre | Lección 09___________________________________________

UNIDAD EN MEDIO DE LA DIVERSIDAD

En Romanos 14 y 15, el apóstol Pablo aborda cuestiones que estaban dividiendo profundamente a la iglesia de Roma. Su respuesta a estos problemas fue invitar a los romanos a mostrar tolerancia y paciencia mutua, y a no dividir a la iglesia por estos problemas. ¿Qué podemos aprender de sus consejos?

Lee Romanos 14:1 al 6. ¿Qué problemas de conciencia hacían que los miembros de la iglesia de Roma emitieran juicios y que no hubiera comunión entre ellos?

Romanos 14:1-6

1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Es muy probable que estos asuntos tuvieran que ver con la impureza ceremonial judía. Según Pablo, estas eran “discu[siones] acerca de lo que ellos consideran bueno o malo” (Rom. 14:1, NTV), indicando que no eran asuntos relacionados con la salvación, sino cuestiones de opinión que cada uno debería decidir a conciencia (ver Rom. 14:5).

Estas disputas primeramente surgieron por el tipo de comida que consumían. El problema que Pablo abordaba aquí no era por comer animales prohibidos en Levítico 11. No hay evidencias de que los primeros cristianos comenzaran a comer cerdo u otros animales inmundos durante la época de Pablo, y sabemos que Pedro no comía ningún alimento de ese tipo (ver Hech. 10:14). Además, el hecho de que los débiles solo comieran legumbres (Rom. 14:2) y que la discusión también incluyera las bebidas (Rom. 14:17, 21) indica que la preocupación se centraba en la impureza ceremonial. Esto es más evidente por la palabra inmundo (koinos), utilizada en Romanos 14:14. Esa palabra se usa en la antigua traducción griega del Antiguo Testamento para referirse a animales impuros, no a los animales inmundos de Levítico 11. Al parecer, algunos de la comunidad romana no participaban de las comidas con la hermandad porque no estaban seguros de que la comida estuviese adecuadamente preparada o de que no hubiera sido sacrificada a los ídolos.

Lo mismo ocurre con la observancia de algunos días. No se refiere a la observancia semanal del sábado, ya que Pablo lo guardaba regularmente (Hech. 13:14; 16:13; 17:2). Es probable que se refiera a los diferentes días festivos o de ayuno judíos. Pablo quería instar a los que eran sinceros y escrupulosos a que fueran tolerantes en la observancia de estos rituales, y que no los consideraran un medio de salvación. La unidad entre los cristianos se manifiesta en la paciencia y en la tolerancia cuando no siempre concordamos en ciertos temas, especialmente cuando no son esenciales para nuestra fe.

En clase, haz esta pregunta: ¿Hay algo que creemos y practicamos como adventistas del séptimo día, pero que no necesitamos creer ni profesar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor no ha puesto sobre los hombres la preocupación de revivir los errores de los vivos o de los muertos. Él quiere que sus obreros presenten la verdad para este tiempo. No habléis de los errores de vuestros hermanos que viven; guardad silencio acerca de los errores de los muertos. Dejad que sus errores permanezcan donde Dios los ha puesto: arrojados en la profundidad del mar. Cuanto menos digan los que creen la verdad presente en cuanto a los pasados errores de los siervos de Dios, mejor será para sus propias almas y para las de aquellos a quienes Cristo compró con su propia sangre (Mensajes selectos, tomo 3, p. 396).

En la dádiva de su Hijo para nuestra redención. Dios demostró cuánto valor atribuye a toda alma humana, y a nadie autoriza para hablar desdeñosamente de su semejante. Veremos defectos y debilidades en los que nos rodean, pero Dios reclama cada alma como su propiedad, por derecho de creación, y dos veces suya por haberla comprado con la sangre preciosa de Cristo. Todos fueron creados a su imagen, y debemos tratar aun a los más degradados con respeto y ternura. Dios nos hará responsables hasta de una sola palabra despectiva hacia un alma por la cual Cristo dio su vida (El discurso maestro de Jesucristo, p. 51).

Las cosas pequeñas prueban el carácter. Es ante los modestos actos diarios de abnegación, realizados con alegría y bondad, que Dios sonríe complacido. No debiéramos vivir para nosotros, sino para otros. Debiéramos ser una bendición al olvidamos de nosotros mismos y ser atentos con los demás. Debiéramos albergar amor, tolerancia y fortaleza (Testimonios para la iglesia, t.2, p. 571).

Aquellos que realmente [aman] la verdad por causa de la verdad deberían [proseguir] su curso de acción teniendo en mente la gloria de Dios y permitido que la luz de la verdad brillara ante todos…

[La ira de Satanás] se encendería… contra aquellos que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús. Pero esto no debería haber impacientado o desanimado a los creyentes fieles. Estas cosas tendrían… [una influencia] para que el verdadero creyente fuera más precavido, vigilante y devoto; más tierno, compasivo y amante… Como Cristo ha soportado, y continúa soportando nuestros errores, nuestra ingratitud y nuestro amor inadecuado, del mismo modo nosotros deberíamos soportar a los que prueban nuestra paciencia. ¿Los seguidores del Jesús desinteresado y abnegado serán diferentes de su Señor? Los cristianos debieran tener corazones bondadosos y pacientes (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 125).

65


Lección 09 | Jueves 29 de noviembre______________________________________________

LA UNIDAD EN LA MISIÓN

Compara el estado de ánimo de los discípulos durante la Cena del Señor, en Lucas 22:24, con el que tenían poco antes de la experiencia del Pentecostés, en Hechos 1:14, y 2:1 y 46. ¿Qué marcó la diferencia en su vida?

Lucas 22:24

24 Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor.

Hechos 1:14

14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Hechos 2:1

1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Hechos 2:46

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 

En Hechos 1:14 y 2:46, la palabra “unánimes” también significa “en un mismo espíritu” (NVI). Esto ocurrió como resultado de estar juntos en un mismo lugar, orando fervientemente por el cumplimiento de la promesa de Jesús de enviarles al Consolador.

Mientras esperaban, les hubiera resultado fácil comenzar a criticarse mutuamente. Algunos podrían haber señalado la negación de Pedro (Juan 18:15-18, 25-27) y las dudas de Tomás sobre la resurrección de Jesús (20:25). Podrían haber recordado el pedido de Jacobo y Juan para recibir los puestos más poderosos en el reino de Jesús (Mar. 10:35-41), o que Mateo era un despreciado ex recaudador de impuestos (Mat. 9:9).

Sin embargo, “estos días de preparación fueron días de profundo escudriñamiento del corazón. Los discípulos sentían su necesidad espiritual, y clamaban al Señor por la santa unción que los había de hacer idóneos para la obra de salvar almas. No pedían una bendición simplemente para sí. Estaban abrumados por la preocupación de salvar almas. Comprendían que el evangelio había de proclamarse al mundo, y demandaban el poder que Cristo había prometido” (HAp 30).

La comunión entre los discípulos y la intensidad de sus oraciones los prepararon para esta experiencia trascendental del Pentecostés. A medida que se acercaban a Dios y dejaban de lado sus diferencias personales, el Espíritu Santo preparó a los discípulos para llegar a ser testigos valientes y audaces de la resurrección de Jesús. Sabían que Jesús había perdonado sus tantas deficiencias, y esto les dio coraje para seguir adelante. Sabían lo que Jesús había hecho por ellos en su vida. Sabían que la promesa de la salvación se encontraba en él, y así “la ambición de los creyentes era revelar la semejanza del carácter de Cristo, y trabajar para el engrandecimiento de su reino” (HAp 39). No es de extrañar que el Señor haya podido hacer cosas poderosas a través de ellos. ¡Qué lección para nosotros como iglesia hoy!

Siempre es muy fácil encontrar cosas equivocadas en la vida de los demás. ¿Cómo podemos aprender a dejar de lado los errores de los demás, en beneficio de la causa mayor de hacer la voluntad de Dios en una iglesia unida?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Entre el pueblo de Dios debería haber, en este tiempo, frecuentes períodos de oración sincera y ferviente. La mente debería estar continuamente en actitud de oración. En la casa y en la iglesia, ofrézcanse fervientes oraciones en favor de los que se han dado a sí mismos a la predicación de la Palabra. Oren los creyentes como lo hacían los discípulos después de la ascensión de Cristo.

Una cadena de fervorosos creyentes en oración debería circundar el mundo. Oren todos en humildad. Un grupo de vecinos puede reunirse para orar por el Espíritu Santo. Los que no pueden dejar su hogar reúnan a sus hijos para aprender a orar juntos…

Nada es más necesario en la obra que los resultados prácticos de la comunión con Dios. Deberíamos celebrar convocaciones para la oración, pidiendo al Señor que abra el camino para que la verdad entre en las plazas fuertes donde Satanás ha instalado su trono, y disipe la sombra que ha echado sobre el camino de aquellos que está tratando de engañar y destruir. Tenemos la seguridad: “La oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5:16 (En los lugares celestiales, p. 95).

Hay necesidad de oración, de oración muy ferviente, sincera, como en agonía, de oración como la que ofreció David cuando exclamó: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”… “Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo” (Salmos 119:20). Tal es el espíritu de la oración que lucha, como el que poseía el real salmista…

De Cristo se dice: “Estando en agonía oraba más intensamente” (Lucas 22:44). ¡Qué contraste presentan con esta intercesión de la Majestad celestial las débiles y tibias oraciones que se ofrecen a Dios! Muchos se conforman con el servicio de los labios, y pocos tienen un anhelo sincero, ferviente y afectuoso por Dios…

La verdadera oración requiere las energías del alma y afecta la vida. El que presenta así sus necesidades delante de Dios, siente el vacío de todo lo demás bajo el cielo…

La religión debe empezar vaciando y purificando el corazón, y debe ser nutrida por la oración diaria (Testimonios para la iglesia, tomo 4. pp. 525, 526).

Debe levantarse la iglesia para la acción. El Espíritu de Dios nunca podrá venir hasta que ella le prepare el camino. Debe haber un ferviente escudriñamiento de corazón. Debe haber oración unida y perseverante y, mediante la fe, una demanda de las promesas de Dios. No debemos vestimos con cilicios como en la antigüedad, sino debe haber una profunda humillación del alma. No tenemos el menor motivo para felicitamos a nosotros mismos ni exaltarnos. Debiéramos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios. El vendrá para consolar y bendecir a los que lo buscan de verdad.

La obra está delante de nosotros. ¿Nos ocuparemos de ella? Debemos trabajar rápidamente, debemos avanzar continuamente. No tenemos tiempo que perder, no tenemos tiempo para ocuparnos en propósitos egoístas. Ha de ser amonestado el mundo. ¿Qué estamos haciendo individualmente para llevar la luz ante otros? Dios ha dejado su obra para cada hombre; cada uno tiene una parte que hacer, y no podemos descuidar esa obra, a menos que pongamos en peligro nuestras almas (Mensajes selectos, t. 1, p. 147).

66


Viernes 30 de noviembre | Lección 09_____________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Unidad en la diversidad”, en El evangelismo, pp. 98-103.

La siguiente cita ayuda a revelar cómo la iglesia primitiva, unida en Cristo, fue capaz de conservar la unidad a pesar de las diferencias entre ellos, y así ser un poderoso testimonio para el mundo. “Dentro de la iglesia, las Escrituras ilustran de qué manera el Espíritu Santo guio a la iglesia primitiva en su proceso de toma de decisiones. Lo hace en al menos tres formas estrechamente interconectadas: las revelaciones (por ejemplo, el Espíritu le dijo a la gente qué hacer: Cornelio, Ananías, Felipe; y quizás el echar suertes), las Escrituras (la iglesia arribó a una conclusión en la que utilizó las Escrituras) y el consenso (el Espíritu obró desde el interior de la comunidad, de forma casi imperceptible, creando un consenso a través del diálogo y el estudio; finalmente, la iglesia se dio cuenta de que el Espíritu estaba obrando dentro de ella). Parece que cuando la iglesia enfrentó conflictos culturales, doctrinales y teológicos en la comunidad de creyentes, el Espíritu Santo obró mediante el consenso en el proceso de toma de decisiones. En este proceso, vemos el papel activo de la comunidad de creyentes, no solo de sus dirigentes, y la importancia de la oración para el discernimiento. La conducción del Espíritu Santo se percibe a través de la interpretación de la Palabra de Dios por parte de la comunidad, la experiencia de la comunidad y sus necesidades, y a través de la experiencia de sus dirigentes en su servicio. Se tomaron distintas decisiones eclesiásticas mediante un proceso guiado por el Espíritu Santo en el que las Escrituras, la oración y la experiencia fueron elementos de reflexión teológica” (D. Fortin, “The Holy Spirit and the Church”, pp. 321, 322).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En clase, repasen las respuestas a la pregunta del miércoles sobre cómo decidimos cuáles enseñanzas y prácticas son esenciales para nosotros como adventistas del séptimo día y cuáles no.
  2. ¿Cómo debemos relacionarnos con los cristianos de otras confesiones que, al igual que nosotros, creen en la muerte y la resurrección de Jesús?

Resumen: La prueba más convincente de la unidad es que los hermanos se amen como Jesús los amó. El perdón de nuestros pecados y la salvación que compartimos como adventistas son los mejores vínculos de nuestra comunión. En Cristo, podemos mostrarle al mundo nuestra unidad y testimonio de nuestra fe común. No se espera menos de nosotros.

67

 




Lección 08: Para el 24 de noviembre de 2018

LA UNIDAD EN LA FE

Sábado 17 de noviembre____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 4:8-12; Hechos 1:11; Mateo 25:1-13; Hebreos 9:11, 12; Éxodo 20:8-11; 1 Corintios 15:51-54.

PARA MEMORIZAR:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hech. 4:12).

En 1888, los adventistas del séptimo día experimentaron un período de intenso debate sobre las interpretaciones de algunos textos bíblicos clave. Mientras que los pastores y los dirigentes de la iglesia debatían la identidad de los diez cuernos de la profecía de Daniel 7 y de la ley en Gálatas 3:24, muy pocos se dieron cuenta de que sus actitudes hostiles recíprocas destruían su comunión y amistad, y así dañaban la unidad y la misión de la iglesia.

Elena de White lamentó profundamente esta situación y alentó a todos los que participaban de estas discusiones a considerar cuidadosamente su relación con Jesús y cómo el amor a Jesús debería demostrarse en nuestra conducta, especialmente cuando discrepamos. También dijo que no deberíamos esperar que toda la iglesia concuerde en cada punto de interpretación de todos los textos bíblicos.

Pero también enfatizó que debemos buscar la unidad de interpretación cuando se trata de creencias adventistas esenciales (ver El otro poder, pp. 28-32 El otro poder

Prefacio

Los redactores adventistas de todas partes del mundo se encontraron en Washington, D.C., en agosto de 1939, para participar de un concilio mundial de redactores, el primero en su género. Como una fuente de inspiración y orientación para este grupo, los líderes denominacionales resolvieron poner en sus manos las instrucciones dadas por Elena de White a los escritores y redactores a lo largo de los años, tomadas tanto de las fuentes publicadas como de sus manuscritos y cartas. OP 7.1

Estos consejos e instrucciones fueron distribuidos entre los redactores en la forma de un pequeño librito titulado Consejos para los redactores. También se les proveyeron copias a los miembros de las comisiones directivas de las casas publicadoras y otros relacionados con los intereses de nuestras publicaciones a lo largo y a lo ancho del campo mundial. Se imprimieron quinientas copias de este pequeño trabajo, y el stock se agotó rápidamente. OP 7.2

Ha habido un creciente interés por ese libro entre los obreros adventistas del séptimo día en general. Por cuanto los artículos para nuestras publicaciones periódicas (revistas) y la producción de libros denominacionales ha aumentado mucho entre el equipo de obreros a nivel mundial, y en vista de que nuestros evangelistas del ministerio radial están entrando cada vez más en el campo de la literatura y la preparación de manuscritos, pareció apropiado hacer una nueva edición de ese volumen de consejos generales, ahora disponible como una publicación permanente. OP 7.3

El lector observará que ciertos mensajes hablan sencillamente de decisiones y peligros que amenazaron a la obra en el pasado, a publicaciones específicas y a las casas editoras del tiempo de Elena de White. Estos consejos fueron en su momento una fuente de orientación para la obra; y su inclusión aquí no sería para condenar o criticar las publicaciones y casas editoras de hoy, sino más bien como precaución contra la repetición de los mismos errores. Algunas publicaciones periódicas de las mencionadas ya no aparecen. Como ayuda para que el lector pueda identificarlas, se las ha mencionado al pie de la página. Los campos a los cuales ellas servían tienen ahora otras publicaciones. No obstante, los principios no han cambiado, y estos consejos nos sirven de guía aún hoy. OP 8.1

En esta edición han sido agregados unos pocos artículos que amplían el alcance de la anterior, para satisfacer mejor las necesidades del gran grupo al cual llega hoy este libro. OP 8.2

Para permitir al lector una mejor comprensión del enfoque de los mensajes presentados, se da la fecha del manuscrito o de la primera publicación. Cuando el material ha sido tomado del archivo de manuscritos de Elena de White, el año del manuscrito forma parte de la fuente citada. La fecha de publicación aparece como parte de la referencia, excepto en los artículos de publicaciones periódicas. En el caso de las selecciones tomadas de libros publicados, la fecha de publicación figura inmediatamente después de la cita. OP 8.3

Como este pequeño volumen tiene una gran misión que cumplir, es con expectación que deseamos que estos consejos contribuyan a un ministerio más efectivo de la palabra escrita.* OP 9.1

Fideicomisarios del Patrimonio White.

“Capítulo 3—Fundamentos, pilares e hitos

Los pioneros deben hablar—Dios me ha dado luz respecto de las publicaciones. ¿Cuál es? Él ha dicho que los muertos deben hablar. ¿Cómo? Sus obras siguen después de ellos. Hemos de repetir las palabras de los pioneros de nuestra obra, que sabían cuánto costaba escudriñar la verdad como si fuera un tesoro escondido, y que trabajaron para poner el fundamento de nuestra obra. Avanzaron paso a paso bajo la influencia del Espíritu de Dios. Uno por uno, estos pioneros están desapareciendo. La palabra que me fue dada es: Impriman nuevamente lo que esos hombres escribieron en el pasado. Que los artículos de The Signs of the Times no sean largos ni de letra muy pequeña. No traten de poner todo en un solo número del periódico. Sea la escritura buena, y haya en el periódico experiencias vivas y fervientes. OP 28.1

No hace mucho tomé un ejemplar del Bible Echo.* Mientras lo hojeaba, vi un artículo del pastor Haskell y otro del pastor Corliss. Al dejar la revista dije: “Estos artículos deben ser reimpresos. Hay verdad y poder en ellos. Esos hombres hablaron inspirados por el Espíritu Santo”. OP 28.2

Manténganse delante de nuestro pueblo las verdades que son el fundamento de nuestra fe. Algunos se apartarán de la fe, escuchando a los espíritus seductores y las doctrinas de demonios. Hablan de ciencia y el enemigo viene y les da abundancia de ciencia; pero no es la ciencia de la salvación. No es la ciencia de la humildad, de la consagración o de la santificación del Espíritu. Hemos de entender ahora cuáles son los pilares de nuestra fe, las verdades que han hecho de nosotros el pueblo que somos, guiándonos paso a paso.—The Review and Herald, 25 de mayo de 1905. OP 29.1

El mensaje que debemos presentar—Nuestra lección para el momento presente es: ¿Cómo podemos entender y presentar más claramente el evangelio que Cristo en persona le dio a Juan en la isla de Patmos, ese evangelio que se presenta como “la revelación de Jesucristo”? Hemos de presentar a nuestro pueblo una clara explicación del Apocalipsis. Hemos de darles la palabra de Dios tal como es, con tan pocas explicaciones nuestras como sea posible. Ninguna mente puede hacer esto sola. Aunque se nos ha confiado la verdad más grande e importante alguna vez dada al mundo, somos sólo infantes en lo que respecta a la comprensión de la verdad en todas sus dimensiones. Cristo es el gran Maestro, y debemos esforzar nuestra mente para que comprenda lo que reveló a Juan y lo defina claramente. Estamos afrontando los problemas más importantes que los hombres hayan de afrontar alguna vez. OP 29.2

El tema de mayor importancia es el mensaje del tercer ángel, que incluye los mensajes del primero y segundo ángeles. Todos deberían comprender las verdades contenidas en estos mensajes y demostrarlo en su vida diaria, pues es esencial para su salvación. Tenemos que estudiar con fervor y oración a fin de entender estas grandiosas verdades.—Carta 97, 1902. OP 30.1

Se definen los hitos—En Minneapolis Dios dio a su pueblo, en un nuevo engarce, algunas gemas de verdad. Esta luz del cielo fue rechazada por algunos con toda la testarudez que los judíos mostraron al rechazar a Cristo, y se habló mucho de mantenerse junto a los hitos antiguos. Pero había evidencias de que no sabían cuáles eran los hitos antiguos. Había evidencia y lógicas procedentes de la Palabra que la recomendaban a la conciencia; pero la mente de los hombres estaba cerrada, sellada contra la entrada de luz, porque habían decidido que era un error peligroso modificar los “hitos antiguos”, cuando en realidad no se movía ninguno de esos hitos antiguos, sino que esos hombres habían pervertido el concepto de lo que era un hito antiguo. OP 30.2

El año 1844 fue un período de grandes acontecimientos, y abrió ante nuestros asombrados ojos la purificación del santuario, hecho que sucede en el cielo y que tiene una decidida relación con el pueblo de Dios sobre la Tierra. [También] los tres mensajes angélicos presentan el estandarte sobre el que está escrito: “Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Uno de los hitos de este mensaje es el templo de Dios—que su pueblo, amante de la verdad, vio en el cielo—y el arca que contiene su Ley. La luz del sábado del cuarto mandamiento brilló con fuertes rayos en el sendero de los transgresores de la Ley de Dios. Que los malvados no tengan acceso a la inmortalidad es uno de los hitos antiguos. No puedo recordar otra cosa que sea considerada como hito antiguo. Todo este movimiento acerca de cambiar los hitos es pura imaginación. OP 30.3

Ahora, en este tiempo, Dios quiere dar un nuevo y fuerte impulso a su obra. Satanás lo percibe y está decidido a impedirlo. Si él puede engañar a las personas que pretenden creer la verdad presente, [y hacerles creer que] la obra que Dios quiere hacer en favor de su pueblo es modificar los hitos antiguos (lo que deberían resistir con el celo más decidido), entonces se alegra por haberlos engañado. La obra para este tiempo ciertamente ha sido una obra con diversos impedimentos, a causa de una errónea presentación de los temas ante la mente de nuestro pueblo. Lo que es alimento para las iglesias ha sido considerado como peligroso y no les está siendo provisto. Esta diferencia de ideas perturba la fe, provoca apostasías, quebranta la unidad, siembra discordia, y todo porque no saben que están luchando entre sí. Hermanos, ¿no es mejor ser sensatos? El cielo está mirándonos. ¿Qué debemos pensar de los acontecimientos recientes? Mientras estemos en esta condición, construyendo barreras, nos privamos de gran luz y preciosas ventajas. Precisamente ahora, cuando tanto la necesitamos, nos ubicamos donde la luz no nos puede ser comunicada desde el cielo para que podamos transmitirla a otros.—Manuscrito 13, 1889. OP 31.1

Permitamos que los pioneros identifiquen la verdad—Cuando el poder de Dios testifique acerca de la verdad, ésta permanecerá para siempre como verdad. No debe aceptarse ninguna suposición posterior contraria a la luz que Dios ha dado. Se levantarán hombres cuyas interpretaciones de la Escritura les parecerá la verdad, pero no será la verdad. Dios nos ha dado la verdad para este tiempo como fundamento de nuestra fe. El mismo nos ha enseñado qué es la verdad. Se levantarán uno y otro con nueva luz que contradecirá la luz que Dios ha dado con demostraciones de su Espíritu Santo. OP 31.2

Todavía viven unos pocos que pasaron por esta experiencia obtenida al establecer esta verdad. Dios ha sostenido con amor la vida de ellos para repetir y repetir hasta el fin de sus vidas la experiencia por la cual atravesaron, así como Juan el apóstol, hasta el mismo fin de su vida. Y los portaestandartes que cayeron por la muerte han de hablar por medio de la reimpresión de sus escritos. Se me ha instruido que de esta manera se oirá su voz. Han de dar su testimonio de lo que constituye la verdad para este tiempo. OP 32.1

No recibamos las palabras de los que vienen con un mensaje que contradiga los puntos esenciales de nuestra fe. Reúnen gran cantidad de textos de las Escrituras y los apilan como prueba de las teorías que sostienen. Esto se ha hecho una y otra vez durante los últimos cincuenta años. Mientras las Escrituras sean la palabra de Dios y deba ser respetada, si la aplicación de ellas modifica siquiera un pilar del fundamento que Dios ha sostenido estos cincuenta años, se comete un gran error. El que haga tal aplicación no conoce la maravillosa demostración del Espíritu Santo, que dio poder y fuerza a los mensajes pasados que llegaron al pueblo de Dios. — Preach the Word, 5 (1905). OP 32.2”). Esta semana consideraremos algunas enseñanzas bíblicas esenciales que nos hacen adventistas y que le dan forma a nuestra unidad en la fe.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nunca encontramos a dos personas exactamente iguales. Entre los seres humanos como en las cosas del mundo natural existe la diversidad. La unidad en la diversidad entre los hijos de Dios, la manifestación de amor y tolerancia, a pesar de las diferencias de disposición, éste es el testimonio de que Dios envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores.

La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de uno ni otro. Son uno en mente, propósito y carácter, pero no en persona. El hombre, al someterse a la ley de Dios y participar de su Espíritu, llega a ser participante de la naturaleza divina. Cristo conduce a sus discípulos a una unión viva consigo mismo y con el Padre. El hombre se completa en Cristo Jesús mediante la obra del Espíritu Santo en su mente. La unidad con Cristo establece un vínculo de unión de los unos con los otros. Esta unidad es para el mundo la prueba más convincente de la majestad y la virtud de Cristo, y de su poder para quitar el pecado (Hijos e hijas de Dios, p. 288).

La unidad del pueblo escogido de Dios ha sido terriblemente sacudida. Dios ofrece una alternativa, la cual no es una influencia entre muchas ni está en el mismo nivel que las demás; en cambio es una influencia que supera todas las demás influencias que existen sobre la faz de la tierra; su naturaleza es correctiva, animadora y ennoblecedora. Los que trabajan en el evangelio deberán ser íntegros y estar santificados, pues se relacionan con los grandes principios de Dios. Unidos con Cristo, son colaboradores con Dios. Así es como el Señor desea unir a sus seguidores para que sean un poder para el bien, y que cada uno desempeñe su parte y todos compartan el sagrado principio de la dependencia de la Cabeza (Testimonios para la iglesia, tomo 6, p. 244).

No hay excusa para que alguno tome la posición de que no hay más verdades para ser reveladas, y que todas nuestras exposiciones de las Escrituras carecen de errores. Que ciertas doctrinas hayan sido sostenidas como verdades durante muchos años no es una prueba de que nuestras ideas son infalibles. El paso del tiempo no convertirá el error en verdad, y la verdad tiene la capacidad de ser imparcial. Ninguna doctrina verdadera perderá algo por una investigación cuidadosa.

Vivimos en tiempos peligrosos y no es apropiado que aceptemos todo lo que se pretende que sea verdad sin examinarlo minuciosamente; ni podemos rechazar nada que lleve los frutos del Espíritu de Dios, Pero deberíamos ser enseñables, mansos y humildes de corazón. Algunos se oponen a todo lo que no esté de acuerdo con sus propias ideas, y al hacerlo ponen en peligro sus intereses eternos tan ciertamente como lo hizo la nación judía al rechazar a Cristo (El otro poder, p. 35).

54


Domingo 18 de noviembre | Lección 08____________________________________________

SALVACIÓN EN JESÚS:
(Es la primera de las enseñanzas bíblicas esenciales que nos hacen adventistas y que le dan forma a nuestra unidad en la fe.)

Aunque como adventistas del séptimo día tenemos mucho en común con otras organizaciones cristianas, nuestro conjunto de creencias forma un sistema único de verdades bíblicas que nadie más en el mundo cristiano está proclamando. Estas verdades nos ayudan a definirnos como el remanente de Dios en el tiempo del fin.

Lee Hechos 4:8 al 12 y 10:43. ¿Qué importancia le asigna Pedro al lugar de Jesucristo en su interpretación del plan de salvación?

Hechos 4:8-12

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 10:43

43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

El apóstol Pablo les dio a los corintios la buena noticia de “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Cor. 5:19). La muerte de Cristo es nuestra reconciliación con el Padre, que une el abismo dejado por el pecado y la muerte. Durante siglos, los cristianos han reflexionado sobre el significado de la muerte de Jesús, la resurrección y la reconciliación que vino a cumplir. Este proceso de reconciliación se ha denominado expiación, que denota armonía en una relación; y cuando ha habido distanciamiento, esta armonía sería el resultado de la reconciliación. Por lo tanto, la unidad de la iglesia es un regalo de esta reconciliación.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca del significado de la muerte y la resurrección de Jesús?

Romanos 3:24-25

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

1 Juan 2:2

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

1 Juan 4:9-10

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Pedro 2:21-24

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Aunque compartimos con muchas otras organizaciones cristianas esta creencia en la muerte y la resurrección de Cristo, la proclamamos en el contexto del “evangelio eterno” (Apoc. 14:6), parte del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12. Como adventistas del séptimo día, ponemos énfasis en estos mensajes como ninguna otra organización cristiana.

¿Cómo puedes aprender a tener presente en todo momento la realidad de la muerte y la resurrección de Cristo y la esperanza que ofrece?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hay que recordar que el tema principal de este trimestre es la unidad; por lo consiguiente, el tema principal de estudio para esta semana es también la unidad.  

 En esta semana se tocan cinco de las 28 creencias fundamentales de nuestra Iglesia. Estas creencias que tenemos todos los adventistas alrededor del mundo nos unen en un mismo sentir y en un mismo propósito, sin importar la bandera, el color, el idioma ni el estrato social del creyente.

 El domingo se estudia la creencia fundamental número 9, que es: “La vida, la muerte y la resurrección de Cristo.”

 El lunes se estudia la creencia fundamental número 25, que es: “La segunda venida de Cristo.”

 El martes se estudia la creencia fundamental número 24, que es: “El ministerio de Cristo en el santuario celestial.”

 El miércoles se estudia la creencia fundamental número 20, que es: “El sábado.”

 Y el jueves se estudia la creencia fundamental número 26, que es: “La muerte y la resurrección.”

 

Es muy interesante escuchar la respuesta que se obtiene cuando se pregunta a una persona no adventista acerca de nuestra iglesia.

La mayoría de estas personas -que no son adventistas- inmediatamente nos relacionan con ciertas creencias que nosotros predicamos y practicamos.

 Posiblemente la más popular es la observancia del sábado; casi siempre no nos llaman adventistas, sino que nos llaman sabatistas.

 Entre otras de las características por las cuales somos conocidos, está también el sistema de atención a la salud, mediante clínicas y hospitales que opera la Iglesia, el no comer carne de cerdo, la abstinencia del tabaco y del alcohol, el vegetarianismo y, en algunos países, la iglesia es conocida por la recolección. Todas estas cosas, entre otras, nos agrupan y nos unen bajo una misma bandera, bajo un ideal y bajo un propósito.

 Para el estudio de este día, se está tocando el tema la vida, la muerte y la resurrección de Cristo.

 Posiblemente no hay otra iglesia en el mundo que celebre, predique y practique la vida, la muerte y la resurrección de Cristo, como lo hace nuestra iglesia; y éstas son las razones:

 1-Somos una iglesia que estudia a profundidad las profecías bíblicas; por lo tanto, tenemos plena conciencia de la venida del Mesías a este mundo. No nos queda la menor duda que desde el libro de Génesis hasta el libro de Malaquías, encontramos que se nos viene anunciando la venida de Cristo a este mundo, para salvación de la humanidad. No tenemos la menor duda de que Cristo es el Señor, que Cristo es el Hijo de Dios y que Cristo es Dios, hecho carne para salvar al pecador.

Hay alrededor de 44 profecías referentes a Jesús, comenzado desde su nacimiento hasta su resurrección. Son profecías acerca de su nacimiento en la pobreza, del pesebre, de su estrella, de su madre virgen, de su padre, de su descendencia de David y Abraham, de su tribu, de su linaje, de su niñez, de su servicio, de su predecesor (Juan el Bautista), de sus vestimentas, de su juicio, de su silencio durante su juicio, de su sufrimiento, de su castigo, de su muerte, de su tumba, de su resurrección y de su ascensión a los cielos.

Es imposible que tantos hombres, en diferentes épocas, en diferentes naciones, de diferentes estratos sociales, de diferentes pensamientos y de tan diversos trasfondos culturales, se hayan puesto de acuerdo y nos hayan descrito la vida del Mesías, cientos de años antes de que Jesús naciera.

Esto es sin duda algún producto de la obra portentosa del Espíritu Santo. Pedro, conocedor de todas estas profecías y habiendo presenciado el sublime milagro de la transfiguración, llega a la convincente conclusión que toda profecía es verdadera, porque no es resultado de la invención humana, sino que es el resultado de la intervención del Espíritu Santo.

El mensaje para nosotros es que, si una gran parte de las profecías ya se cumplieron, tal como lo predijo la Biblia, podemos tener la completa seguridad de que tarde o temprano el resto de las profecías que no se han cumplido se cumplirán, ya que las profecías no son dictámenes del hombre, sino que son dictámenes de Dios, hechos por medio del Espíritu Santo.

Si el Espíritu Santo inspiró tanto las profecías como la Biblia, entonces tanto las profecías como la Biblia entera, son verdaderas.

Estas son algunas de las profecías del Antiguo Testamento con respecto a la primera venida de Jesús a este mundo:

Su descendencia de la tribu de Judá

Génesis 49:10 “El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia”.

Lucas 3:33 “Naasón, hijo de Aminadab; Aminadab, hijo de Admín; Admín, hijo de Arní; Arní, hijo de Esrom; Esrom, hijo de Fares; Fares, hijo de Judá”.

Su nacimiento en Belén

Miqueas 5:1 “Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial”.

Mateo 2:1 “Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén”.

Su nacimiento de una virgen

Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llevará por nombre Emanuel.”

Mateo 1:18 “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.”

La matanza de los niños de Belén

Jeremías 31:15 “Así habla el Señor: ¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen.”

Mateo 2:16 “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos”.

Su huida a Egipto

Oseas 11:1 “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”

Mateo 2:14 “José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.”

Su trabajo en Galilea y en las cercanías del río Jordán

Isaías 8:23 “En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos

Isaías 9:1 “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.”

Mateo 4:12-16 “12. Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. 13. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14. para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15. “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! 16. El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”.

Despreciado por su propio pueblo

Isaías 53:3 “Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada”.

Juan 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.

Su entrada triunfal a Jerusalén sobre un pollino

Zacarías 9:9 “¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna”.

Juan 12:13, 14 “Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito”.

La traición

Salmo 41:10“Hasta mi amigo más íntimo, en quien yo confiaba, el que comió mi pan, se puso contra mí”.

Marcos 14:10 “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo.”

Vendido por 30 piezas de plata

Zacarías 11:12 “Yo les dije: «Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo». Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.”

Mateo 26:15 “Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.”

El precio de su venta sería devuelto

Zacarías 11:13 “Pero el Señor me dijo: « ¡Echa al Tesoro ese lindo precio en que he sido valuado por ellos!». Yo tomé los treinta siclos de plata y los eché en el Tesoro de la Casa del Señor.”

Mateo 27:6-7 “Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros”.

Su silencio en el juicio

Isaías 53:7 “Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero fue llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca”.

Mateo 26:62-63 “Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”.

Su sufrimiento por los demás

Isaías 53:4, 5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Mateo 8:16, 17 “Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Crucificado con pecadores

Isaías 53:12 “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores”.

Mateo 27:38 “Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.”

Sus manos y pies serían horadados

Salmo 22:16 “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies”.

Juan 20:27 “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

Su humillación

Salmo 22:6-8 “Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 7 Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8 Se encomendó al Señor; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía.”

Mateo 27:39-40 “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.”

Vinagre para beber

Salmo 69:21 “Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre”.

Juan 19:29 “Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca”.

Su costado sería abierto

Zacarías 12:10 “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.”

Juan 19:34 “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”.

Se echaría suerte sobre sus ropas

Salmo 22:18 “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”.

Marcos 15:24 “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno”.

Ninguno de sus huesos sería quebrado al ser crucificado

Salmo 34:20 “Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.

Juan 19:33 “Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.

Su sepultura en tumba de ricos

Isaías 53:9 “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.”

Mateo 27:57-60 “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Éste fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue”.

Su resurrección 

Salmo 16:10 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”.

Mateo 28:9 “He aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron”.

Su ascensión al cielo

Salmo 68:18 “Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos Dios”.

Lucas 24:50-51 “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo”.

 2-Celebramos la vida de Cristo por medio de la organización de nuestra iglesia. La vida de Cristo en este mundo consistió en predicar el evangelio, en ayudar a la humanidad y en impartir el ministerio de salud al enfermo. Nuestra iglesia tiene todos esos departamentos para imitar la vida de Cristo. Lo lleva a cabo mediante el departamento de Ministerio Personal (anteriormente obra misionera), ADRA, Sociedad Dorcas, y un sistema hospitalario y de atención a la salud alrededor del mundo.

Tristemente la obra misionera ya no es lo que era hace varias décadas, Adra no hace la labor que tiene que hacer, Dorcas está desapareciendo poco a poco, y nuestro sistema hospitalario ha sufrido cambios. ¡Pero la esencia está allí!

Ahora la mayor parte de estos ministerios son realizados por personas que nunca dejan de predicar el evangelio de salvación. Hay un ejército de personas pudientes que constantemente están aportando donaciones para ayudar directamente al necesitado en todos los aspectos de la vida. Si la iglesia volviera a usar las herramientas con las cuales ha sido provista, y usara los bienes económicos que posee para la estricta predicación y avance del evangelio, sería un espectáculo al mundo, y un hermoso libro que todas las naciones quisieran leer.

 3-Celebramos a Cristo a través del bautismo por inmersión, seguimos el ejemplo de Cristo, somos sepultados en las aguas de la muerte y nos levantamos de esas aguas con la completa confianza de que somos una nueva vida en Cristo Jesús.

 4- Celebramos la muerte y la resurrección de Cristo a través del rito de humildad y la santa cena. Posiblemente no hay otra denominación religiosa que celebre este rito que instituyó Cristo, de la manera en que nuestra iglesia lo hace.

El objetivo primordial de la santa cena es tener un recuerdo personal de Jesús: “haced esto en memoria de mí”. Como cristianos se espera que recordemos su doctrina, sus preceptos y su persona; pero primordialmente Jesús nos ordenó recordarlo a través de la santa cena.

Cuando recordamos a Jesús en la santa cena, lo recordamos como el motivo de fe de nuestros corazones, el objeto de nuestra gratitud, el Señor de nuestra conducta, el gozo de nuestras vidas, el representante nuestro ante el Padre, y el premiador de nuestras esperanzas.

La santa cena es una ordenanza de Jesús. La santa cena es muy enfática, sencilla, simple y muy definida. La santa cena es un evento conmemorativo.

-La santa cena la pueden tomar quienes saben que tienen un amor débil y desean amar más a Dios y a su prójimo;

-La  santa cena la pueden tomarla quienes están tratando de servir a Dios, pero por las flaquezas espirituales fallan, y están conscientes de que necesitan poder de lo alto para vencer;

-La santa cena la pueden tomarla todos los pecadores que tienen el ferviente deseo de ser santos; 

-La santa cena la pueden tomar todos los que saben que tienen problemas y desea descansar en el Señor.

-La santa cena no la pueden tomar quienes están pecando y no quieren abandonar sus pecados;

-La santa cena no la pueden tomar quienes se creen lo suficientemente buenos y no sienten la necesidad de un Salvador.

¿Cómo podemos presentarnos a la santa cena?

1-Humildemente, porque sabemos que no somos dignos de ella

2-Confiadamente, creyendo en la Palabra y la promesa de Dios, y siendo simples de corazón, sin estar haciendo preguntas

3-Fervorosamente, conociendo a fondo lo que estamos haciendo. No por que otros la están tomando, sino por que estamos conscientes de nuestra realidad espiritual y sentimos la urgente necesidad de acercarnos a Dios

4-Reverentemente, dándonos cuenta de la presencia de Dios a través de su Santo Espíritu;

5-Regularmente, no cuando se pueda o tengamos una oportunidad para hacerlo

6-Frecuentemente, para nuestro crecimiento espiritual. Tal como el bebé necesita de comida sólida durante su crecimiento hasta convertirse en un adulto, así necesitamos de alimento espiritual sólido para crecer en Cristo

7-Oportunamente, a tiempo, cuando nuestros pensamientos son tiernos, cuando nuestro corazón está libre de los cuidados y de las preocupaciones del mundo, podemos entregar a Dios esos hermosos e incomparables días de la juventud.

Tenía una amiga extremadamente adinerada, que constantemente rechazaba mis invitaciones a estudiar la Palabra de Dios. Tenía prácticamente a sus pies todo lo que el mundo pudiera ofrecerle, pero le faltaba Cristo en su vida. Después de tanto rechazo a mis invitaciones, un día la invité a asistir a la iglesia y la ocasión era para que presenciara la santa cena. A regañadientes aceptó mi invitación y ese sábado especial fue a la iglesia.  Una hermana la invitó al lavamiento de los pies, y esto le causó un impacto indescriptible en su vida. Lloraba como una niña que había perdido a su padre y lo había vuelto a encontrar, lloraba porque su corazón había sido tocado por dentro, lloraba porque el gesto de humildad de lavarle los pies, no lo había podido comprar en el mundo, ni con todas las riquezas que poseía.  Al final del servicio la llevé a su casa, y no le dije nada en absoluto en todo el camino; ella estaba en profundo silencio, parecía que estaba en meditación profunda con el Cielo. Antes de despedirse me dijo: -He estado muy cerca de Dios; creo que por primera vez en mi vida he escuchado su voz susurrándome al oído. -

 Por estas razones y otras más, nuestra iglesia es diferente, porque predica a Cristo de una manera diferente, predica a Cristo siguiendo su ejemplo. Cuando seguimos su ejemplo, lo ensalzamos desde las profecías acerca de su advenimiento, su nacimiento, su bautismo, su vida, su muerte y su resurrección.

 Gracias a Dios podemos declarar con santo orgullo que ¡somos adventistas del séptimo día!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo vino a este mundo para mostramos lo que Dios puede hacer y lo que nosotros podemos hacer en cooperación con Dios. Fue al desierto en la carne humana para ser tentado por el enemigo. Sabe lo que es tener hambre y sed. Conoce las debilidades y flaquezas de la carne. Fue tentado en todo como nosotros somos tentados.

Nuestro rescate ha sido pagado por nuestro Salvador. Nadie necesita estar esclavizado por Satanás. Cristo está ante nosotros como nuestro ejemplo divino, ayudador todopoderoso. Hemos sido comprados por un precio que es imposible de calcular. ¿Quién puede medir la bondad y misericordia del amor redentor? (Comentarios de Ellen G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 6, p. 1074).

El que quiera llegar a ser hijo de Dios, debe recibir la verdad que enseña que el arrepentimiento y el perdón han de obtenerse nada menos que mediante la expiación de Cristo. Asegurado de esto, el pecador debe realizar un esfuerzo en armonía con la obra hecha para él y con una súplica incansable, debe acudir al trono de gracia para que el poder renovador de Dios llegue hasta su alma. Cristo únicamente perdona al arrepentido, pero primero hace que se arrepienta aquel a quien perdona. La provisión hecha es completa y la justicia eterna de Cristo es acreditada a cada alma creyente (Mensajes selectos, tomo I, p. 461).

Estamos ahora en el campo de batalla…

Sea la Palabra de Dios el motivo de nuestro estudio…

A todos los que creen en él, Cristo les dio la facultad de ser hijos de Dios. Todos los que son considerados miembros de la familia real vivirán para Aquel que es la propiciación de sus pecados. A medida que conocen más y más la verdad, sus pies se afirman más y más sobre el fundamento seguro. Ni la inundación ni la tempestad los pueden sacar de allí (Cada día con Dios, p. 263).

Cristo, nuestro Salvador, en quien moraba la perfección absoluta, fue hecho pecado en favor de la raza caída. No cometió falta alguna, pero llevó el terrible peso de la culpabilidad de todo el mundo. Llegó a ser nuestra propiciación, a fin de que todos los que le recibieran pudieran llegar a ser hijos de Dios. Se levantó la cruz para salvar al hombre. La elevación de Cristo sobre la cruz fue el medio ideado por el cielo para despertar en el alma arrepentida el sentido de la pecaminosidad del pecado. Mediante la cruz, Cristo trata de atraer a todos a sí mismo. Murió como la única esperanza de salvación para los que, por causa del pecado, estaban en la hiel de amargura. Mediante la obra del Espíritu Santo había de introducirse un nuevo principio de poder mental y espiritual en el hombre, para que, mediante la asociación con la divinidad, llegara a ser uno con Dios (Alza tus ojos, p. 189).

¡Qué tema de meditación nos resulta el sacrificio que hizo Jesús por los pecadores perdidos!… ¿Cuánto debemos estimar las bendiciones así puestas a nuestro alcance? ¿Podría Jesús haber sufrido más?… ¿No debiera esto enternecer el corazón más duro, cuando recordamos que por nuestra causa dejó la felicidad y la gloria del cielo, y sufrió pobreza y vergüenza, cruel aflicción y una muerte terrible? No podemos medir cuánto más profundas habrían sido nuestras aflicciones, cuánto mayores nuestras desgracias, si Jesús no nos hubiese rodeado con su brazo humano de simpatía y amor, para levantamos (Testimonios para la iglesia, tomo 5, 296).

55

Lección 08 | Lunes 19 de noviembre_______________________________________________

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
(Es la segunda de las enseñanzas bíblicas esenciales que nos hacen adventistas y que le dan forma a nuestra unidad en la fe.)
 

Los apóstoles y los primeros cristianos consideraban que el regreso de Cristo era “la esperanza bienaventurada” (Tito 2:13), y esperaban que todas las profecías y las promesas de la Escritura se cumplieran en la segunda venida de Jesús. Los adventistas del séptimo día aún se mantienen firmes en esta convicción. De hecho, nuestro nombre, “adventista”, lo indica inequívocamente. Todos los que aman a Cristo esperan con gran ilusión el día en que podrán encontrarse cara a cara con él. Hasta ese día, la promesa de la segunda venida de Cristo ejerce una influencia unificadora sobre nosotros como pueblo de Dios.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes sobre cómo será el regreso de Cristo? ¿En qué difiere esto de algunas nociones populares sobre su regreso?

Hechos 1:11

11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Mateo 24:26-27

26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Apocalipsis 1:7

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

1 Tesalonicenses 4:13-18

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Apocalipsis 19:11-16

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

La Biblia asegura repetidas veces que Jesús vendrá nuevamente a llevar a su pueblo redimido. No se debería especular con el momento en que ocurrirá este hecho, porque Jesús mismo dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mat. 24:36). No solo no sabemos cuándo regresará Cristo, sino también se nos dijo que no sabemos.

Al final de su ministerio, Jesús contó la parábola de las diez vírgenes (Mat. 25:1-13) para ilustrar la experiencia de la iglesia mientras espera la Segunda Venida. Los dos grupos de vírgenes representan dos clases de creyentes que profesan esperar a Jesús. Someramente, estos dos grupos parecieran ser iguales; pero cuando se demora la venida de Jesús, la verdadera diferencia entre ellos resulta obvia. Un grupo, había mantenido viva la esperanza y había hecho la preparación espiritual adecuada. Con esta parábola, Jesús quiso enseñarles a sus discípulos que la experiencia cristiana no debe basarse en las emociones ni en el entusiasmo, sino en una confianza constante en la gracia de Dios y la perseverancia en la fe, aun cuando no haya evidencias tangibles del cumplimiento de las promesas de Dios. Jesús nos invita aún hoy a “velar” y estar listos en todo momento para su venida.

Aunque nuestro nombre, “adventista del séptimo día”, testifique de cuán importante es la Segunda Venida para nosotros, ¿cómo podemos, en el ámbito personal, tener siempre presente su realidad? ¿Cómo hacer, a medida que pasan los años, para no cometer el error del que Jesús advirtió en la parábola de las diez vírgenes?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Tenemos que admitirlo de nuevo: posiblemente no hay otra religión que predique tanto la segunda venida de Cristo, como lo hace la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo nombre significa precisamente eso: creemos en el seguro y segundo advenimiento de Cristo a esta tierra.

 El mensaje de Dios, de la Biblia y por consiguiente nuestro mensaje es claro, es preciso y es contundente. Jesucristo vendrá en persona; de la misma manera que se fue: así vendrá. La diferencia es que en esta ocasión vendrá con poder y gloria, para recompensar a cada cual según sus obras.  

 No vendrá a escondidas, no vendrá en secreto, no vendrá por los canales televisuales, ni como un indefenso niño; vendrá con poder y gloria, y todo ojo –sin importar la condición física de éste– tendrá la capacidad de poder ver a Cristo venir en gloria y en toda su majestad. ¡Eso lo enseñó Jesucristo, lo enseña la Biblia, y nosotros lo aceptamos, lo creemos y lo esperamos! Esto lo aceptamos tan ciertamente, de la misma manera que esperamos y creemos que el sol nacerá el día de mañana.  

 De nuevo; una iglesia que tiene “el espíritu de profecía” no puede vivir en la oscuridad y ese es el caso de nuestra iglesia: tenemos el Espíritu de Profecía, y gracias a eso, sabemos, comprendemos e interpretamos las Sagradas Escrituras de una manera diferente a las demás religiones.

 Las profecías de Daniel y de Apocalipsis, juegan un papel importante en el mensaje del segundo advenimiento de Cristo. Si queremos darnos cuenta de si la Biblia es verdadera, sólo tenemos que estudiar las profecías allí escritas, y nos daremos cuenta de que ellas se han venido cumpliendo de una manera precisa, tal como fueron predichas.

 Si las profecías que se promulgaron miles de años atrás, se han venido cumpliendo al pie de la letra, entonces la Palabra de Dios es verdadera, Dios es verdadero, Jesucristo fue y es verdadero, y la esperanza de nuestra salvación también es verdadera. Es a través de las profecías que podemos darnos cuenta del momento y la etapa de la historia mundial en la que estamos viviendo.

 Quizás podemos decir que el noventa y nueve por ciento de profecías ya se han cumplido, y nosotros estamos viviendo en el fin del tiempo del fin.  

 Miles y miles han muerto creyendo que verían a Cristo venir en gloria; posiblemente usted y yo creemos lo mismo, y posiblemente no lo veremos venir en gloria.  

Cuando yo era un pequeño, recuerdo que mi padre cierto día nos aseguró con profunda solemnidad, que no pasaría el año 1980, sin que sucediera la segunda venida de Cristo. Yo, por supuesto, le creí con fe infantil; estaba preocupado por el acontecimiento, y también estaba triste porque nunca iba a tener la oportunidad de tener una esposita en mi vida, según había hecho mis cálculos para esos días.

 De eso ya pasaron casi 40 años, tengo hasta una hermosa nieta, y aquí seguimos esperando a Cristo, y cada día que pasa, predicamos que la venida de Cristo se acerca. Cada día que vivimos en esta tierra, es un día menos en el calendario divino para la segunda venida de Cristo a nuestro planeta Tierra.

Con esto no queremos dar a entender que falta mucho tiempo para la venida de Cristo. Nosotros no sabemos y no podemos poner fecha; de una cosa sí tenemos que estar seguros: es de que todas las señales que preceden a la segunda venida de Cristo, ya se han cumplido: la segunda venida de Cristo a este mundo es inminente.

 

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

(Mateo 25)

 En la parábola de las diez vírgenes descubrimos el gran contraste de dos caracteres específicos que se encuentran en todo ser humano: la prudencia y la necedad.

Para entender la diferencia entre las cinco vírgenes prudentes y las cinco vírgenes insensatas, tenemos que saber las cosas en las que ellas eran parecidas, o las cosas que ellas tenían en común.

-Las diez tenían un conocimiento claro de las bodas y del esposo, y era el propósito de ellas agasajar y honrar al novio en el día de su boda.

-Las diez vírgenes acudieron al lugar correcto: estaban en el recinto de la boda

-Las diez tenían lámparas que, en un momento dado, estuvieron encendidas

-A la tardanza del esposo, las diez vírgenes cabecearon y se durmieron ¡todas!

La diferencia entre las cinco prudentes y las cinco insensatas solamente se descubre en el momento mismo de la aparición del esposo. Este pensamiento nos recuerda que la presencia del trigo y la cizaña, solamente se descubre y se separa hasta en el momento de la siega.

 

En todas las características externas de las diez vírgenes, ellas eran idénticas; la diferencia entre ellas era una diferencia interna.

Con sus lámparas podemos comprender que todas ellas profesaban la fe en Cristo; por la insuficiencia de aceite para sus lámparas podemos comprender que a las cinco vírgenes fatuas les faltaba “consistencia religiosa” en la vida espiritual de ellas.

A las cinco vírgenes fatuas no las podemos llamar hipócritas, lo que sentían por el esposo era verdadero, pero ese sentimiento estaba incorrecto ya que era dirigido por el impulso y no por un principio. Les faltó previsión respecto al tiempo de espera a que serían sometidas por parte del novio.

No profundizaron en la profesión de su religión: para ellas fue algo superficial, algo inconsistente, no hicieron bien los cálculos y el edificio que comenzaron a construir alegremente, les quedó a medio andar.

27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.  28Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?  29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. (Lucas 14)

Cierto día platicaba con un amigo muy querido  y le expresaba mi deseo de estudiar la Biblia con él y su familia. Él me respondió que no era necesario, ya que también ellos eran cristianos y creían lo mismo que nosotros; aún más, me retó a que le hiciera una pregunta de la Biblia, para que me diera cuenta de su conocimiento teológico.

Si vieras en las noticias que Cristo ha venido a la ciudad y está predicando y haciendo todo tipo de milagros, ¿qué harías tú? -fue mi pregunta.  – ¡Sin duda iría a verlo! -fue su inmediata respuesta.

Por supuesto que fracasó en el examen bíblico:

Cuando Cristo venga, nadie me lo va a contar, no será un evento secreto, la segunda venida de Cristo es un evento de carácter mundial, y todo aquel que tiene ojos “le verá”.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación a causa de Él. Así sea. Amén. (Apocalipsis 1: 17)

Los pies de Jesucristo nunca tocarán la tierra, cuando ocurra su segunda venida; él se mantendrá en las nubes, la reunión de Cristo y su pueblo se realizará en el aire y no en la tierra.

6Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4)

En su segunda venida Jesucristo no vendrá a predicar ni a hacer milagros; vendrá  a recompensar a cada quien, según sus obras: la vida eterna a sus santos y la destrucción eterna al impío.

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,  el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:  vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;  tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego (Romanos 2)

¿Se dio cuenta? En esta historia de la vida real que les acabo de mencionar, podemos encontrar fácilmente las cinco vírgenes prudentes y las cinco fatuas.

Los dos amamos a Cristo, los dos amamos la religión, los dos queremos ser salvo, los dos estamos esperando al Novio de la boda. Pero mi amigo no se quiere preparar, no quiere dar tiempo y profundidad a la religión, él está practicando una religión muy liviana, sin profundidad, sin consistencia y sin preparación.

Si en verdad hubiera una noticia nacional por radio, televisión y periódico, de que Cristo ha venido, y que está predicando, y está obrando todo tipo de milagros y de prodigios, los dos tomaríamos una postura diferente al tema.

Yo me fuera lo mas lejos posibles por que yo me he preparado espiritualmente y la Biblia me ha enseñado de que no es Cristo el que está predicando y haciendo milagros, sino que es la  hora mas obscura del diablo. Todo lo contrario pasaría con mi amigo, él fuera a ver y sería engañado por lo que vieran sus ojos, sellando así su perdición.

Ahora que es el tiempo de preparación, él no lo quiere hacer, él cree que con ir a la iglesia, dar su ofrenda, y cantar algunos himnos, está preparado para el gran día de la tribulación.

El asunto de la salvación no es meramente un deseo, ni un sentimiento; sino que es una preparación profunda, con dedicación y esmero. La salvación se busca temiendo y temblando.

La sinceridad no es suficiente para la salvación: se puede estar sinceramente equivocado. La preparación espiritual comienza con un estudio profundo de las Sagradas Escrituras, lo que ayudará a comprender la verdad y no ser engañado por el enemigo.

¿Salva el conocimiento? La respuesta es un gran NO, pero tampoco una persona se salva si no tiene conocimiento, teniendo la oportunidad de conseguirlo.

Hace unos meses, yo protesté a todos aquellos hermanos que en toda la semana no estudian la escuela sabática, y vienen a última hora, el sábado por la mañana, a buscar información.

Según las estadísticas de nuestro sitio, el sábado desde las cinco de la mañana en adelante, es la hora mas ocupada de nuestro ministerio. En nuestras pantallas podemos ver las barras de las estadísticas, que se elevan por miles y miles por cada minuto que transcurre, desde Alaska hasta Cabo de Hornos, sucede el mismo fenómeno.

Me llovieron las cartas de indignación, desde las más respetuosas hasta las más infames. Cierto hermano tuvo la osadía de tratarme de “metiche” por mi comentario.

Bueno, le tengo dos noticias, una de ellas es muy mala y la otra es peor, la mala es:  que usted puede enojarse todo lo que quiera con mi comentario, pero esa es la verdad; usted puede llamarme como usted guste, puede darme el apelativo o adjetivo que le plazca… pero eso no cambia ni la verdad, ni su destino.

Sólo recuerde que yo no estoy invadiendo su hogar, ni su vida privada; es usted quien -por la influencia del Espíritu Santo- está visitando este ministerio y lo hace con uso de su plena libertad. Si a usted no le parece nuestro mensaje, le invitamos a descartarlo, por favor no le ponga atención, ya que no es nuestro propósito ofenderle, sino motivarle a dejarse salvar por CRISTO, a quien proclamamos y cuyo mensaje predicamos.

La noticia peor es que si usted es uno de esos que en toda la semana no estudia y viene a última hora a buscar información, usted pertenece al infame grupo de las vírgenes necias o fatuas.

Si usted tiene un evangelio superficial, un evangelio por afuerita, un evangelio que sólo le ayuda para salir del compromiso; un evangelio que durante la semana ¡no importa nada!, pero el día viernes y sábado hay que prepararse para cantar, para dar la lección, y hay que prepararse para predicar, entonces pertenece a las vírgenes que serán dejadas afuera de la boda, por falta de consistencia, por falta de esmero y por falta de preparación. Las vírgenes fatuas fueron deficientes en previsión y provisión. 

Hay cientos de cartas que recibo en alabanza por mi conocimiento bíblico. No hay nada de grande en esto, en lo absoluto.

Llego a la conclusión que todo el conocimiento que yo tengo, usted también puede tenerlo, si usted así lo quiere; lo único que necesita es hacer lo que yo hago: por favor, dedique horas y horas al estudio y la meditación con Dios, y no se vaya de su puesto hasta estar seguro de que Dios le ha enseñado la Biblia, a través de su Santo Espíritu.

Si usted hiciera esto, posiblemente yo sería el que estaría leyendo su comentario bíblico de escuela sabática. La sabiduría divina está disponible para todos los hijos de Dios, solo es asunto de buscarla, de la misma manera que se busca un tesoro que se ha perdido.

Mi conocimiento bíblico, la preparación espiritual que estoy obligado a tener, el deseo de querer ser salvo y el inmenso interés que Cristo tiene en salvarme, es la fórmula perfecta para poder entrar a las bodas del Cordero. ¿No lo cree usted así?

El gran Nicolo Paganini se disponía a dar un concierto con su violín, mientras afinaba su violín rompió la primera cuerda, rompió la segunda y rompió la tercera. Afinó la última cuerda que le quedaba y dijo a la audiencia: “Señoras y señores, Paganini con una cuerda”

Ese ha sido uno de los mejores concierto de Paganini según la historia. Al final del concierto se le acercó una dama y le dijo: -diera toda mi vida por tocar el violín como usted lo hace-  Paganini clavó su mirada en el rostro de ella, y mientras se le dibujaba una leve sonrisa, le respondió: -Eso es precisamente lo que yo he hecho-

El desinterés por las cosas espirituales, la inconsistencia, la falta de preparación, la falta de profundidad en el conocimiento bíblico, fue la causa de la falta del aceite en las lámparas de las vírgenes necias.

El carácter del hombre no es transferible; el carácter del hombre realmente se revela en el momento de crisis. Un carácter sin fundamento, ni preparación, está condenado a su destrucción.

Es oportuno traer a colación los pensamientos del hermano Thompson

(Himnario adventista, 312):

 

Día grande viene, un día grande,

día grande viene y cerca está,

cuando justos y malos separados quedarán.

¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?

Coro: ¿Te hallas listo?,

¿te hallas listo para el fallo del gran tribunal?

¿Te hallas listo?, ¿te hallas listo para el tribunal?

Día triste viene, un día triste,

día triste viene y cerca está,

cuando: Id, pecadores,  no os conozco, el Juez dirá.

¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?

Día alegre viene, un día alegre,

día alegre viene y cerca está;

mas su luz brilla sólo en los que aman al Señor.

¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La promesa de la segunda venida de Cristo habría de mantenerse siempre fresca en las mentes de sus discípulos. El mismo Jesús a quien ellos habían visto ascender al cielo, vendría otra vez, para llevar consigo a aquellos que aquí estuvieran entregados a su servicio. La misma voz que les había dicho: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, les daría la bienvenida a su presencia en el reino celestial…

A aquellos que le hayan amado y esperado, los coronará con gloria, honor e inmortalidad. Los justos muertos se levantarán de sus tumbas, y los que estén vivos serán arrebatados con ellos al encuentro del Señor en el aire. Oirán la voz de Jesús, más dulce que ninguna música que hayan sentido alguna vez los oídos mortales, diciéndoles: Vuestra guerra ha terminado. “Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:34 (Los hechos de los apóstoles, p. 27).

Jesús regresa como ascendió al cielo pero con mayor esplendor. Viene con la gloria de su Padre y con todos los santos ángeles que lo escoltan. En vez de la cruel corona de espinas que hirió sus sienes llevará una corona de resplandeciente gloria sobre su sagrada frente… Jesús viene no para reinar como un soberano temporal. Levantará a los justos de la muerte, transformará a los santos vivos con la gloriosa inmortalidad y con todos los santos tomará el reino en presencia de todo el cielo” (La fe por la cual vivo, p. 353).

Cristo viene con poder y grande gloria. Viene con su propia gloria, y con la del Padre. Y le acompañarán los santos ángeles. Mientras todo el mundo esté sumido en tinieblas, habrá luz en toda morada de los santos. Percibirán la primera vislumbre de su segunda aparición. Una luz sin sombra brillará de su resplandor, y Cristo el Redentor será admirado por todos los que le sirvieron. Mientras huyan los impíos, los que siguieron a Cristo se regocijarán en su presencia.

Entonces los redimidos de entre los hombres recibirán la herencia que se les prometió. Así obtendrá un cumplimiento literal el propósito de Dios para con Israel. El hombre no puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios. Aun en medio de las manifestaciones del mal, los propósitos de Dios han estado avanzando constantemente hacia su realización. Así sucedió con la casa de Israel durante toda la historia de la monarquía dividida; y así sucede hoy con el Israel espiritual (Profetas y reyes, pp. 531, 532).

La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de los Olivos, de que volvería, iluminó el porvenir para sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperan/a que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, “el aparecimiento en gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo” era la “esperanza bienaventurada” (El conflicto de los siglos, p. 304).

56


Martes 20 de noviembre | Lección 08______________________________________________

EL MINISTERIO DE JESÚS EN EL SANTUARIO CELESTIAL

En el Antiguo Testamento, Dios instruyó a Moisés con el fin de que construyera un tabernáculo, o santuario, para que él “habite” aquí en la Tierra (Éxo. 25:8, NVI). Mediante sus servicios, el santuario fue donde se le enseñó al pueblo de Israel el plan de salvación. Más adelante, en la época del rey Salomón, el tabernáculo portátil fue reemplazado por un magnífico templo (1 Rey. 5-8). Tanto el tabernáculo como el templo tomaron como modelo el Santuario celestial, el “verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” (Heb. 8:2; ver además Éxo. 25:9, 40).

En toda la Biblia, se da por sentado que hay un Santuario celestial, que es la morada principal de Dios. Los servicios del santuario terrenal eran “miniprofecías” del plan de salvación y del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo.

Lee Hebreos 8:6; 9:11, 12 y 23 al 28; y 1 Juan 1:9 al 2:2. ¿Qué nos enseñan estos pasajes acerca del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo?

Hebreos 8:6

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

Hebreos 9:11-12 y 23-28

11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. 24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

1 Juan 1:9 al 2:2

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Desde su ascensión, el Santuario celestial es el lugar donde Cristo lleva a cabo su ministerio sacerdotal para nuestra salvación (ver Heb. 7:25). Por lo tanto, se nos anima a “acer[carnos…] confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb. 4:16).

Así como el tabernáculo terrenal tenía dos fases en su ministerio sacerdotal (primero, cada día, en el Lugar Santo; y luego, una vez al año, en el Lugar Santísimo), las Escrituras también describen estas dos fases del ministerio de Jesús en el cielo. Su ministerio en el Lugar Santo en el cielo se caracteriza por la intercesión, el perdón, la reconciliación y la restauración. Los pecadores arrepentidos tienen acceso inmediato al Padre a través de Jesús, el mediador (1 Juan 2:1). Desde 1844, el ministerio de Jesús en el Lugar Santísimo se ocupa de los aspectos del juicio y la purificación que se realizaban una vez al año en el Día de la Expiación (Lev. 16). El ministerio de purificación del Santuario también se basa en la sangre derramada por Jesús. La expiación que se realizaba ese día prefiguraba la aplicación final de los méritos de Cristo para eliminar la presencia del pecado y lograr la reconciliación completa del universo en un solo gobierno armonioso bajo la soberanía de Dios. La doctrina de este ministerio en dos fases es una contribución adventista peculiar para interpretar todo el plan de salvación.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

En la Biblia no encontramos mucha información sobre el santuario celestial, pero encontramos cualquier cantidad de información del santuario terrenal.

Los israelitas estaban recién salidos de Egipto, que para esos días era la nación número uno en el mundo. Egipto era número uno en arquitectura, en ingeniería, en ciencias, en salud, en cultura, en civilización, en educación, en desarrollo, en el mundo militar, en lo académico y en las artes. Pero en lo religioso se hallaban en el oscurantismo de un abyecto politeísmo apóstata: adoraban a muchos dioses.

En medio de todo este esplendor de la nación egipcia, los judíos sólo tenían un trabajo, y era hacer y cocer ladrillos para la construcción de Egipto, las pirámides y todo lo que tuviera que ver con el trabajo pesado de la construcción: era un pueblo que se encontraba en un estado general de ignorancia, con respecto a las ciencias y a las artes. Tristemente, los hebreos -que habían sido escogidos por Dios para brillar- tenían la luz espiritual de la verdad de Dios escondida “debajo de un almud” (Lucas 11:33).

De la misma manera que Dios escogió a hombres humildes para ser sus profetas, a los hombres pobres para convertirlos en reyes y a los pescadores para volverlos en eruditos apóstoles, dominadores de muchas lenguas, de la misma manera ahora Dios escoge a los que sólo sabían fabricar ladrillos, para convertirlos en maestros de las bellas artes divinas.

El santuario que se erigió en el desierto fue una de las obras más finas que el hombre ha hecho en la historia de esta tierra; el diseñador fue nada menos que Dios el Padre, y los trabajadores fueron investidos por el Espíritu Santo con los dones necesarios para llevar a cabo esta obra salvífica.

El pueblo de Israel, que para ese tiempo no era gente culta, ni adiestrada en las artes, sino que era un grupo de esclavos que recién liberados, se convirtieron en la crema y la nata de las artes mundiales, gracias a la intervención de Dios y la presencia del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo fue el gran Maestro de ese grupo de esclavos: les enseñó las bellas artes. Fue así como ese grupo de esclavos se convirtió en un pueblo altamente educado en todas las ramas de las artes, comenzando desde la escultura, la arquitectura, la ingeniería, la metalúrgica, la joyería (el trabajo en piedras preciosas), la textilería, los diseños, la perfumería, la agricultura, la literatura, la composición, la poesía, los salmos y la música… dones que convirtieron a Israel en un pueblo grandioso y admirable, hasta el día de hoy.

El Santuario fue el modelo de Dios para ilustrar su plan de salvación. Dios habría de morar en medio de su pueblo de una manera especial, y lo haría en el Santuario que dijo que debían construir. Y fue tarea del Espíritu Santo capacitar a diferentes seres humanos a fin de que llevaran a cabo con destreza artística y con hermosura lo que Dios les había pedido. Sin esa ayuda, Israel no habría podido realizar esta obra de arte.

Si consideramos el poder del Espíritu Santo, ciertamente él no necesitaba la ayuda humana para construir el Santuario. Pero, aun así, capacitó a seres humanos para hacerlo con habilidad, durabilidad y hermosura.

1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. (Exodo 31)

Santiago 1: 17 dice; 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Muchas veces tenemos la idea que las “Bellas Artes” cualquiera sea su expresión, es un asunto medio pecaminoso, y de origen maligno. La verdad es otra: la Biblia nos dice que todo don perfecto viene de parte de Dios, y en el estudio de este día, aprendemos que fue el Espíritu Santo quien tomó posesión de Bezaleel, para impregnarlo de toda sabiduría, ciencia, inteligencia y arte, para poder elaborar el magnifico santuario terrenal donde Dios permanecería como su hogar, en medio del pueblo de Israel, cuando éste andaba ambulante por el desierto.

La habilidad artística es un regalo de Dios, es un precioso regalo que se debería de emplear en el servicio directo de Dios. La habilidad artística es un don de Dios que nos tiene que refinar, elevar y mejorar; y nunca debería de ser usado como una influencia de corrupción.

Hay tres dones fundamentales de los que el Espíritu Santo llenó a Bezaleel para la construcción del santuario; esos dones fueron: sabiduría, inteligencia y ciencia, leímos en el Éxodo. Estas tres cosas estuvieron trabajando juntas en todas las artes que Bezaleel practicó.

La sabiduría es probablemente el poder que se necesita para inventar formas artísticas que sean originales.

La inteligencia es la habilidad de apreciar la instrucción y las sugerencias ofrecidas por otros.

La ciencia tiene que ver con los métodos y procesos que se usan en la elaboración de las finas y bellas artes.

Se necesitan las tres para poder llamarse un artista y Bezaleel poseía las tres, por la influencia directa del Espíritu Santo en él.

Después del acto de la creación, el plan de salvación de Dios es de importancia primordial en la Biblia. En un mundo caído como el nuestro, la creación no tendría ningún valor si no hubiera un plan de redención.

Como pecadores, no necesitamos solamente un Creador, sino también un Redentor. Pero tenemos ese Redentor en la Persona de Jesucristo. Sin él, no tendríamos esperanza en un mundo que, en sí mismo y por sí mismo, no ofrece ninguna.

En el Antiguo Testamento fue el Santuario y sus servicios los que ilustraron el perdón de Dios hacia el pecador y prefiguraron la obra de Jesús, nuestro Redentor.  

Allí, el plan de salvación fue revelado a los antiguos israelitas; también nos sirve a nosotros para que podamos comprender el ministerio de Cristo en el santuario celestial, ministerio que se está llevando a cabo en el cielo, desde el año 1844 hasta nuestros días actuales.

De nuevo, esto lo entendemos porque somos una iglesia que tiene el Espíritu de Profecía; de esa manera y con la ayuda del Espíritu Santo, podemos comprender temas que otros sencillamente no pueden entender, o los entienden de una manera equivocada.

El ministerio de Cristo en el santuario celestial es uno de los temas de la lección de escuela sabática del próximo trimestre. Tal estudio será de gran ayuda para capacitarnos mejor, a fin de comprender a profundidad la profecía de las 2300 tardes y mañanas. Desde ya le invitamos a que no se pierda el impresionante estudio apocalíptico del primer trimestre del año 2019… si no viniera antes el sumo Sacerdote celestial, Rey de reyes y Señor de señores. ¡Maranata!

 En el libro de Éxodo encontramos la orden que Dios da a Moisés de construir un santuario terrenal; y no solamente le da las medidas y la explicación, sino que le muestra el modelo de cómo tiene que ser construido el santuario terrenal.

 Éxodo 25:8,9,40. “Me harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios así lo haréis… Mira hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”. 

 Pablo más tarde menciona lo misma experiencia de Moisés en la construcción del santuario terrenal.

Hebreos 8:5. “…Como se le advirtió a Moisés cuando iba a levantar el Tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme la modelo que se te ha mostrado en el monte”.

Hebreos 9:22 al 28,  la Biblia habla del santuario celestial, comparándolo al santuario terrenal.

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos, 24 porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios. 25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.

El santuario y su servicio, p. 28. “Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y la forma, así como de los materiales que debían emplearse y de todos los objetos y muebles que había de contener. Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser ‘figuras del verdadero’, ‘figuras de las cosas celestiales’ (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,… intercede en favor de los pecadores”.

La doctrina del santuario celestial es una doctrina que pertenece casi solamente a la iglesia adventista. Hasta donde conozco, no hay otra denominación religiosa que crea, que enseñe y que tenga depositada su esperanza en este proceso celestial y divino como lo hacemos los adventistas.

 En el santuario terrenal se ofrecían sacrificios diarios para el perdón de los pecados; también había sacrificios de agradecimiento. Pero una vez al año, se llevaba a cabo el día de la expiación.

 Ese día era muy temido por el pueblo de Israel, ya que en este día se limpiaba el santuario de los pecados que simbólicamente se habían depositado en ese lugar durante el último año, a partir del último día de expiación celebrado.

Si Dios encontraba que en la congregación había una persona sin confesar su pecado, esa persona sería muerta inmediata e irremisiblemente por no ajustar cuentas con Dios y con sus prójimos.

 Se peca solamente contra Dios; nosotros no pecamos contra el humano, ya que contra el humano cometemos faltas. El Espíritu Santo es tan Dios, como lo es el Padre y como lo es el Hijo. Por eso el pecado contra el Espíritu Santo es un pecado contra Dios mismo.

Vamos a explicar un poco la diferencia entre pecado y una falta. El pecado es una ofensa contra Dios, pero la falta es contra nuestro hermano. Si robamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta la cometimos contra nuestro prójimo, nuestro prójimo quedó sin algo que era parte de su propiedad.

Si mentimos el pecado es contra Dios porque el ordenó no hacerlo, pero la falta fue contra nuestro prójimo: nuestro prójimo quedó agraviado, dañado, en la cárcel o muerto por nuestra calumnia o falso testimonio.

Si adulteramos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta es en contra de nuestro prójimo; en este caso en contra de los otros cónyuges de las parejas y también en contra de los hijos.

Si matamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta fue en contra de nuestro prójimo: alguien perdió la vida. Así sucede en todos los pecados, pecamos en contra de Dios, pero la falta es en contra de nuestros hermano. A excepción de los primeros cuatro mandamientos de la ley, donde tanto el pecado como la falta, se comete contra Dios.

Cuando nosotros pecamos y pedimos perdón, hacemos bien. Pero no es suficiente pedir perdón a Dios por nuestro pecado, sino que necesitamos pedir perdón a nuestro hermano por la falta que cometimos en contra de él. Si se puede restituir la falta, necesitamos restituir lo que arruinamos por la falta en contra de nuestro hermano.

Si yo robo, tengo que pedir perdón a Dios por mi pecado, pedirle perdón a mi hermano por la falta que cometí en contra de él, y tengo que restituir lo robado, si se puede restituir.

Mientras no se haga todo este proceso, no hemos cumplido  con los requisitos para ser perdonados por Dios; seguimos con nuestra deuda en contra del Cielo y en contra de nuestro prójimo. Esto es precisamente el propósito de la santa cena; la santa cena es para arreglar mis cuentas tanto con Dios, como con mi prójimo. Allí le pido perdón a Dios por mi pecado, y pido perdón a mi hermano por mi falta.

Esto precisamente ocurría en el día de la expiación: todo aquel que no hubiera confesado a Dios su pecado, y a su hermano la falta, su sentencia era la muerte.

El dia de la expiación es lo que está sucediendo en el cielo en este momento: Jesucristo, quien es nuestro sumo sacerdote, ha entrado al lugar santísimo y se encuentra celebrando el día de la expiación.  A diferencia de lo que sucedió en el santuario terrenal -donde el sumo sacerdote entraba una vez al año-, en el santuario celestial, el día de la expiación sólo sucederá una vez en la historia de esta tierra y del universo entero.

25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  (Hebreos 9)

 Siempre han habido personas en la historia del cristianismo que han puesto fecha a la segunda venida de Cristo.

Uno de los rumores que hay en el mundo religioso e inclusive dentro de nuestra misma iglesia, es que nosotros la Iglesia Adventista del Séptimo Día también cometimos este error. Esto no es cierto. Lo que comúnmente llamamos “el gran chasco”, no sucedió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Nuestra iglesia aún no se había fundado en este tiempo. Esto le sucedió al Movimiento Millerita, dirigido por Guillermo Miller; lo integraban hermanos bautistas, metodistas, luteranos… y católicos, entre otros grupos religiosos de la época.

Entre los años 1840-1844 surgió en los Estados Unidos un movimiento multidenominacional llamado millerita.

Los milleritas fueron todos seguidores de William Miller, granjero del estado de Nueva York, en los Estados Unidos, y ministro licenciado de la Iglesia Bautista. Miller se destacó por su énfasis en la predicación del retorno de Jesucristo y estudió detenidamente la Biblia por más de quince años; a lo largo de ese período utilizó las Escrituras como su propio intérprete. Fue un diligente estudiante de las Escrituras, a quien Dios dio un mensaje oportuno para el momento.

14 Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.” Daniel 8

Miller estudió la profecía de los 2,300 días de Daniel 8: 14 y bajo un estudio minucioso de la Biblia, llegó a la conclusión de que la venida de Cristo sucedería entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. 

Después de calcular estas fechas más rigurosamente de acuerdo con el calendario ritual de los judíos, él llegó a la clara y contundente verdad de que la venida de Cristo ocurriría el 22 de octubre de 1844.

Al no aparecer Jesucristo en esta fecha, todo este movimiento experimentó el conocido “gran chasco” y, como consecuencia, miles abandonaron el movimiento. El residuo que quedó en este grupo volvió al estudio de la Biblia para descubrir en que había consistido la equivocación.

No le demoró mucho tiempo a este grupo para descubrir que aunque la fecha de 22 de octubre de 1844 era correcta, el lugar del evento era lo que estaba equivocado. El chasco sufrido por los cristianos el 22 de octubre de 1844 estaba predicho en la profecía de Apocalipsis 10.

Ese grupo de creyentes llegaron a entender que el santuario que tenía que ser purificado no se refería a la tierra, sino al santuario que estaba en el cielo.

Jesús había entrado al lugar santísimo del santuario celestial para dar inicio a su obra de juicio. Como Elena G. de White declaró más tarde: “El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del chasco de 1844” {Conflicto de los Siglos, página 419}

De este grupo sale la Iglesia Adventista, que unos años más tarde descubren la verdad del sábado (1848) y cambian su nombre a Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1860, nombre oficial que se mantiene hasta el día de hoy. Vale la pena recalcar que aún en el año 1859 este movimiento aún no tenía nombre. La Asociación General se organizó en 1863.

Bueno, ya sabemos que el año 1844, es el año en que comienza el día de la expiación en el santuario celestial.

La pregunta sería: ¿Cuánto tiempo permanecerá Jesucristo nuestro sumo sacerdote en el lugar santísimo limpiando el santuario celestial?

Es allí donde tendría que estar nuestra gran preocupación, pero penosamente la mayoría de nosotros estamos preocupados en las cosas equivocadas:

-Hay unos que están inquietos tratando de interpretar los movimientos, las sonrisas, los ademanes, y las palabras del papa.

-Otros que no descansan de estar midiendo la longitud de las faldas y el cabello de nuestras hermanas.

-Otros que se desvelan por criticar las decisiones y acciones de los lideres de la Asociación General.

-Otros que no dejan de estar criticando a los pastores, ancianos y juntas de iglesia.

-Otros no tienen sosiego tratando de apabullar a todos aquellos que tengan una idea que no calce con su propia manera de pensar.

-y hay otros que invierten el tiempo escribiendo cosas extrañas de la Biblia y tratando de hacer tropezar a los miembros de iglesias con doctrinas heréticas

¿Y el día de la expiación? ¿A qué hora saldrá nuestro sumo pontífice del lugar santísimo y pronunciará las mas temibles palabras escritas en la Biblia para nosotros:  11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.”? (Apocalipsis 22)

¿A qué hora terminará el día de la expiación en el santuario celestial?

Eso parece que nos tiene sin cuidado; cuando deberíamos de estar procurando nuestra salvación con temor y temblor, sencillamente ignoramos que Cristo se encuentra en el lugar santísimo del santuario celestial, que de un momento a otro puede terminar su trabajo intercesor por nosotros, y allí queda precisamente sellada nuestra salvación o nuestra perdición.

Nosotros tenemos un relojito que nos ayuda mucho en nuestra vida espiritual; lo vamos a sacar de nuevo de nuestro baúl de tesoros para usarlo en esta ocasión.  

2 Pedro 3: 8 dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”

 Lo que el apóstol Pedro dijo, también lo dijo el salmista Moisés en Salmo 90: 4 “Porque mil años son ante tus ojos como un día, como un ayer que ya pasó, como una vigilia en la noche.”

 Vamos a hacer el cálculo del reloj de Dios, para trasladarlo al reloj nuestro.

 Dios                  Humanos

1 día                  1000 años

Medio día         500 años

6 horas              250 años

3 horas              125 años

36 minutos        25 años

9 minutos          6 años y 3 meses

1 minuto            8 meses y 8 días (+/-)

1 segundo          4 días y 8 horas (+/-)

 Este es un cálculo vago, carente de cientificismo, pero nos ayuda a entender con aproximación la diferencia entre el reloj divino y el reloj humano.

 Tener una mejor idea del reloj de Dios y el reloj del humano, prepara el camino para entender otros puntos de la vida religiosa, relacionados con asuntos bíblicos.

 1-Podemos comprender por qué algunas personas pasan al descanso en su temprana edad.  Dios en su presciencia -conocimiento perfecto del futuro- permite que la persona deje de vivir unos cuantos minutos menos de su reloj, con tal de que alcance la vida eterna. Posiblemente esta persona, si Dios le permitiera vivir unos minutos más del reloj divino, perdería la vida eterna.

 2-Podemos comprender que cuando pedimos al Señor un milagro o cualquier otra petición, muchas veces el Señor hará que esperemos unos cuantos segundos de su reloj para darnos su respuesta a nuestro pedido. Devido a que muchas veces no entendemos el reloj del Señor, muchos perdemos la paciencia y salimos enojándonos con Dios, creyendo que a él no le importa nuestra vida ni nuestros problemas.

 3-Hay muchos pedidos que hacemos a Dios y él nos contesta inmediatamente; eso nos muestra la gran misericordia y amor de Dios, cuando él toma menos de un segundo de su reloj divino para responder a nuestros pedidos.

 4-Podemos entender que Dios sentenció a Adán a morir el mismo día que desobedeció y así fue: de acuerdo con el reloj divino Adán murió ese mismo día, su vida llegó cerca de finalizar el día; Adán tenía 930 años cuando murió.

 5-Podemos entender la segunda venida de Cristo. En el reloj divino, Cristo tiene apenas dos días de haber partido. Debido a que nosotros nos regimos con un reloj extremadamente rápido, nuestra preocupación no sería tanto la hora de la venida de Cristo, sino la hora de nuestra muerte. Ésta puede ocurrir en los siguientes segundos, sin importar nuestra edad o condición física. Cuando morimos, allí mismo muere también nuestra gracia y nuestra esperanza, allí queda nuestro destino sellado y nos colocamos automáticamente al lindero de la vida eterna o de la muerte eterna.

Con esto no queremos dar a entender que falta mucho tiempo para la venida de Cristo. Nosotros no sabemos y no podemos poner fecha. De una cosa sí tenemos que estar seguros: es de que todas las señales que preceden a la segunda venida de Cristo, ya se han cumplido: la segunda venida de Cristo a este mundo es inminente.

 6-Con el reloj divino podemos comprender que la vida más longeva de un humano aquí en la tierra, alcanza apenas unas 2 horas y media en el reloj de Dios.

 Con el estudio de este día añadimos dos artículos más a nuestro reloj:

7-Cristo, de acuerdo con el reloj divino, ministró en el lugar santo por casi dos días, desde su ascensión al cielo hasta 1844, de acuerdo con la profecía de los 1,260 días.

 8-De 1844 hasta nuestros días han transcurrido 174 años de nuestro calendario, que equivale en el reloj divino a unas 3 horas y media (+/-). Estas 3 horas y media, es el tiempo que ya Jesucristo lleva intercediendo en el lugar santo y también este es el tiempo que ya lleva purificando el lugar santísimo.

 ¿Cuánto tiempo durará el día de la expiación en el santuario celestial? El día de la expiación en el santuario terrenal creemos que duraba un corto tiempo.

 ¿Cuánto minutos más tiene Jesucristo que trabajar para terminar su juicio o terminar de purificar el santuario celestial?

La distinción entre tiempo corto y tiempo largo, no existe en la presencia de Dios. Lo que nos parece una tardanza no existe en el cronograma divino: es simplemente una concepción humana.

 ¿Serán minutos los que faltan para que Jesucristo salga del lugar santísimo y se mude de sus ropas sacerdotales a ropas de Rey de reyes y Señor de señores, para entonces recompensar a cada quien según sus obras?

 ¿Se dio cuenta de por qué nuestra preocupación tendría que estar puesta en lo que está sucediendo en este momento en el lugar santísimo del santuario celestial y no en otros asuntos de menor o de ninguna importancia?

 En el momento en que Jesucristo termine su trabajo de intercesión y purificación del santuario celestial, nuestra suerte queda sellada. No hay más oportunidad para los miembros de la iglesia Adventista del Séptimo Día. El día de nuestra gracia se ha completado y la sentencia se ha dictado: 11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.” Apocalipsis 22

Hoy vivimos un tiempo solemne. El fin de todas las cosas de acerca. Seamos celosos y sigamos con Cristo, nuestro suficiente Salvador.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Intercesor. Nuestra posición es como la de los israelitas durante el día de la expiación. Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, que representaba el lugar donde nuestro Sumo Sacerdote intercede en la actualidad, y rociaba la sangre expiatoria sobre el asiento de la misericordia, afuera no se ofrecía ningún sacrificio propiciatorio. Mientras el sacerdote intercedía delante de Dios, cada corazón debía inclinarse contrito y suplicar el perdón de sus transgresiones…

El intelecto más poderoso que se haya creado es incapaz de comprender a Dios; la lengua más elocuente es incapaz de describirlo… Los seres humanos tienen un solo Abogado, un Intercesor capaz de perdonar sus transgresiones. ¿No rebosarán nuestros corazones de gratitud hacia Aquel que dio a Jesús para que fuera la propiciación por nuestros pecados? Mediten profundamente acerca del amor que el Padre ha manifestado en nuestro favor, el amor que ha expresado por nosotros. Ese amor no lo podemos medir, porque para él no hay medida. ¿Acaso se puede medir lo infinito? Lo único que podemos hacer es apuntar hacia el Calvario, al Cordero inmolado desde la fundación del mundo (Exaltad a Jesús, p. 313).

Podemos regocijamos en la esperanza. Nuestro Abogado está en el Santuario celestial intercediendo por nosotros. Por sus méritos tenemos perdón y paz. Murió para poder lavar nuestros pecados, revestirnos de su justicia, y hacemos idóneos para la sociedad del cielo, donde podremos morar para siempre en la luz… [C]uando Satanás quiera llenar vuestra mente de abatimiento, lobreguez y duda, resistid sus sugestiones. Habladle de la sangre de Jesús, que limpia de todo pecado. No podéis salvaros del poder del tentador; pero él tiembla y huye cuando se insiste en los méritos de aquella preciosa sangre. ¿No aceptaréis, pues, agradecidos, las bendiciones que Jesús concede? ¿No tomaréis la copa de la salvación que él ofrece, e invocaréis el nombre del Señor?… El vigila con el interés más intenso vuestro progreso en el camino celestial; él ve vuestros esfuerzos fervientes; nota vuestros descensos y vuestros restablecimientos, vuestras esperanzas y vuestros temores, vuestros conflictos y vuestras victorias (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pp. 296, 297).

Con la fe confiada de un niñito, hemos de acudir a nuestro Padre celestial, contándole todas nuestras necesidades. Siempre está listo para perdonamos y ayudamos. La fuente de sabiduría divina es inagotable, y el Señor nos anima a sacar abundantemente de ella. El anhelo que podríamos tener de bendiciones espirituales se describe en estas palabras: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Necesitamos una profunda hambre espiritual por los ricos dones que el cielo puede concedemos.

Ojalá tuviéramos un deseo consumidor de comprender a Dios con un conocimiento experimental, de llegar a la cámara de audiencia del Altísimo con la mano de la fe levantada y dejando caer nuestra alma desvalida delante de Aquel que es poderoso para salvar. Su amante bondad es mejor que la vida (Sons and Daughters of God, p. 121; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 123, y en Comentario bíblico adventista, tomo 3, p. 1165).

57


Lección 08 | Miércoles 21 de noviembre___________________________________________

EL SÁBADO

Otra enseñanza bíblica crucial en la que creen los adventistas del séptimo día y la defienden es el día de reposo sabático. Esta es una doctrina clave que aporta unidad y comunión mutua. Es una creencia que, salvo raras excepciones en el mundo cristiano, solo nosotros observamos.

El sábado es un regalo de Dios para la humanidad desde la semana de la Creación (Gén. 2:1-3). En la Creación, tres actos divinos distintivos establecieron el sábado: (1) Dios descansó el sábado, (2) bendijo el día de reposo y (3) lo santificó. Estos tres actos instituyeron el sábado como el regalo especial de Dios, que le permitiría a la raza humana experimentar la realidad del cielo en la Tierra y proclamar la Creación de Dios en seis días. Un rabino famoso, Abraham Joshua Heschel, calificó el sábado como “un palacio en el tiempo”, un día santo cuando Dios se reúne con su pueblo de una manera especial.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes sobre el significado del sábado para la humanidad? Éxo. 20:8-11; Deuteronomio 5:12-15; Ezequiel 20:12, 20.

Éxodo 20:8-11

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Deuteronomio 5:12-15

12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. 13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. 15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

Ezequiel 20:12, 20

12 Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.

20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.

En nuestro deseo de seguir el ejemplo de Jesús (Luc. 4:16), los adventistas del séptimo día guardamos el sábado. La participación de Jesús en los cultos del sábado revela que lo aceptaba como un día de descanso y adoración. Algunos de sus milagros los realizó en sábado para enseñar la dimensión de la curación, tanto física como espiritual, que proviene de la celebración del sábado (ver Luc. 13:10-17). Los apóstoles y los primeros cristianos entendían que Jesús no había abolido el sábado; ellos también lo guardaban y asistían a los cultos ese día (Hech. 13:14, 42, 44; 16:13; 17:2; 18:4).

Otra hermosa dimensión del sábado es que es una señal de nuestra liberación del pecado. El sábado es el monumento conmemorativo de la salvación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto por parte de Dios y del descanso prometido en la tierra de Canaán (Deut. 5:12-15). A pesar del fracaso de Israel para entrar plenamente en este reposo debido a su reiterada desobediencia e idolatría, Dios todavía promete que “queda un reposo para el pueblo de Dios” (Heb. 4:9). Todo el que desee entrar en ese reposo puede hacerlo mediante la fe en la salvación que Jesús ofrece. La observancia del sábado simboliza este descanso espiritual en Cristo y el hecho de que confiamos solo en sus méritos, y no en las obras, para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna (ver Heb. 4:10; Mat. 11:28-30.)

¿De qué manera tangible te ha ayudado el sábado a experimentar la unidad y la comunión que Cristo desea para su pueblo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Tema tomado de la lección seis del segundo trimestre del año 2018, titulada: “el ‘cambio’ de la ley

Esta es una de esas lecciones fáciles; al mismo tiempo es muy difícil de impartir. Mucho depende de quiénes sean nuestros alumnos. Es fácil porque es uno de los temas que, como Adventistas del Séptimo Día, dominamos con gran facilidad; pero al mismo  tiempo es difícil, porque no hay mucho material nuevo para aportar, si la impartimos a otros adventistas.

Vamos a dejar para usted una información variada, para edificación y crecimiento espiritual, esperando que usted encuentre la mejor manera de poder aplicarla al estudio de esta semana.

Un poquito de historia:                                                                                        

Etimología  de la palabra sábado

La palabra española Sábado proviene del latín bíblico “Sabbatum”

La palabra latina “Sabbatum” proviene del griego “Sabbaton”

La palabra griega “Sabatton” proviene del hebreo “Sabbat”

La palabra hebrea “Sabbat” se deriva del verbo hebreo “Shabath”

La palabra “Shabath” es un verbo, y significa  “cesar”, “descansar”.

Y  la palabra hebrea “Shabath” proviene del vocablo acadio “Sabattum”, que significa descanso.

Interesantemente, la palabra original para sábado no es hebrea, sino de la lengua acadia, idioma usado por los babilonios y sirios como 3,000 años antes de Cristo; esto es para quienes afirman que el sábado se dio a los judíos por primera vez.

La palabra latina y la voz original en acadio para el día Sábado, es casi la misma:   SABBATUM – SABATTUN

Estos son algunos de los nombres que recibe el sábado en distintos idiomas:

Idioma                       Nombre

Alemán                       Samstag

Aimara                        Sawaru

Catalán                       Dissabte

Francés                       Samedi

Indonesio                   Sabtu

Italiano                       Sabato

Leonés                        Sábadu

Polaco                         Sobota

Rumano                      Sâmbătă

Portugués                  Sábado

Griego Moderno        Σάββατο

Árabe                          As-sabat

Hebreo                       Shabbat

Gaélico                        Satharn

Galés                           Sadwrn

Holandés                    Zaterdag

Inglés                          Saturday

Noruego                     Lørdag*

Sueco                          Lördag*

*Es digno de observar que en ambas lenguas escandinavas -marcadas con asterisco*-, el equivalente hispano al nombre del sábado en ese idioma es “día del Señor”.                                                            

Dios nos ofrece descanso a través de todas las Escrituras, comenzando desde la creación, hasta el Apocalipsis. El cuarto mandamiento de la ley de Dios, es una orden de descansar; no se trata de una sugerencia.

El cuarto mandamiento es una orden para detener nuestro correr diario, y dedicar tiempo al Señor nuestro Creador.

En realidad el mandamiento de observar el día sábado, es el primer mandamiento que se dio al hombre en el Edén, horas después de la creación; fue dado al hombre aun antes de que el hombre pecara.

Esto nos demuestra que la ley de Dios, no se dio al hombre porque pecó, como muchos creen; sino que nos demuestra que la ley de Dios siempre ha existido en el universo y es para todos. La ley de Dios, todos los diez mandamientos, es para seres que han pecado como nosotros, y es también para seres que nunca han pecado; esto les permite evitar que caigan en el pecado.

¿Por qué es importante comprender y obedecer el mandamiento de reposar en el día sábado? Guardar el día sábado, es la entrada o la antesala para poder conseguir los demás descansos que Dios ofrece a través de todas las Escrituras. 

Todo aquellos que no son capaces de guardar y de descansar el día sábado aquí en la tierra, no tendrán el privilegio de disfrutar de los demás descansos que ofrece Dios, no podrán disfrutar de los descansos que se han ofrecido mientras vivamos en la tierra; tampoco disfrutarán de los descansos que se han ofrecido cuando vivamos en el cielo y en la tierra nueva.

 Esto es para todos aquellos que no tenemos sosiego, ni quietud en el día sábado.

Éxodo 16

22 Y sucedió que en el sexto día recogieron doble porción de alimento, dos gomeres para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés, 23 él les respondió: Esto es lo que ha dicho el SEÑOR: Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al SEÑOR. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana. 24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano alguno. 25 Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para el SEÑOR; hoy no lo hallaréis en el campo. 26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada. 27 Y sucedió que el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada. 28 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad que el SEÑOR os ha dado el día de reposo; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.

Dios da una orden específica de no salir a buscar el maná en día sábado, pero hay un grupo de hebreos que no hacen caso, y ahora Dios da una orden extraña donde él forzó al pueblo a entrar a sus tiendas con la prohibición de salir de ellas.

 “…Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día;” con esta orden Dios está dando una lección muy importante y es que aprendamos a descansar físicamente en el día sábado.

 

Necesitamos aprender a guardar el sábado, tenemos que auto-educarnos, y enseñarnos que el día sábado es un día de quietud, de solaz y esparcimiento, tanto en lo espiritual como en lo físico.

Tenemos que aprender a depositar nuestras cargas a los pies de Jesús a la entrada del día sábado, para poder tener un día realmente de descanso, tanto espiritual como físicamente.

Según la costumbre judía, en la observancia del día sábado, el día sábado se comienza a guardar el día viernes por la tarde mucho antes de la puesta del sol, y termina el sábado en la noche cuando en el cielo se pueden ver por lo menos tres estrellas. Para que usted logre ver por lo menos tres estrellas, el cielo tiene que estar bien oscuro.

¿Será que muchos de nosotros hacemos todo lo contrario? Tal vez comenzamos a guardarlo ya de noche el viernes, cuando en el cielo hay más de tres mil estrellas, y terminamos de guardarlo después de que ha terminado el culto divino, el sábado a mediodía. Encima de todo, si el servicio del culto divino no ha terminado a las 12 del mediodía, a algunos de nosotros nos da ataque de pánico, ansiedad, furia, coraje o hambre.

Debido  a que muchos de nosotros no nos hemos auto-educado de la manera correcta para guardar el sábado, no lo disfrutamos de la manera en que Dios quiere que lo hagamos, convirtiéndose así en un día aburrido y largo, sin sentido y sin sabor. Estamos desperdiciando una de las más hermosas bendiciones que nuestro Creador nos obsequió.

El descanso del día sábado es también para el animal:

Deuteronomio 5

14 Mas el séptimo día es el sábado de Jehová tu Dios: no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas; para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.

Dios dice que todos los animales de la tierra le pertenecen a él.

Salmos 50

9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.

10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados

11 Conozco todas las aves de los montes, y mías son las fieras del campo.

Dios siempre ha estado pendiente de sus animales

Génesis 8

1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

En el pacto hecho por Dios con el hombre de nunca destruir la tierra con agua después del diluvio, se incluyó también a los animales

Génesis 9

8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:

9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;

10 Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 11 Y estableceré mi pacto con vosotros, y no será exterminada ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Una de las razones de la preservación de Nínive, fue también la presencia de muchos animales

Jonás 4

11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no pueden discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

¿ES EL SÁBADO JUDÍO?

NO; El Sábado es un regalo del CREADOR para sus CRIATURAS, esto incluye HOMBRES Y ANIMALES

 

Una interesante visión de Elena de White

“Sentimos un inusual espíritu de oración, y mientras orábamos el Espíritu Santo descendió sobre nosotros. Estábamos muy felices. Pronto perdí noción de las cosas terrenas y quedé arrobada en una visión de la gloria de Dios. Vi a un ángel que volaba con presteza hacia mí. Me llevó rápidamente de la Tierra a la santa ciudad, donde vi un templo en el que entré. Antes de llegar al primer velo pasé por una puerta. Ese velo se levantó y entré en el Lugar Santo, donde vi el altar del incienso, el candelabro de siete lámparas y la mesa con los panes de la proposición. Después de ver la gloria del Lugar Santo, Jesús levantó el segundo velo y pasé al Lugar Santísimo. – {CES 12.3} “En el Santísimo vi un arca, cuya cubierta y cuyos lados estaban recubiertos de oro purísimo. En cada extremo del arca había un hermoso querubín con sus alas extendidas sobre el arca. Sus rostros estaban frente a frente y miraban hacia abajo. Entre los ángeles había un incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un resplandor sumamente luminoso que se semejaba a un trono donde mora Dios. Junto al arca estaba Jesús, y, cuando las oraciones de los santos llegaban a él, el humo del incienso surgía del incensario y Jesús ofrecía a su Padre esas oraciones con el humo del incienso. Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Jesús las abrió, y vi en ellas los Diez Mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos; porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardara en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía; lo circuía un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. Vi que, por ser Dios inmutable, no había cambiado el día de descanso”.—Primeros Escritos, 32, 33. – {CES 12.4}

 

Jesucristo y el sábado

16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4: 16

La palabra costumbre, que Lucas utilizó, proviene de una palabra griega relacionada con hábitos constantes en el tiempo y también en la práctica. En otras palabras, Jesús asistía con regularidad a la sinagoga todos los sábados que podía. De hecho, esto es tan importante para Lucas que, a lo largo de todo su Evangelio menciona cuatro veces que Jesús asistió a la sinagoga en sábados diferentes

Además, Lucas identifica especialmente el sábado como el séptimo día de la semana 54 Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. 55Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo. 56Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.” Lucas 23

“1Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas.” Lucas 24

El hecho de que Jesucristo, durante su ministerio terrenal, observó el sábado junto con los judíos, testifica que el ciclo semanal no se había perdido desde que la Ley había sido dada en el Sinaí o, incluso, desde la creación. Su ejemplo como observador del sábado es un modelo para seguir por los cristianos, tanto en cuanto al día correcto como en la forma apropiada de guardarlo.

De las 54 veces que los evangelios y el libro de Hechos se refieren al sábado, 17 referencias están en Lucas, y 9 en Hechos; hay 9 en Mateo, 10 en Marcos y 9 en Juan. Lucas creía en el sábado para los judíos, pero también para los gentiles. La primera venida de Cristo no modificó la observancia del sábado; antes bien, la vindicó y reivindicó.

 

Si nos damos cuenta, nuestro calendario está regido por movimientos en el universo:

Un año- Es el tiempo que toma a la tierra para orbitar alrededor del sol

Un mes- Es el tiempo que le toma a la luna en girar alrededor de la tierra

Un día- Es el tiempo que toma a la tierra para girar en su propio eje

¿Y la semana? La semana no tiene ningún movimiento en el universo, la semana fue sencillamente instituida por Dios.

Durante la Revolución Francesa, se introdujeron en Francia nuevas ideas: se introdujo el sistema métrico decimal, que tanto ha ayudado al mundo (metro – kilómetro – centímetro, centígrado, gramo – kilogramo, etc.) y también se introdujo un nuevo calendario.

Se le llamó “El Calendario de la Revolución Francesa”

Este calendario tenía como meta eliminar toda influencia religiosa a través de los días festivos observados y celebrados regularmente por las religiones.

El calendario estaba formado por 12 meses, cada mes tenía tres semanas de 10 días; en vez de llamársele semana, se le cambió el nombre a DÉCADAS.

Los días no tenían nombre, sólo tenían enumeración tal como primero, segundo, tercero, ETC.

A los meses se les cambió nombre

Septiembre                Última Cosecha o Cosecha de Uvas

Octubre                      Neblina

Noviembre                 Granizo

Diciembre                  Nieve

Enero                          Lluvia

Febrero                      Viento

Marzo                         Germinación

Abril                            Flores

Mayo                           Pastos

Junio                           Primera Cosecha

Julio                            Calor Veraniego

Agosto                         Frutas

Napoleón Bonaparte abolió este calendario el 1 de enero de 1806, después de haber estado en función cerca de 12 años. Estas son las razones por las cuales él abolió este calendario.

1-Los trabajadores estaban cansados y enfermos; en vez de descansar un día de cada 7 días, descansaban un día de cada diez, provocando estrés y  cansancio en todo el pueblo francés.

2-Confusión con la entrada del verano y el invierno.

3-Pérdida del ritmo en las transacciones comerciales y en los mercados agrícolas.

4-Este calendario se aplicaba sólo a países con un clima parecido al de Francia; era imposible aplicarlo al mundo entero, especialmente a esos países con sólo dos épocas climáticas en el año.

5-No coincidía con los movimientos naturales del Sistema Solar

6-Le sobraban días.

7-Nunca coincidió con el reloj normal. En el calendario francés el día tenía 10 horas, con 100 minutos cada hora, y 100 segundos por minuto.

8-Andaban perdidos en el tiempo y el espacio

Dios, en su infinita sabiduría, instituyó la semana de siete días. Un diseño perfecto para todos los países, para todos los climas, para el movimiento del universo, para la salud del hombre, para la siembra y la cosecha, para la prosperidad y felicidad del hombre, entre otras razones. Dios no lo basó en ningún movimiento astronómico; lo basó en su sabiduría, sabiendo que calzaría con todo el mundo y con sus habitantes, siendo benéfico para la humanidad.

“El día de reposo [sábado] fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo [sábado]” (Mar. 2:27, 28).

¡Cuán apropiados son los pensamientos del Himnario adventista, 539!

¡Oh día delicioso de gozo, amor y paz;

de llantos y pesares el bálsamo eficaz!

En ti, postrados ante su trono celestial,

cantamos: “¡Santo, santo!”, loando al Eternal.

Seguro puerto eres en toda tempestad,

jardín do corren ríos de luz y santidad.

Divina fuente eres en yermo terrenal,

la cumbre de donde vemos la patria celestial.

Tus horas son sagradas, de santa reflexión,

en que del mundo al cielo se eleva la afección;

sacando gracias nuevas de ti al reposar,

tu plenitud buscamos en nuestro eterno hogar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. Porque “todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho” [Juan 1:3]. Y como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordativo de la obra de la creación. Nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios. Porque, hablando de Israel, dijo: “Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” [Ezequiel 20:12], es decir, que los hace santos. Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificamos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios (El Deseado de todas las gentes, D. 255).

El sábado fue dado especialmente en beneficio del hombre y para honra del Señor…

El sábado había de ser una señal entre Dios y su pueblo para siempre. De esta manera se manifestaría la señal: todos los que guardaran el sábado pondrían de manifiesto mediante esa enseñanza que eran adoradores del Dios viviente, Creador de los cielos y la tierra. El sábado sería una señal entre el Señor y su pueblo mientras hubiera gente sobre la tierra que le sirviese (La historia de la redención, p. 144).

Por sí misma, la hermosura de la naturaleza lleva al alma lejos del pecado y de las atracciones mundanas y la guía hacia la pureza, la paz y Dios…

El propósito que Cristo tenía al enseñar por parábolas corría parejas con su propósito en lo referente al sábado. Dios dio a los hombres el recordativo de su poder creador, a fin de que lo vieran en las obras de sus manos. El sábado nos invita a contemplar la gloria del Creador en sus obras creadas. Y a causa de que Jesús quería que lo hiciéramos, relacionó sus preciosas lecciones con la hermosura de las cosas naturales. En el santo día de descanso, más especialmente que en todos los demás días, debemos estudiar los mensajes que Dios nos ha escrito en la naturaleza. Debemos estudiar las parábolas del Salvador allí donde las pronunciara, en los prados y arboledas, bajo el cielo abierto, entre la hierba y las flores. Cuando nos acercamos íntimamente al corazón de la naturaleza, Cristo hace que su presencia sea real para nosotros, y habla a nuestros corazones de su paz y amor (Palabras de vida del gran Maestro, p. 14).

58


Jueves 22 de noviembre | Lección 08______________________________________________

LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN

En la Creación, “Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Gén. 2:7). Este relato de la creación de la humanidad revela que la vida procede de Dios. La inmortalidad ¿es un aspecto intrínseco de esta vida? La Biblia nos dice que solo Dios es inmortal (1 Tim. 6:16); los seres humanos no reciben la inmortalidad al nacer. A diferencia de Dios, ellos son mortales. La Biblia compara nuestra vida con una “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Sant. 4:14), y al morir nuestra vida deja de existir, en un estado que es comparado con el del sueño, en el que no hay conciencia (ver Ecl. 9:5, 6, 10; Sal. 146:4; Sal. 115:17; Juan 11:11-15). Aunque la gente nace mortal y está sujeta a la muerte, la Biblia habla de Jesucristo como la fuente de la inmortalidad, y nos dice que él ofrece la promesa de la inmortalidad y la vida eterna a todo el que cree en su salvación. “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23). Jesús “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10). “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). De modo que hay esperanza de vida después de la muerte.

Lee 1 Corintios 15:51 al 54; y 1 Tesalonicenses 4:13 al 18. ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la vida después de la muerte y cuándo se les otorgará la inmortalidad a los seres humanos?

1 Corintios 15:51-54

51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

1 Tesalonicenses 4:13-18

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

El apóstol Pablo aclara que Dios les otorga la inmortalidad a las personas, no en el momento de la muerte, sino en la resurrección, cuando suene la última trompeta. Mientras los creyentes reciben la promesa de la vida eterna en el momento en que aceptan a Jesús como su Salvador, la inmortalidad se otorga solo en la resurrección. El Nuevo Testamento no conoce de almas que van al cielo inmediatamente después de la muerte; esta enseñanza tiene sus raíces en el paganismo, especialmente en la filosofía de los antiguos griegos, y no se encuentra ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento.

¿De qué manera nuestra comprensión de la muerte nos ayuda a apreciar aún más la promesa de la Segunda Venida? ¿De qué modo esta creencia nos une poderosamente como adventistas del séptimo día?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

“Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma. Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender sus manos a través de un doble abismo: para asir la mano del espiritismo y para estrechar las manos con el poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma y pisoteará los derechos de la conciencia” (CS 574).

 Por el momento ya el mundo evangélico comparte mano a mano con la iglesia católica la doctrina de la inmortalidad del alma y la veneración del día domingo.

 La inmortalidad del alma es el fundamento del espiritismo: todo aquel que cree que el muerto no está muerto, sino que sigue vivo, se expone a entrar en una experiencia espiritista que puede ser desde una experiencia liviana hasta una experiencia de dimensiones profundas. 

 El espiritismo es un tema extremadamente amplio, que cubre desde las simples y populares supersticiones hasta las más grotescas, repugnantes y aterradoras experiencias demoníacas y espiritistas.

 También el espiritismo se puede disfrazar bajo el manto del cristianismo, y aparecer como sueños, visiones, apariciones, voces, don de lenguas y sanación divina; por supuesto, comprendemos que esas manifestaciones son las falsas imitaciones de los verdaderos dones espirituales, que son los frutos y los dones del Espíritu Santo.

 Uno de los casos más típicos de espiritismo que encontramos en la Biblia, es el caso del rey Saúl invocando al ya fallecido profeta Samuel.

 Una noche Saúl se disfrazó y, acompañado por dos de sus hombres, se fue a ver a esa mujer. Cuando llegó, le dijo:

—Quiero que llames al espíritu de un muerto. Necesito preguntarle algo.

La mujer respondió:

—Tú bien sabes que Saúl ha expulsado de Israel a todos los adivinos y espiritistas. Si hago lo que me pides, con toda seguridad me matarán.

10 —Te juro por Dios —le aseguró Saúl— que nadie te castigará si haces lo que te pido.

11 Ella preguntó:

—¿Quién quieres que se te aparezca?

—Llama a Samuel —le contestó Saúl.

12 La mujer obedeció. Pero cuando vio aparecer a Samuel, lanzó un fuerte grito y le dijo a Saúl:

—¡Usted es Saúl! ¿Por qué me engañó?

13 —No tengas miedo —le aseguró el rey—. ¡Dime lo que ves!

Ella le dijo:

—Veo a un espíritu que sube del fondo de la tierra.

14 —¿Y cómo es él? —le preguntó Saúl.

—Es un anciano vestido con una capa —respondió ella.

Al darse cuenta Saúl de que se trataba de Samuel, se inclinó de cara al suelo. 15 Samuel le preguntó:

—Saúl, ¿por qué me llamaste? ¿Por qué no me dejas descansar?

—Estoy desesperado —contestó Saúl—. Los filisteos me hacen la guerra, y Dios me ha abandonado. Ya no me responde, ni en sueños ni por medio de profetas. Por eso te he llamado, para que me digas qué debo hacer.

16 Y Samuel le dijo:

—Si Dios te ha abandonado, y ahora es tu enemigo, ¿para qué me consultas?

17-18 »Dios está haciendo contigo lo que ya te había dicho yo que iba a hacer. Por haberlo desobedecido y no haber matado a todos los amalecitas, Dios te ha quitado el reino y se lo ha dado a David.

19 »Además, los filisteos vencerán mañana a los israelitas, y tú y tus hijos morirán y vendrán a hacerme compañía.  (1 Samuel 28 {Traducción en Lenguaje Actual}) 

 La parte interesante de esta  experiencia es que se da la aparición de un muerto y una conversación muy inteligente entre una persona muerta y una persona viva.  La conversación aún va más allá, porque esa conversación se basa en la consulta del futuro: y hay una respuesta a la consulta y una predicción del futuro que es certera.

 En esta conversación se le dice a Saúl que al día siguiente morirá y no solamente él, sino que también morirán sus hijos.

 6 Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones.  (1 Samuel 31 {Traducción en lenguaje actual})

¿No es acaso que el único que conoce el futuro a la perfección es Dios? La respuesta es sí: Dios es el único que sabe el futuro perfecto, y nadie más. Entonces ¿cómo pudo el diablo predecir lo que en verdad pasó al día siguiente?

El diablo no conoce el futuro perfecto, él lo conoce como nosotros lo conocemos. Yo sé que tengo planes de levantarme mañana muy de mañana, irme al trabajo y laborar mis horas normales; eso es un futuro incierto, pero los detalles de ese día no los conozco, eso solamente lo conoce Dios.

 El diablo no conoce el futuro perfecto, pero en el caso de Saúl lo acertó con precisión. Es interesante notar que el diablo habla en nombre de Samuel, como si él fuera el propio Samuel.

 La respuesta a esta pregunta la encontramos  en los versículos 15 y 16; tanto el propio Saúl como el diablo, sabían que Dios había abandonado completamente a Saúl.

15 Samuel le preguntó: —Saúl, ¿por qué me llamaste? ¿Por qué no me dejas descansar? —Estoy desesperado —contestó Saúl—. Los filisteos me hacen la guerra, y Dios me ha abandonado. Ya no me responde, ni en sueños ni por medio de profetas. Por eso te he llamado, para que me digas qué debo hacer. 16 Y Samuel le dijo: —Si Dios te ha abandonado, y ahora es tu enemigo, ¿para qué me consultas?

 Cuando una persona se sale de la protección divina, automáticamente queda bajo el antojo  y decisión del diablo y el diablo puede hacer como a él le venga en gana con una persona que por su propia voluntad se ha salido de la protección divina.

A pesar que el diablo no conoce el futuro perfecto, al día siguiente de esta conversación, tanto Saúl como sus hijos quedaron muertos en el monte de Gilboa, y esto fue el resultado que Saúl se salió de la protección divina y quedó expuesto a la voluntad del diablo, que es sólo destrucción y muerte.

Cuando Dios dejó de proteger a Saúl, el diablo podía quitarle la vida cuando él lo deseara y así mismo lo hizo.

 ¿Y qué pasó con los hijos, si ellos no habían cometido el pecado del espiritismo de su padre Saúl?

 18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.  (Número 14)

 18 que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre;  (Jeremías 32)

 ¿Por qué es importante comprender a perfección la historia de Saúl invocando al profeta Samuel que ya estaba muerto?

Porque cualquier que lea esta historia,  y no tiene ninguna base bíblica, fácilmente llega a la conclusión que a los muertos se les puede invocar, que ellos se pueden aparecer, y nos pueden ayudar, ya que inclusive conocen el futuro.

 

La Biblia está llena de textos con respecto al estado de los muertos. Algunos de ellos son:

 Dios no quiere que nadie muera, Ezequiel 18: 32

32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.

 

La muerte es la paga de todo aquel que peca. Romanos 6: 23

23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

El muerto no puede recordar, ni amar, ni odiar ni envidiar. Eclesiastés 9: 5, 6

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

 Un muerto no puede adorar a Dios. Salmo 6: 5

Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?

 Salmos 115: 17

No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio

 La muerte biológica del hombre es la misma muerte de un animal. Eclesiastés 3: 19, 20

19 Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. 20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

 

No hay una segunda oportunidad de salvación para los muertos. Hebreos 9: 27

27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

 Isaías 38: 18

18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.

 

El muerto no anda visitando a nadie, ni anda de paseo, Job 7: 9-10

9Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al Seol no subirá; 10 No volverá más a su casa, Ni su lugar le conocerá más.

  Ningún muerto sufre ni se alegra por la condición de sus hijos, parientes o amigos,  Job 14: 21

Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;
O serán humillados, y no entenderá de ello.

 El espíritu de un muerto no es otra persona; el espíritu es sencillamente el permiso para vivir que nos concede Dios, y cuando la persona muere ese permiso vuelve a Dios. Eclesiastés 12: 7

y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

 El alma no es mortal, el alma muere. Ezequiel 18: 4

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

 El único que es inmortal es Dios. 1 Timoteo 6: 15, 16

15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

No importa cuán real parezca ser la historia que escuchemos, la Biblia dice claramente que los muertos ya no saben, ya no salen, ya no piensan, ya no sufren, y ya no sienten. ¡Los muertos, muertos están!

Es curioso observar que, quienes pregonan la inmortalidad del alma y la existencia de un tormentoso infierno,  al oficiar un entierro, casi nunca envían al difunto al infierno. Antes bien, lo envían a la gloria, al seno de María…

Cualquier presunta aparición de un muerto, no es la persona muerta; como en el caso de Saúl, es la aparición de un demonio en la forma y voz del difunto, para fundamentar en la mente del hombre la atroz, funesta y depravada herejía de la inmortalidad del alma.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto la inmortalidad a su alcance. Como “la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron”, Cristo “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (Romanos 5:12; 2 Timoteo 1:10). Y solo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida” (Juan 3:36). Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos “los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad”, recibirán “la vida eterna”. Romanos 2:7 (El conflicto de los siglos, p. 523).

El Dador de la vida llamará a su posesión adquirida en la primera resurrección, y hasta esa hora triunfante, cuando resuene la trompeta final y el vasto ejército avance hacia la victoria eterna, cada santo que duerme será mantenido en seguridad y guardado como una joya preciosa, como quien es conocido por Dios por su nombre. Resucitarán por el poder del Salvador que moró en ellos mientras vivieron y porque fueron participantes de la naturaleza divina (Mensajes selectos, tomo 2, p. 309).

El dador de la vida viene para quebrantar las cadenas de la tumba. Traerá consigo a los cautivos y proclamará: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Allí está en pie la hueste de los resucitados. El último pensamiento fue el de la muerte y sus agonías. Los últimos pensamientos que ellos tuvieron eran acerca de la tumba, pero ahora proclaman: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15:55). Las agonías de la muerte fueron las últimas cosas que sintieron…

Cuando ellos despierten, todos los dolores habrán pasado. “¿Dónde [está] oh, sepulcro, tu victoria?” Aquí están en pie, se coloca sobre ellos el toque final de la inmortalidad, y ascienden a encontrarse con el Señor en el aire. Los portales de la ciudad de Dios giran sobre sus goznes, y las naciones que han guardado la verdad entran (Mensajes selectos, 3, p. 492).

El Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos… De la prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal…

Los justos vivos son mudados “en un momento, en un abrir de ojo”. A la voz de Dios fueron glorificados; ahora son hechos inmortales, y juntamente con los santos resucitados son arrebatados para recibir a Cristo, su Señor, en los aires…

Antes de entrar en la ciudad de Dios, el Salvador confiere a sus discípulos los emblemas de la victoria, y los cubre con las insignias de su dignidad real… Sobre la cabeza de los vencedores Jesús coloca con su propia diestra la corona de gloria. Cada cual recibe una corona que lleva su propio “nombre nuevo” (Apocalipsis 2:17), y la inscripción: “Santidad a Jehová”. A todos se les pone en la mano la palma de la victoria y el arpa brillante. Luego que los ángeles que mandan dan la nota, todas las manos tocan con maestría las cuerdas de las arpas, produciendo dulce música en ricos y melodiosos acordes. Dicha indecible estremece todos los corazones, y cada voz se eleva en alabanzas de agradecimiento (La maravillosa gracia de Dios, p. 357).

59


Lección 08 | Viernes 23 de noviembre_____________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Fundamentos, pilares e hitos”, en El otro poder, pp. 28-32.

Como adventistas del séptimo día, compartimos creencias importantes en común con otras organizaciones cristianas. La creencia fundamental, por supuesto, es la de la salvación solo por la fe mediante la muerte expiatoria y suprema de Jesús. Junto con otros cristianos, creemos que nuestra justicia no se halla en las obras, sino en la justicia de Cristo, que nos es imputada por la fe, un don inmerecido de la gracia. O, como escribió Elena de White: “Cristo fue tratado como nosotros merecemos, para que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por causa de nuestros pecados, en los que no había participado, con el fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por medio de su justicia, en la cual no habíamos participado. Él sufrió la muerte que era nuestra, para que pudiésemos recibir la vida que era suya” (DTG 16, 17). Al mismo tiempo, en conjunto, nuestras creencias fundamentales, y nuestras costumbres y el estilo de vida que surgen de esas creencias, nos hacen únicos entre el mundo cristiano. Así es como debería ser; si no, ¿para qué existir, al menos como adventistas del séptimo día? Nuestro amor por Jesús y las enseñanzas que proclamamos deberían ser el factor de unión más poderoso entre nosotros.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En Fe y obras, p. 107, Elena de White equipara la justificación con el perdón de los pecados. El hecho de apreciar el perdón y la justificación en Cristo, ¿en qué medida se convierte en el fundamento de nuestra comunión y camaradería con nuestros hermanos?
  2. Medita en cuán importantes son nuestras doctrinas en el contexto de la unidad de la iglesia. Es decir, ¿qué ha unido a millones de personas de tan diversos orígenes étnicos, religiosos, políticos y culturales más que las creencias doctrinales que compartimos? ¿Qué nos dice esto sobre cuán importante es la doctrina, no solo en el contexto de la misión y el mensaje sino también para la unidad de la iglesia?
  3. Nuestro nombre, “adventistas del séptimo día”, resalta dos enseñanzas fundamentales: el sábado y el segundo advenimiento de Cristo. Una parte de nuestro nombre señala a la redención; la otra, a la Creación. ¿Cómo se relacionan estas dos enseñanzas, y de qué manera captan tan sucintamente la esencia de quiénes somos como pueblo?

Resumen: Los adventistas del séptimo día comparten muchas creencias fundamentales. Algunas de ellas las compartimos con otros cristianos, otras no. Tomadas en conjunto, estas enseñanzas forman nuestra identidad como una iglesia distinta y son el fundamento de nuestra unidad en Jesús.

60

 

 


Lección 07: Para el 17 de noviembre de 2018

CUANDO SURGEN LOS CONFLICTOS

Sábado 10 de noviembre_________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 6:1-6; Hechos 10:1-23; Mateo 5:17-20; Hechos 11:3-24; Hechos 15:1-22; Amós 9:11, 12.

PARA MEMORIZAR:

“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 6:27, 28).

Una de las tareas más difíciles de cualquier comunidad cristiana es conservar la unidad cuando surgen diferencias de opinión sobre cuestiones relacionadas con la identidad y la misión de la iglesia. Estas diferencias pueden llevar a consecuencias devastadoras.

Las comunidades cristianas actuales no son distintas de las que vemos en el Nuevo Testamento. Todos somos seres humanos, y surgirán diferencias, incluso sobre temas importantes. Los cristianos primitivos enfrentaron algunos conflictos derivados de aparentes prejuicios y de serias diferencias de interpretación de historias y prácticas clave del Antiguo Testamento. Estos conflictos podrían haber destruido a la iglesia en sus inicios si no hubiera sido por los apóstoles y los dirigentes sensatos, que buscaron la conducción del Espíritu Santo y las Escrituras para resolver estas tensiones.

Hace algunas semanas estudiamos cómo logró la unidad la iglesia primitiva. Esta semana analizaremos de qué manera resolvió los conflictos internos que amenazaban con socavar su unidad. ¿Cuáles fueron estos conflictos, cómo se resolvieron y qué podemos aprender de esas experiencias?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

1.    El secreto de la unidad se halla en la igualdad de los creyentes en Cristo.

2.    La razón de toda división, discordia y diferencia se halla en la separación de Cristo.

3.    Cristo es el centro hacia el cual todos debieran ser atraídos, pues mientras más nos acercamos al centro, más estrechamente nos uniremos en sentimientos, simpatía, amor, crecimiento en el carácter e imagen de Jesús. En Dios no hay acepción de personas (Mensajes selectos, tomo 1, p. 304).

4.    Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención.

5.    Cristo vino para demoler todo muro de separación… para que cada alma pudiese tener libre acceso a Dios.

6.    Su amor es tan amplio, tan profundo, tan completo, que penetra por doquiera (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

7.    Dios escogió para sí un pueblo entre los gentiles, y les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, y se les concede a los que se unen a Cristo… Pedro declara: “Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 Pedro 4:16)…

8.    ¡Oh, si tan solo el pueblo de Dios confiara en él y aceptara el extraordinario tesoro de conocimiento que se le ofrece!…

9.    Ante nosotros tenemos el ejemplo supremo y más santo. Jesús fue impecable tanto en pensamiento como en palabra y acción.

10. La perfección caracterizaba a todo lo que hacía. Mientras nos señala la senda marcada por él, nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Exaltad a Jesús, p. 285).

11. La gloria del cielo consiste en elevar a los caídos, consolar a los angustiados. Siempre que Cristo more en el corazón humano, se revelará de la misma manera. Siempre que actúe, la religión de Cristo beneficiará. Donde quiera que obre, habrá alegría… (ESTARÁS “SIEMPRE GOZOSO”)

12. Cualquiera que sea la diferencia de creencia religiosa, el llamamiento de la humanidad doliente debe ser oído y contestado.

13. Donde existe amargura de sentimiento por causa de la diferencia de la religión, puede hacerse mucho bien mediante el servicio personal. El ministerio amante quebrantará el prejuicio, y ganará las almas para Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

14.                LA OBRA DE LA REDENCIÓN ES PONER A LA HUMANIDAD EN COMUNIÓN CON CRISTO, EFECTUAR LA UNIÓN DE LA RAZA CAÍDA CON LA DIVINIDAD.

15. Cristo tomó la forma humana para que los hombres pudieran ser uno con él, así como él es uno con el Padre; para que Dios amara al hombre como ama a su Hijo unigénito; para que los hombres pudieran ser participantes de la naturaleza divina y pudieran ser completos en Cristo.

16. El Espíritu Santo, que procede del unigénito Hijo de Dios, une al ser humano, cuerpo, alma y espíritu, con la perfecta naturaleza de Cristo divino-humana.

17. Esta unión está representada por la unión de la vid y los sarmientos.

18. El hombre finito está unido con la fortaleza de Cristo. Mediante la fe, la naturaleza humana queda asimilada con la naturaleza de Cristo. En Cristo, somos hechos uno con Dios (Mensajes selectos, t. 1, p. 294).

47


Lección 07 | Domingo 11 de noviembre__________________________________

PREJUICIOS ÉTNICOS

Lee Hechos 6:1. ¿Qué problema de la iglesia primitiva hizo que la gente se quejara por la falta de distribución justa y equitativa de alimentos a las viudas?

Hechos 6:1

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Algunos cristianos primitivos parecían tener prejuicios contra las viudas de ascendencia griega en su seno y les proporcionaban menos alimentos que a las viudas de ascendencia hebrea. Este aparente favoritismo causó una grieta en la comunidad primitiva de creyentes. El pasaje no dice si el favoritismo era real o no. Solo dice que algunas personas creían que era así. Este conflicto amenazó la unidad de la iglesia desde el principio. Qué fascinante (en realidad la palabra correcta debe ser “asombroso”. Es claro que el escritor está fascinado por el descubrimiento teológico.) es saber que esa división étnica se evidenció tan rápidamente en la iglesia.

Lee Hechos 6:2 al 6. ¿Cuáles fueron los pasos sencillos que dio la iglesia primitiva para resolver este malentendido?

Hechos 6:2-6

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 

Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 

Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 

Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 

a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

La iglesia primitiva crecía rápidamente, y este crecimiento hizo que las cargas fuesen cada vez más pesadas para los apóstoles. El nombramiento de estos siete hombres, tradicionalmente llamados “diáconos” (aunque el Nuevo Testamento no los llama así), alivió la tensión de la iglesia de Jerusalén y permitió que hubiera más gente participando en el ministerio eclesiástico.

Los apóstoles escucharon atentamente las quejas de los creyentes de habla griega y les pidieron una solución. Se le encargó a este grupo la elección de siete hombres para que fuesen colaboradores de los apóstoles, y ellos recomendaron a siete discípulos, todos ellos de ascendencia y habla griega. Se decía que estos hombres eran de “buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hech. 6:3). El ministerio de los apóstoles, que hasta ese entonces había sido predicar la Palabra de Dios y distribuir alimentos a las viudas, se dividió en dos grupos; cada uno se encargaba de un ministerio igualmente valioso para la proclamación del evangelio. Lucas usa la misma palabra, “ministerio”, o “servicio” (diakonia), para referirse tanto al ministerio de los apóstoles en la predicación de la Palabra (vers. 4) como al ministerio de los diáconos en la distribución de alimentos (vers. 1).

¿Qué importancia ves en el hecho de que los dirigentes reunieron a muchos de los creyentes para tratar de encontrar una solución? (Hech. 6:2). (¿Será que en la multitud de consejo hay sabiduría? Prov. 11:14; 15:22)

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Alguien escribió en internet “Los 25 pleitos más tontos que han ocurrido en las iglesias”.  Éstas son algunas de ellas, sin orden específico:

 

1-Una iglesia se peleó decidiendo cuán larga debe ser la barba del pastor

2-Cierta congregación tuvo un pleito acalorado mientras se decidía qué hacer con el terreno del templo: unos querían un parque para niños, pero otros querían un cementerio

3-Cierto diácono de la iglesia mandó una carta secreta a otro diácono de la misma iglesia, invitándolo a salir al estacionamiento para arreglar sus diferencias (si hubieran vendido pases para ver ese pleito, hubieran recogido mucho dinero…)

4-Hubo un pleito cuando se decidió quitar el reloj que se encontraba en el santuario de la iglesia

5-La iglesia tuvo una acalorada discusión cuando se estaba comprando un mueble para el templo: unos querían un mueble con tres puertas y otros lo preferían con cuatro puertas

6-Una congregación se peleó cuando se estaba decidiendo por el cuadro de Jesús que se colocaría en la sala de recepción del templo

7-Un pleito se originó en otra iglesia, cuando llegó la petición para que todos los dirigentes hombres de la iglesia se afeitaran

8-Cierta iglesia discutió si el anciano de turno tendría que mantener los zapatos puestos mientras dirigía el culto divino (el escritor comenta que él votó para que el anciano tuviera zapatos, pantalón y camisa mientras dirigía el culto divino)

9-Hubo serio problema en una iglesia cuando se decidía qué tipo de frijoles servir en los almuerzos de camaradería de la iglesia

10-Cierta iglesia discutió por la bebida de la santa cena: unos decía que tenía que ser el  jugo de uva, pero otros querían jugo de arándano (cranberry)

11-Dos congregaciones formaron un altercado por cambiar el café que servían antes del servicio; al final las dos congregaciones optaron por un café más fuerte del que usualmente servían

12-Se armó una guerra campal cuando los jóvenes se llevaron prestada, de la cocina de la iglesia, una olla que no se había ocupado por años

13-Hubo guerra en otra iglesia porque alguien llevó huevos demasiado condimentados al almuerzo de confraternidad

14-Se armó una contienda en cierta iglesia mientras se decidía quién era la persona correcta para comprar las estampillas postales que se usaban en la oficina pastoral

15-Una iglesia se peleó cuando discutían quién era la persona encargada de usar la fotocopiadora

16-Cierta iglesia riñó y se dividió cuando un miembro escondió la aspiradora de polvo

17-Hubo riña en la congregación mientras se decidía cantar el feliz cumpleaños todas las semanas a los cumpleañeros

En el siglo XIX hubo históricos pleitos en las iglesias; uno de los más famosos se originó por el tipo de sombrero de los pastores: unos decían que el sombrero de los pastores tenía que ser de ala ancha y otros argüían que debían ser de ala angosta.

Otro de los pleitos grandes de los años 1800 fue la introducción del órgano a los cultos de las iglesias. El órgano en esos días era usado especialmente en las tabernas y bares, y había mucha indignación con la introducción de tan vulgar instrumento en los sitios donde se celebraban servicios religiosos.

La iglesia cristiana ha peleado desde que se fundó: peleamos por las cosas más insignificantes, tontas y sin sentido. A veces parecemos chiquillos malcriados por nuestras ideas y discusiones. “Agarren las zorras, Las zorras pequeñas que arruinan las viñas, Pues nuestras viñas están en flor.” (Cantares 2: 15) Las pequeñas discusiones son las que más daño le hacen a la iglesia.

En el estudio de este día nos enfrentamos a un problema registrado en los principios de nuestra iglesia cristiana: el presunto descuido de las viudas griegas en su alimentación.

 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.” (Hechos 6)

El rápido crecimiento de la iglesia de Jerusalén trajo consigo tensión social.

Los conversos, incluyendo los menos privilegiados y económicamente limitados que participaban en las comidas comunes diarias, hicieron demandas crecientes a los líderes de la iglesia.

Comenzaron a murmurar sobre una distribución no equitativa de los alimentos a las viudas de habla griega. Esto era muy delicado, ya que los profetas hebreos recordaron muchas veces que no se debe descuidar a las viudas y a los huérfanos.

Para resolver este problema serio, los doce apóstoles reunieron a los creyentes y propusieron que se designara a siete hombres, llenos de sabiduría y del Espíritu Santo, para que “diaconizaran [en griego, ‘servir’] a las mesas”, de modo que los doce pudieran “diaconizar (en griego, ‘servir’) la Palabra”

Los siete tenían nombres griegos, lo que tal vez indicaba un equilibrio en el servicio de bienestar para las viudas de habla griega descuidadas. Entre ellos estaban Esteban y Felipe, quienes son mencionados por primera vez en la Biblia.

Los apóstoles alegaron que era necesario tener líderes adicionales para evitar sobrecargarlos con la administración de los recursos necesarios para la vida comunal. Enfatizaron que su vocación era dedicarse a la Palabra de Dios y la oración.

Hay dos cuestiones fundamentales que tenemos que entender antes de proseguir con el estudio de este día; la primera es que nunca ha habido una iglesia perfecta, ni nunca la habrá; el trigo y la cizaña permanecerán juntos hasta el propio día de la siega.

La segunda es que la iglesia nunca puede estar tranquila y sin problemas: si no tiene persecución por los de afuera, entonces tiene problemas ocasionados por los de adentro.

Cuando los desórdenes y problemas son ocasionados por los de adentro, es más peligroso para la iglesia que cuando los problemas son ocasionados por los de afuera.

Los problemas de una iglesia comienzan con el crecimiento de los feligreses: entre más personas se unen a la iglesia, más difícil es mantener la unidad de la iglesia. Hay muchas iglesias que han sobrevivido perfectamente en la adversidad, pero han sucumbido en tiempos de prosperidad.

La lección de este día trata de dos grupos de personas: los judíos y los griegos. 

Los judíos eran aquellos que habían nacido en Palestina; ellos nunca habían salido de su nación, y tenían una manera de pensar muy estrecha y una simpatía muy restringida.

Los griegos, de quienes habla la lección, también eran judíos, pero la gran diferencia es que ellos habían nacido y crecido en países extranjeros, y esto fue una consecuencia de las conquistas y deportaciones que había sufrido Israel por parte de las naciones vecinas.

Estas personas, llamadas “los griegos”, habían sido refinados por el arte, la poesía, la lectura, y la belleza de la cultura griega y, encima de todo, hablaban el idioma griego. Estas diferencias eran lo suficientemente grandes como para provocar un enfrentamiento entre los dos grupos.

En esta ocasión los dirigentes judíos son acusados de negligencia. Muchas veces son las pequeñas cosas las que crean los más grandes problemas en nuestras iglesias, especialmente si ya existen diferencias. Las divisiones que ocurren en las iglesias, muchas veces se originan por cosas que realmente carecen de importancia. 

Los judíos de casa o hebreos, siempre vieron de reojo a sus hermanos extranjeros, y consideraban que aquellos habían estado expuestos por tanto tiempo al mundo pagano que se habían contaminado con el paganismo.

Como resultado de esta creencia, el celo religioso se había propagado entre ellos. En el capítulo 2 de Hechos, Pedro se dirige a todos ellos como “varones judíos” y allí está el largo catálogo de las naciones de las cuales los judíos-griegos procedían.

Siendo los griegos más despiertos, de mayor educación e inteligencia que los judíos de Palestina, no dudaron ni por un momento en protestar ante los apóstoles por el descuido y la negligencia que estaban sufriendo las viudas griegas por parte de los dirigentes del grupo judío.

En esos días especialmente, los judíos de Palestina tenían la tendencia de enorgullecerse por retener y mantener un tipo de religión más pura que los demás; al mismo tiempo, los griegos tenían la costumbre de ver con desprecio a aquellos que nunca salieron de Palestina, y ellos solían tildar a los judíos de Palestina, como gente fanática e ignorante. La joven iglesia apostólica estaba comenzando a tener serios problemas.

Pero, bajo la conducción del Espíritu Santo, los apóstoles restauraron la armonía prestamente, unánimemente, y sabiamente. Ellos no esperaron que las murmuraciones se convirtieran en una infección declarada; tampoco condenaron a los que estaban murmurando, ni trataron de justificarse a sí mismos. Simplemente pidieron que el trabajo se pusiera en manos de otros para que éstos lo hicieran correctamente.

Con la ordenación de los “siete” se abre una nueva página en la historia de la iglesia. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. (Hechos 6)

Aquí no se usa la palabra “diácono” Los “siete” no son llamados diáconos. La palabra diácono significa “ministro o servicio”. En este tiempo de la historia bíblica, la palabra “diácono” había sido usada para referirse a los doce apóstoles y también para Jesús.

1Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. 2 Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; 3 no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. 4 Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; 5 porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? 6 No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. 7 Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo. (1 Timoteo 3)

8 Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos de mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas. 9 Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe. 10 Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que reprocharles, que sirvan como diáconos. 11 Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús. (1 Timoteo 3)

En los dos textos de arriba, encontramos las características de un obispo, que traducido es un “supervisor” y de un diácono que es un ministro-servidor. Las características casi son las mismas en los dos personajes, porque el trabajo es casi el mismo, la diferencia es que el obispo es el supervisor de los que sirven.

Durante la época de los apóstoles, antes de ser ungidos, ellos debían tener al Espíritu Santo “3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6)

En nuestro tiempo moderno algunos parecen creer lo contrario: hay que ungir primero, para entonces recibir el Espíritu Santo.  Pero esta historia nos muestra que la ordenación o unción para el diaconado debe ocurrir con respecto a personas que ya están llenas del Espíritu.

 

Líderes y miembros de iglesia hoy debemos hacer nuestra la plegaria del Himnario adventista, 203

 

1. Santo Espíritu llena mi vida,

pues por Cristo yo quiero brillar.

Santo Espíritu llena mi vida,

úsame las almas a salvar.

Coro

Alabanzas, alabanzas,

alabanzas doy a Cristo el Rey.

Alabanzas, alabanzas,

alabanzas doy al Rey.

2. Quiero dar tu mensaje a otros

hasta que Cristo vuelva otra vez.

Quiero dar tu mensaje a otros,

úsame las almas a salvar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

1.    ¿Cuál era la situación que ocasionó una de las primeras causas de división dentro de iglesia?

a.    “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria” …

b.    Comenzaron a suscitarse murmuraciones entre ellos de que las viudas de lengua griega no recibían una ayuda tan generosa como las indigentes hebreas.

c.    Cualquier parcialidad de esta clase hubiera sido ofensiva para Dios; y rápidamente se tomaron medidas para restaurar la paz y la armonía entre los creyentes.

2.    ¿Qué recomendación fue dada para resolver el problema?

a.    El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo…

3.    ¿Cuál fue la respuesta de la iglesia a la propuesta del Espíritu Santo?

a.    De acuerdo con esto la iglesia seleccionó siete hombres llenos de fe y de la sabiduría del Espíritu de Dios, para que atendieran los asuntos relativos a la causa. Se eligió primero a Esteban; era judío de nacimiento y religión, pero hablaba griego y estaba bien versado en las costumbres y las maneras de los griegos…

b.    Esta selección satisfizo a todos, de modo que se calmaron la insatisfacción y las murmuraciones (La historia de la redención, pp. 270, 270).

En el capítulo sexto de Los Hechos, se nos muestra que cuando fueron elegidos algunos hombres para ocupar puestos en la iglesia, el asunto fue presentado delante del Señor y se elevaron oraciones muy fervientes en procura de la dirección divina. Las viudas y los huérfanos habían de ser sostenidos por contribuciones de la iglesia. Sus necesidades no harían de ser aliviadas por la iglesia sino mediante donaciones especiales. El diezmo había de ser consagrado al Señor y siempre debía ser usado para el sostén del ministerio. Se debían elegir hombres para sobrevigilar la obra del cuidado de los pobres, para vigilar la debida distribución de los medios de que se disponía, a fin de que ninguno de los creyentes sufriera por la carencia de lo necesario para la vida…

Aunque Dios había prometido bendecir grandemente a su pueblo, no se proponía que la pobreza fuese totalmente desconocida entre ellos. Declaró que los pobres no dejarían de existir en la tierra. Siempre habría entre su pueblo algunos que le darían oportunidad de ejercer la simpatía, la ternura y la benevolencia. En aquel entonces, como ahora, las personas estaban expuestas al infortunio, la enfermedad y la pérdida de sus propiedades; pero mientras se siguieran estrictamente las instrucciones dadas por Dios, no habría mendigos en Israel ni quien sufriera por falta de alimentos (El ministerio de la bondad, pp. 289, 290).

Debemos anticipamos a las tristezas, las dificultades y angustias de los demás. Debemos participar de los goces y cuidados tanto de los encumbrados como de los humildes, de los ricos como de los pobres. “De gracia recibisteis —dice Cristo— dad de gracia” [Zacarías 3:7]. En nuestro derredor hay pobres almas probadas que necesitan palabras de simpatía y acciones serviciales. Hay viudas que necesitan simpatía y ayuda. Hay huérfanos a quienes Cristo ha encargado a sus servidores que los reciban como una custodia de Dios. Demasiado a menudo se los pasa por alto con negligencia. Pueden ser andrajosos, toscos, y aparentemente sin atractivo alguno; pero son propiedad de Dios. Han sido comprados con precio, y a su vista son tan preciosos como nosotros. Son miembros de la gran familia de Dios, y los cristianos como mayordomos suyos, son responsables por ellos. “Sus almas —dice—, demandaré de tu mano” (Palabras de vida de gran Maestro, p. 318).

48


 

 


Lunes 12 de noviembre

Lección 07

LA CONVERSIÓN DE LOS GENTILES

En el libro de Hechos, la conversión de los gentiles al evangelio de Jesucristo es un acontecimiento que prepara el escenario para el conflicto más grande en la vida de la iglesia primitiva, que amenazaría su existencia y su misión.

Lee Hechos 10:1 al 23. ¿Qué elementos de este pasaje indican que el Espíritu Santo estaba obrando en el corazón de muchas personas con el fin de preparar el camino para que los gentiles recibieran el evangelio?

Hechos 10:1-23

1 Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,

1.   Las características de su siervo de Dios aunque gentil:

a.   “piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y

b.    que hacía muchas limosnas al pueblo, y

c.   oraba a Dios siempre.”

2.   La visita del ángel: Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

3.   Cornelio siguió las instrucciones: Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.

4.   Un discípulo con prejuicios: Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 

5.   La insistencia de Dios: Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

6.   Dios no deja la lección a libre interpretación: 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.

7.   Pedro obedece y deja que Dios sea Dios: 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.

8.   Un nuevo discípulo sin prejuicios: 23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

La visión debió de haberle parecido muy extraña a Pedro.

Estaba conmocionado por ello porque, como fiel judío, nunca había comido alimentos inmundos ni contaminados, como lo exigía la Ley (ver Lev. 11; Eze. 4:14; Dan. 1:8).

Sin embargo, la finalidad de esta visión no era la dieta; giraba en torno a las barreras entre judíos y gentiles que obstaculizaban la difusión del evangelio.

Esas barreras eran como mínimo tan frecuentes en el mundo antiguo como hoy.

En las primeras décadas, el cristianismo estaba integrado básicamente por judíos que habían aceptado a Jesús como el Mesías prometido en las profecías del Antiguo Testamento.

Estos primeros creyentes en Jesús eran judíos fieles que obedecían la Ley como se les había enseñado.

No consideraban que el evangelio de Jesucristo hubiese borrado o abolido las prescripciones del Antiguo Testamento (ver Mat. 5:17-20).

Lee Hechos 10:28, 29, 34 y 35. ¿Cómo entendió Pedro el significado de la visión que recibió en Jope? ¿Qué lo llevó a esta interpretación?

Hechos 10:28-29 y 34-35

Pedro explica su punto: 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

FINALMENTE: 34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo:

En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 

sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Conclusión:

1.   Lo que vemos en Hechos es que el Espíritu Santo había preparado el camino para que los gentiles fueran recibidos en la comunión de la comunidad cristiana.

2.   Y podrían hacerlo sin tener que circuncidarse ni hacerse judíos primeramente.

3.   Lo que convenció a Pedro y a sus amigos de que esta era la voluntad de Dios fue el derramamiento del Espíritu Santo sobre Cornelio y su casa de una manera similar a la que los discípulos de Jesús habían experimentado el día de Pentecostés (Hech. 10:44-47).

4.   Si el Espíritu Santo podía derramarse sobre los gentiles de la misma manera en que les fue dado a los judíos, entonces era evidente que la circuncisión no era un requisito previo para ser creyente en Jesús como el Mesías.

5.   Esta conclusión preparó el escenario para un gran conflicto teológico entre los primeros cristianos.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro todavía no había predicado el evangelio a los gentiles. Muchos de ellos habían sido oyentes atentos de las verdades que enseñaba, pero la pared divisoria, que la muerte de Cristo había derribado, todavía existía en la mente de los apóstoles, y excluía a los gentiles de los privilegios del evangelio. Los judíos de origen griego habían recibido los beneficios de las labores de los apóstoles, y muchos de ellos habían respondido a esos esfuerzos abrazando la fe de Jesús; pero la conversión de Cornelio iba a ser la primera de importancia entre los gentiles.

Mediante la visión del lienzo y su contenido, que descendió del cielo, se iba a librar a Pedro de sus arraigados prejuicios contra los gentiles; debía comprender que por medio de Cristo las naciones paganas llegaban a ser participantes de las bendiciones y los privilegios de los judíos, y que junto con ellos debían ser igualmente beneficiarlas. Algunos han sostenido que esta visión significa que Dios eliminó la prohibición de usar la carne de animales que anteriormente habían sido considerados inmundos, y que por lo tanto la carne de cerdo es apta para el consumo. Esta es una interpretación estrecha y completamente errónea, y contradice flagrantemente el relato bíblico de la visión y sus consecuencias (La historia de la redención, p. 298).

De la historia de Cornelio (Hechos 10) aprendemos que Dios guiará a todo aquel que está dispuesto a ser guiado. Guio a Cornelio. Sondeó el corazón de su siervo cuando éste oraba. Lo preparó para recibir la luz de su verdad; y decidió iluminar la mente de Cornelio por intermedio de uno que ya había recibido la luz de lo alto… El Señor reparó en todo acto de Cornelio. Todo el cielo observó las limosnas y las oraciones de este devoto centurión.

Así sucede hoy. El Señor tiene su ojo puesto sobre toda alma que lo busca. Se interesa en toda alma que necesita ayuda y no dejará a ninguna en las tinieblas del error, sino que paso a paso la guiará a la plenitud de la luz de la verdad que brilla en cada página de las Escrituras (En los lugares celestiales, p. 324).

Puede ser que algunos de aquellos con quienes estén en contacto sean rudos y descorteses, pero no sean ustedes menos corteses por causa de ello. Aquel que desee conservar su respeto propio debe tener cuidado de no herir innecesariamente el de los demás. Esta regla debe observarse religiosamente para con los más duros de entendimiento, para con los que más yerran. Ustedes no saben lo que Dios se propone hacer con los que aparentemente prometen poco. El aceptó en lo pasado personas que no eran más promisorias ni atrayentes que ellos para que hiciesen una gran obra para El. Su Espíritu, obrando en el corazón, despertó toda facultad y la hizo obrar vigorosamente. El Señor vio en estas piedras toscas y sin tallar material precioso, que podía soportar la prueba de la tempestad, el calor y la presión.

Sean corteses con los que llegan a estar en contacto con ustedes; así serán corteses con Dios. Alábenlo por su bondad, así serán testigos de Él, y se estarán preparando para la sociedad con los ángeles. Estarán aprendiendo en este mundo cómo conducirse en la familia de Cristo en el cielo (Reflejemos a Jesús, p. 20).

49


Lección 07 | Martes 13 de noviembre___________________________________

 

EL ESPÍRITU LOS GUÍA

 

Los informes de lo que sucedió en Cesarea con Cornelio pronto llegaron a los dirigentes de la comunidad cristiana de Jerusalén, y estos le pidieron a Pedro que diera cuenta de lo que sucedió. Se ofendieron por lo que hizo Pedro porque, según su interpretación judía de la Ley de Moisés, a los judíos fieles no se les permitía comer con los gentiles (Hech. 11:3). “3 diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?”

 

Lee Hechos 11:4 al 18. ¿Qué dijo Pedro para explicar la obra del Espíritu Santo y su dirección en este acontecimiento? ¿Cuál fue el argumento principal que utilizó al relatar lo que había ocurrido?

 

Hechos 11:4-18

 

Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10 Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11 Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, 13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. 15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. 16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. 17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? 18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

 

Aunque algunos plantearon dudas sobre la legitimidad de los actos de Pedro y su decisión de bautizar a estos gentiles, hubo suficientes testigos (Hech. 11:12) que certificaron que el Espíritu Santo efectivamente manifestó su presencia de la misma manera que en Pentecostés. La conducción del Espíritu Santo en este caso era irrefutable, y el don fue aceptado. “Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hech. 11:18).

 

Lee Hechos 11:19 al 24. ¿Qué ocurrió después en la vida de la iglesia primitiva?

 

Hechos 11:19-24

 

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.

 

Quizás algunos en Jerusalén pensaron que lo que sucedió con Cornelio y su familia sería una excepción y que esa experiencia no se repetiría. Pero, eso no es lo que pensaba el Espíritu Santo. Cuando los discípulos de Jesús se dispersaron más allá de Jerusalén y Judea debido a la persecución que surgió después de la muerte de Esteban (Hech. 8:1), Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.” y fueron a Samaria, Fenicia, Chipre y Antioquía, cada vez más gentiles aceptaban a Jesús como su Salvador. Esto es lo que Jesús había predicho (Hech. 1:8). pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Por más maravillosa que haya sido esta afluencia de gentiles, si nos ponemos en el lugar de estos primeros creyentes judíos, no es difícil deducir que no estaban muy seguros de cómo reaccionar.

 

¿Es posible que nos estemos aferrando a posturas estrechas acerca de la iglesia y de nuestro mensaje que podrían obstaculizar nuestra testificación?

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para Pedro esa orden era penosa, y debía hacer violencia a su voluntad a cada paso que daba mientras emprendía el deber que se le imponía; pero no se atrevía a desobedecer… Mientras señalaba a los presentes [Cornelio y sus parientes y amigos] a Jesús como única esperanza del pecador, Pedro mismo comprendió más plenamente el significado de la visión que había tenido, y en su corazón ardía el espíritu de la verdad que estaba presentando…

Cuando los hermanos de Judea oyeron decir que Pedro había ido a la casa de un gentil y predicado a los que en ella estaban congregados, se sorprendieron y escandalizaron. Temían que semejante conducta, que les parecía presuntuosa, hubiese de contrarrestar sus propias enseñanzas (Conflicto y valor, p. 335).

“Y como comencé a hablar —[Pedro] dijo, relatando el incidente—, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo. Así que, si Dios les dio el mismo don también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

Al oír esta explicación, los hermanos callaron. Convencidos de que la conducta de Pedro estaba de acuerdo con el cumplimiento directo del plan de Dios, y que sus prejuicios y espíritu exclusivo eran totalmente contrarios al espíritu del evangelio, glorificaron a Dios, diciendo: “De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”.

Así, sin discusión, los prejuicios fueron quebrantados, se abandonó el espíritu exclusivista establecido por la costumbre secular, y quedo expedito el camino para la proclamación del evangelio a los gentiles (Los hechos de los apóstoles, p. 115).

Después que los discípulos fueron expulsados de Jerusalén por la persecución, el mensaje evangélico se difundió rápidamente por las comarcas limítrofes de Palestina, y en importantes poblaciones se constituyeron pequeñas compañías de creyentes. Algunos de los discípulos “fueron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, predicando la palabra” (Los hechos de los apóstoles, p. 126).

Jesús anhelaba revelar los profundos misterios de la verdad que habían quedado ocultos durante siglos, a fin de que los gentiles fuesen coherederos con los judíos y “consortes de su promesa en Cristo por el evangelio” [Efesios 3:6], Los discípulos tardaron mucho en aprender esta verdad, y el Maestro divino les dio lección tras lección. Al recompensar la fe del centurión en Capernaúm y al predicar el evangelio a los habitantes de Sicar, había demostrado ya que no compartía la intolerancia de los judíos. Pero los samaritanos tenían cierto conocimiento de Dios; y el centurión había manifestado bondad hacia Israel. Ahora Jesús relacionó a los discípulos con una pagana a quien ellos consideraban tan desprovista como cualquiera de su pueblo de motivos para esperar favores de él. Quiso dar un ejemplo de cómo debía tratarse a una persona tal. Los discípulos habían pensado que él dispensaba demasiado libremente los dones de su gracia. Quería mostrarles que su amor no había de limitarse a raza o nación alguna (El Deseado de todas las gentes, p. 368).

50


Miércoles 14 de noviembre | Lección 07________________________________

EL CONCILIO DE JERUSALÉN

Lee Hechos 15:1 y 2; y Gálatas 2:11 al 14. ¿Cuáles son los dos problemas que causaron un conflicto serio en la iglesia primitiva?

Hechos 15:1-2

1 Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

Gálatas 2:11-14

11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

La amenaza a la unidad de la iglesia que enfrentaron los primeros cristianos fue real y difícil. Algunos cristianos judíos pensaban que la salvación solo era posible para quienes pertenecían al pueblo del Pacto de Dios, y esto implicaba que la circuncisión era un requisito. Y, como parte de un estilo de vida fiel, estos creyentes judíos también creían que debían evitar cualquier contacto con los gentiles que pudiera impedir su salvación personal.

Los judíos tenían tradiciones muy estrictas con respecto a su asociación con los gentiles. Estas tradiciones se convirtieron rápidamente en un obstáculo para la nueva comunidad cristiana cuando los apóstoles comenzaron a acercarse a los gentiles que deseaban convertirse en seguidores de Jesús. Debido a que el Mesías es el Salvador del pueblo del Pacto de Dios, como se predijo en el Antiguo Testamento, ¿no se suponía que los gentiles primeramente tendrían que hacerse judíos y luego seguir las mismas reglas del Pacto si querían ser salvos?

Lee Hechos 15:3 al 22. ¿Cuáles fueron algunos de los problemas presentados durante el Concilio de Jerusalén?

Hechos 15:3-22

Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. 12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. 13 Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. 14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: 16 Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, 17 Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre,18 Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. 19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. 21 Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo. 22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;

El problema aquí consistía en conflictos por interpretaciones muy arraigadas de las historias del Antiguo Testamento con respecto a la circuncisión y la relación con los gentiles. Aunque los apóstoles, los ancianos y los delegados de Antioquía se sentaron juntos, parece que la discusión duró mucho tiempo sin ninguna resolución.

Pero entonces Pedro, Bernabé y Pablo pronunciaron sus discursos. El discurso de Pedro aludió a la revelación visionaria que Dios le dio y al don del Espíritu Santo, que abrió el camino para la misión a los gentiles. Luego, Pablo y Bernabé compartieron lo que Dios había hecho a través de ellos en favor de los gentiles. Como resultado, muchas miradas se abrieron a la nueva verdad. Pedro dijo: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”, es decir, los gentiles (Hech. 15:11). Siglos de antiguas tradiciones se estaban desmoronando a la luz del evangelio.

¿Alguna vez cambiaste de opinión sobre cómo interpretar una creencia profundamente arraigada? ¿Qué aprendiste de la experiencia que quizá pueda ayudarte cuando tengas que evaluar nuevamente tu interpretación de alguna creencia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Algunos judíos de Judea produjeron una consternación general entre los creyentes gentiles al agitar el asunto de la circuncisión. Afirmaban con gran seguridad que nadie se salvaría si no era circuncidado ni guardaba toda la ley ceremonial.

Este era un asunto importante que afectaba en gran medida a la iglesia… El problema produjo mucha discusión y falta de armonía en la iglesia, hasta que finalmente los hermanos de Antioquía, temerosos de que pudiera producirse una división entre ellos como resultado de discutir más este asunto, decidieron enviar a Pablo y Bernabé, junto con algunos hombres responsables de Antioquía, a Jerusalén, para presentar la situación delante de los apóstoles y ancianos…

Los judíos se habían enorgullecido de sus ceremonias divinamente señaladas; y habían llegado a la conclusión de que si Dios en una oportunidad había determinado cómo debía ser el culto hebreo, era imposible que autorizara jamás cambio alguno en cualquiera de sus detalles. Resolvieron que la cristiandad observara las leyes y ceremonias judías. Eran lentos para darse cuenta del fin de lo que había sido abolido por el deceso de Cristo, y para comprender que todos los sacrificios prefiguraban la muerte del Hijo de Dios, en la cual el tipo se había encontrado con su antitipo, quitándole todo valor a las ceremonias divinamente señaladas y a los sacrificios de la religión judía (La historia de la redención, pp. 319, 320).

Muchos consideran a los días de Israel como un tiempo de oscuridad, cuando los hombres estaban sin Cristo, sin arrepentimiento y sin fe. Muchos sostienen la doctrina errónea de que la religión de los hijos de Israel consistía en formas y ceremonias en las cuales no tenía parte la fe en Cristo. Pero los de esa era se salvaban por Cristo tan ciertamente como son salvados los de hoy por él… Los sacrificios y símbolos eran una sombra de Cristo y habían de durar hasta que viniera la realidad. Los hebreos se regocijaron en un Salvador venidero. Nosotros nos gozamos en un Salvador que vino, y que vendrá otra vez… La sangre de Cristo es eficaz para nosotros como lo fue para el antiguo Israel (That I May Know Him, p. 101; parcialmente en A fin de conocerle, p. 102).

Si un hermano está enseñando el error, los que ocupan puestos de responsabilidad debieran saberlo; y si está enseñando verdad, deben ponerse resueltamente de su lado. Todos nosotros debemos saber lo que se enseña en nuestro medio, pues si es la verdad, necesitamos conocerla… Todos tenemos la obligación hacia Dios de comprender lo que él nos envía. Él ha dado instrucciones por las cuales podemos probar toda doctrina. “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Pero si está de acuerdo con esta prueba, no estéis tan llenos de prejuicio que no podáis aceptar un punto, sencillamente porque no concuerda con vuestras ideas (Testimonios para los ministros, p. 110).

51


Lección 07 | Jueves 15 de noviembre___________________________________

UNA SOLUCIÓN DIFÍCIL

Se requería cierto grado de confianza por parte de la iglesia de Antioquía para enviar representantes a Jerusalén a fin de buscar la mejor solución para su conflicto. Sin embargo, después de horas de discusión entre los apóstoles y los ancianos, Jacobo, el hermano de Jesús, quien parece ser el dirigente de la asamblea, tomó una decisión sobre lo que se debía hacer (Hech. 15:13-20). Evidentemente, el concilio decidió que los gentiles no necesitaban convertirse al judaísmo ni obedecer todos los aspectos de las leyes ceremoniales, incluida la circuncisión, para hacerse cristianos.

Lee Amós 9:11 y 12; y Jeremías 12:14 al 16. ¿Qué predicciones hicieron estos profetas del Antiguo Testamento con respecto a las naciones circundantes de Israel?

Amós 9:11-12

11 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto.

Jeremías 12:14-16

14 Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá. 15 Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. 16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.

Si bien Jacobo cita Amós 9, existen alusiones a la salvación de las naciones en otros profetas del Antiguo Testamento. Desde el principio, la intención de Dios fue salvar al mundo entero a través del testimonio y la experiencia de Israel. De hecho, el llamado de Dios a Abraham incluyó una bendición para todas las naciones a través de él y sus descendientes (Gén. 12:1-3). La conducción del Espíritu Santo; el ministerio de Pedro, Bernabé y Pablo entre los gentiles; y la conversión de muchos gentiles eran evidencias que no podían dejarse de lado. Estos testimonios ayudaron a los dirigentes cristianos de Jerusalén a darse cuenta de que muchas profecías del Antiguo Testamento se estaban cumpliendo en ese entonces. De hecho, Dios ya había dado leyes que guiaban la presencia de los gentiles en Israel y las restricciones que se aplicaban a ellos (Lev. 17, 18).

Jacobo también se refirió a estas leyes en su decisión (Hech. 15:29). Resultó obvio para todos que Dios estaba llamando a los gentiles a unirse a su pueblo y a recibir la salvación en Jesús. La conducción del Espíritu Santo les dio una comprensión más profunda de las Escrituras y les reveló verdades cruciales que no habían visto antes. Hechos 15:30 al 35 relata la respuesta de los creyentes de Antioquía a lo que se decidió en Jerusalén: “Los creyentes […] se alegraron por su mensaje alentador” (Hech. 15:31, NVI).

Vemos en Hechos un poderoso ejemplo de cómo la iglesia primitiva, mediante la sumisión a la Palabra de Dios, junto con una mentalidad de amor, unidad y confianza, pudo evitar, bajo la conducción del Espíritu Santo, lo que podría haber sido una gran crisis de unidad.

¿Qué nos enseña este relato sobre lo importante que es no solo escuchar lo que otros dicen, sino también considerar la posibilidad de que tengan razón, incluso cuando lo que dicen no es exactamente lo que queremos escuchar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El orden mantenido en la primitiva iglesia cristiana, la habilitó para seguir firmemente adelante como disciplinado ejército revestido de la armadura de Dios. Aunque las compañías o grupos de fieles estaban esparcidos en un dilatado territorio, eran todos miembros de un solo cuerpo y actuaban de concierto y en mutua armonía. Cuando se suscitaban disensiones en alguna iglesia local, como ocurrió después en Antioquía y otras partes, y los fieles no lograban avenirse, no se consentía en que la cuestión dividiese a la iglesia, sino que se la sometía a un concilio general de todos los fieles, constituido por delegados de las diversas iglesias locales con los apóstoles y ancianos en funciones de gran responsabilidad. Así por la concertada acción de todos se desbarataban los esfuerzos que Satanás hacía para atacar a las iglesias aisladas, y quedaban deshechos los planes de quebranto y destrucción que forjaba el enemigo.

“Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos” (1 Corintios 14:33), y quiere que hoy día se observe orden y sistema en la conducta de la iglesia, lo mismo que en tiempos antiguos. Desea que su obra se lleve adelante con perfección y exactitud, a fin de sellarla con su aprobación. Los cristianos han de estar unidos con los cristianos y las iglesias con las iglesias, de suerte que los instrumentos humanos cooperen con los divinos, subordinándose todo agente al Espíritu Santo y combinándose todos en dar al mundo las buenas nuevas de la gracia de Dios (Los hechos de los apóstoles, pp. 78, 78).

Santiago trató de grabar en la mente de sus hermanos el hecho de que, al convertirse a Dios, los gentiles habían hecho un gran cambio en sus vidas, y que debía ejercerse mucha prudencia para no molestarlos con dudosas y confusas cuestiones de menor importancia, no fuera que se desanimaran en seguir a Cristo.

Los conversos gentiles, sin embargo, debían abandonar las costumbres inconsecuentes con los principios del cristianismo. Los apóstoles y ancianos convinieron por lo tanto en pedir a los gentiles por carta que se abstuvieran de los alimentos ofrecidos a los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado, y de sangre. Debía instárselos a guardar los mandamientos, y a vivir una vida santa. Debía asegurárseles también que los que habían declarado obligatoria la circuncisión no estaban autorizados por los apóstoles para hacerlo…

Las decisiones amplias y de largo alcance del concilio general produjeron confianza en las filas de los creyentes gentiles, y la causa de Dios prosperó (Los hechos de los apóstoles, pp. 158, 160).

52


Viernes 16 de noviembre | Lección 07___________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Un investigador de la verdad” y “Judíos y gentiles”, en Los hechos de los apóstoles, pp. 107-115 y 153-163, respectivamente.

“El concilio que decidió este caso estaba compuesto por los apóstoles y los maestros que se habían destacado en levantar iglesias cristianas judías y gentiles, con delegados escogidos de diversos lugares. Estaban presentes los ancianos de Jerusalén y los diputados de Antioquía, y estaban representadas las iglesias de más influencia. El concilio procedió de acuerdo con los dictados de un juicio iluminado, y con la dignidad de una iglesia establecida por la voluntad divina. Como resultado de sus deliberaciones, todos vieron que Dios mismo había resuelto la cuestión en disputa concediendo a los gentiles el Espíritu Santo; y comprendieron que a ellos les correspondía seguir la dirección del Espíritu.

“Todo el cuerpo de cristianos no fue llamado a votar sobre el asunto. Los ‘apóstoles y ancianos’, hombres de influencia y juicio, redactaron y promulgaron el decreto, que fue luego aceptado generalmente por las iglesias cristianas. No todos, sin embargo, estaban satisfechos con la decisión; había un bando de hermanos ambiciosos y confiados en sí mismos que estaban en desacuerdo con ella. Estos hombres estaban decididos a ocuparse en la obra bajo su propia responsabilidad. Se tomaban la libertad de murmurar y hallar faltas, de proponer nuevos planes y tratar de derribar la obra de los hombres a quienes Dios había escogido para que enseñaran el mensaje evangélico. Desde el principio la iglesia ha tenido que afrontar tales obstáculos, y tendrá que hacerlo hasta el fin del siglo” (HAp 159, 160).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué pasos para la resolución de conflictos hallados en los relatos analizados esta semana se pueden aplicar a la comunidad de tu iglesia si surgen desacuerdos? Aunque uno de los problemas que la iglesia abordó era teológico, ¿qué podemos aprender de estos relatos que ayude a la iglesia cuando surgen problemas culturales, políticos o étnicos que amenazan la unidad? ¿Qué principios importantes podemos extraer de lo que hemos visto?
  2. Vuelve a leer la cita de Elena de White del comienzo. A pesar del resultado positivo, algunos aún no estaban satisfechos. ¿Qué lección sacas de esta triste realidad?

Resumen: La iglesia primitiva se vio amenazada por conflictos internos sobre una serie de cuestiones que podrían haber tenido un efecto devastador en ella. Vimos la forma en que la iglesia, bajo la conducción del Espíritu Santo y la sumisión a la Palabra de Dios, pudo resolver estos conflictos y evitar cismas.

53

Lección 06: Para el 10 de noviembre de 2018

IMÁGENES DE LA UNIDAD

Sábado 3 de noviembre_______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Pedro 2:9; Éxodo 19:5, 6; Efesios 2:19-22; 1 Corintios 3:16, 17; 1 Corintios 12:12-26; Juan 10:1-11; Salmo 23.

PARA MEMORIZAR:

“Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Cor. 12:12).

Cualquiera que haya estudiado la Biblia sabe que está llena de imágenes y símbolos que apuntan a realidades mayores que esas imágenes y símbolos en sí. Por ejemplo, la esencia de todo el sistema sacrificial bíblico es, en cierto sentido, un símbolo de una realidad mucho mayor: Jesús y todo el plan de salvación.

En la Biblia se usan muchos otros tipos de imágenes y, a veces, también los elementos más básicos, como el agua, el fuego o el viento. Según el contexto, estas son imágenes de verdades espirituales y teológicas. Por ejemplo, cuando Jesús dijo: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8), usó el viento como símbolo del Espíritu Santo.

La Biblia utiliza imágenes para describir la clase de unidad que encontramos en la iglesia, y que Dios llama a manifestar ante el mundo. Cada imagen individual no está completa en sí misma; en su conjunto, estas revelan muchas cosas sobre la unidad de la iglesia, como la relación de la iglesia con Dios, entre los miembros y con la comunidad en general.

 

La lección de esta semana analizará algunas de las imágenes y lo que nos dan a conocer sobre la unidad en Cristo.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si no hubiera disciplina ni gobierno de la iglesia, ésta se reduciría a fragmentos; no podría mantenerse unida como un cuerpo. Siempre hubo seres humanos de espíritu independiente, que aseveraron que estaban en lo correcto, que Dios los había instruido, impresionado y conducido en forma especial. Cada uno tiene una teoría propia, opiniones que le son peculiares, y cada uno sostiene que sus opiniones están de acuerdo con la Palabra de Dios… Apartan a los demás del cuerpo y cada uno es en sí mismo una iglesia separada. Todos no pueden estar en lo cierto, y sin embargo, se declaran conducidos por el Señor.

Después de impartir sus instrucciones, nuestro Salvador promete que si dos o tres se unen para pedir algo a Dios, eso les será concedido. Cristo demuestra con esto que debe haber unión con los demás, aun para desear un objeto determinado. Se da gran importancia a la oración unánime, a la unión de propósito… Debe haber acuerdo en las cosas que se desean y por las cuales se ora. No debía tratarse simplemente de los pensamientos y la actividad de una mente expuesta a engaño; la petición debía reflejar el deseo ferviente de varias mentes concentradas en el mismo punto (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 471).

 

Nadie piense que no tiene necesidad de golpe [de corrección] alguno. No hay persona ni nación que sea perfecta en todas sus costumbres y maneras de pensar. Una debe aprender de otra. Por esto, Dios quiere que las diferentes nacionalidades se asocien para llegar a ser un solo pueblo en sus maneras de ver y en sus propósitos. Así verá cumplida la unión que es en Cristo (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 145).

 

Vivimos en una época cuando todo verdadero cristiano debe mantener una relación viva con Dios. El mundo está lleno de los sofismas del enemigo y estamos seguros solamente cuando aprendemos las lecciones de la verdad del mismo gran Maestro. La obra solemne en que estamos empeñados demanda de nosotros un esfuerzo poderoso y unido bajo la dirección divina.

El Señor desea que sus obreros se aconsejen mutuamente; no que avancen en forma independiente. Los que han sido hechos ministros y guías del pueblo deben orar mucho cuando se reúnen. Eso les brindará una ayuda y un ánimo maravillosos, vinculará corazón con corazón y alma con alma, induciendo a cada hombre a la unidad, a la paz y al poder en sus esfuerzos (Testimonios para los ministros, p. 485).

 

El cielo y los santos ángeles están trabajando para unir, para producir unidad de fe, en un solo cuerpo. Satanás se opone a esto, y está decidido a esparcir, a dividir y a introducir diferentes sentimientos… Jesús estableció que la fe de su pueblo debía ser una sola. Si uno comienza a predicar algo distinto, ¿cómo podrían ser una sola cosa los que creen mediante su palabra? (Testimonios para la iglesia, tomo 1. p. 293).

40


 


Domingo 4 de noviembre | Lección 06_______________________________________

EL PUEBLO DE DIOS

Lee 1 Pedro 2:9; Éxodo 19:5 y 6; y Deuteronomio 4:20 y 7:6. ¿Qué enseñan estos versículos acerca del estatus especial del pueblo de Dios? Veamos palabras que indican propiedad divina: (“adquirido, os tomó, escogió, pertenece, adquirió,)

1 Pedro 2:9

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Éxodo 19:5-6

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Deuteronomio 4:20

20 Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.

Deuteronomio 7:6

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

La iglesia está compuesta por personas, pero no de cualquier tipo. La iglesia es el pueblo que pertenece a Dios, que sostiene que Dios es su Padre y Salvador, y que ha sido redimido por Cristo y le obedece. Esta imagen subraya el concepto de que Dios ha tenido un pueblo en la Tierra desde la adopción del plan de salvación y que hay continuidad entre el Israel del Antiguo Testamento y la iglesia del Nuevo Testamento. Desde Adán, los patriarcas de antes y después del Diluvio, y Abraham, Dios hizo un pacto con su pueblo para que fuese el representante de su amor, misericordia y justicia.

Al pueblo de Dios se lo llama “linaje escogido”, “real sacerdocio” y “nación santa”. Estos términos indican que está destinado para un propósito especial: “Anunciar las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9). 

Esto también es un reflejo de una descripción del carácter de Dios, como se describe en Éxodo 34:6 y 7. “Dios ‘adquirió’ a la iglesia como su posesión especial para que sus miembros pudieran reflejar los preciosos rasgos del carácter divino en su propia vida, y para que proclamaran la bondad y la misericordia de Dios a todos los hombres” (CBA 7:578).

Lee Deuteronomio 7:6 al 8. ¿Qué impulsó a Dios a escoger a los descendientes de Abraham como su pueblo? ¿Cómo se aplica esto en la actualidad?

Deuteronomio 7:6-8

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

1.    Podríamos preguntarnos: ¿Qué país actual merece la etiqueta de “nación santa”? Ninguno.

2.    Todas las naciones y los grupos étnicos están compuestos por personas que no merecen el amor ni la gracia de Dios.

3.    Y, aunque la Biblia nos llame a ser un pueblo santo, las Escrituras también enseñan que la elección y la fundación de Israel se basó totalmente en su amor y no en los méritos que los seres humanos pudieran presentarle.

4.    La formación del pueblo de Dios es un acto de creación amante y, a pesar del pecado y la apostasía a escala nacional, Dios cumplió con su promesa hecha a Abraham de que a través de su simiente, Cristo, salvaría a su pueblo.

5.    Así como la elección del pueblo de Dios fue un acto de su gracia, también lo es su salvación. Este tema nos recuerda nuestras raíces comunes en la gracia inmerecida de Dios.

 

¿Por qué debemos tener siempre presente la sagrada verdad de que nuestra salvación depende de lo que Cristo ha hecho por nosotros y no de lo que podemos hacer por nosotros mismos, por más que seamos “el pueblo de Dios”?

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Análisis de la imagen de hoy es “todos somos sacerdotes escogidos por Dios quiera o no lo somos ya que él pagó el precio por cada uno de sus ministros, para que le adoraran y le sirvieran por siempre”

I.      ¿DIOS NECESITA DE LOS HOMBRES ALGÚN DISTINTIVO PARA SER ESCOGIDOS POR ÉL COMO PARTE DE SU PUEBLO?

a.     Cristo no reconoce ninguna casta, ni color, ni grado como necesarios para llegar a ser súbditos de su reino.

b.    La admisión en su reino no depende ni de la riqueza ni de una herencia superior.

c.     En cambio, los que han nacido del Espíritu son los súbditos de su reino.

d.    El carácter espiritual es lo que será reconocido por Cristo. Su reino no es de este mundo.

e.     Sus súbditos son los participantes de la naturaleza divina, que habrán escapado de la corrupción que está en el mundo y que se manifiesta por la concupiscencia.

f.       Y esta gracia les es dada por Dios…

g.     Al contemplar a Jesús, al obedecer sus requisitos, aumentan su conocimiento de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado. (ver Juan 17:3)

h.    De este modo se transforman a su imagen de carácter en carácter hasta que llegan a distinguirse del mundo y se puede escribir acerca de ellos:

 “Vosotros sois:

                                                             i.       linaje escogido,

                                                          ii.      real sacerdocio,

                                                       iii.      nación santa,

                                                        iv.      pueblo adquirido por Dios,

                                                           v.      para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia”. 1 Pedro 2:9, 10 (La maravillosa gracia de Dios, p. 52). Romanos 8:28-39

II.  ¿DE QUÉ MANERA DIOS LE HA DADO A CONOCER A SU PUEBLO SUS PROPÓSITOS?

a.     De la manera más definida, les presentó su propósito por medio de Moisés y les dio a conocer los términos de su prosperidad. Les dijo: 

b.    “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios;

c.     Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial,

d.    más que todos los pueblos que están sobre la tierra…

e.     ¿QUÉ DEBEMOS CONOCER?

                                                             i.      Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios.

                                                          ii.      Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones…

f.       ¿CUÁL ES LA RECOMPENSA?

1.    Y por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y

2.    la misericordia que juró a tus padres: y te amará, te bendecirá y te multiplicará…

3.    Deuteronomio 7:6-14 “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto…Bendito serás más que todos los pueblos” (Testimonios para la iglesia, t. 6. p. 226).

III.                        ¿ENTONCES CUÁL ES EL PROPÓSITO DEL PUEBLO DE DIOS?

a.     La Iglesia es el medio señalado por Dios para:

                                                             i.       la salvación de los hombres.

                                                          ii.      Fue organizada para servir, y

                                                       iii.      su misión es la de anunciar el evangelio al mundo.

b.     Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia.

                                                             i.      Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados… han de revelar su gloria.

                                                          ii.      La iglesia es la depositaría de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aun a “los principados y potestades en los cielos” (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios (Los hechos de los apóstoles, p. 9).

IV.                       ¿QUÉ NECESITA DIOS DE ESTE SU PUEBLO PARA CUMPLIR EN ELLOS EL PACTO QUE HIZO CON SUS PADRES?

a.     CREER Y

b.    OBRAR:

                                                             i.      “Deben recordar los hijos de Dios que únicamente cuando ellos crean en los principios del evangelio y obren de acuerdo con ellos, puede él hacer de ellos una alabanza en la tierra.

                                                          ii.      Únicamente en la medida en que usen las capacidades que Dios les ha dado para servirle, disfrutarán de la plenitud y el poder de la promesa en la cual la iglesia ha sido llamada a confiar.

                                                       iii.      Si los que profesan creer en Cristo como su Salvador alcanzan tan solo la baja norma de la medida mundanal, la iglesia no dará la rica mies que Dios espera. “Hallada falta”, será escrito en su registro (Testimonios para la iglesia, tomo 8, p. 21).

41


 

 


Lección 06 | Lunes 5 de noviembre__________________________________________

LA CASA DE DIOS: “piedras vivas” (LA UNIDAD DE ESTAS PIEDRAS A LA PIEDRA ANGULAR DAN FORMA A LA CASA DE DIOS.)

Otra imagen del pueblo de Dios en el Nuevo Testamento es la casa de Dios. Es una metáfora de piedras y edificios que resalta la naturaleza intrincada e interdependiente de las relaciones humanas en la iglesia. Pedro se refiere a los cristianos como “piedras vivas” (1 Ped. 2:5). Esta metáfora también contiene una cualidad de permanencia y solidez.

Lee Efesios 2:19 al 22. ¿Qué ideas clave enfatiza Pablo en este pasaje? ¿Qué nos dice esta imagen sobre la unidad de la iglesia?

Efesios 2:19-22

19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

En este pasaje, Pablo combina dos imágenes de la iglesia:

1.    una inerte, una casa o edificio; Una piedra no es muy valiosa por sí misma, pero cuando está unida con otras piedras se convierte en una estructura que puede resistir las tormentas de la vida. Ningún cristiano puede ser una piedra solitaria: debe relacionarse con otros en la comunión de la familia de Dios. Para que un edificio sea sólido, debe descansar sobre una base sólida. Jesucristo es este fundamento y la “piedra angular” de la casa de Dios (ver además 1 Cor. 3:11). La iglesia también dejaría de existir si no hiciera de Cristo la piedra angular de sus actividades, pues ella gira en torno a Jesucristo: su vida, muerte, resurrección y regreso. La iglesia forma una comunidad de creyentes unida para compartir con el mundo las buenas nuevas de Jesús. La agenda de la iglesia es Jesús: quién es él, lo que hizo por nosotros, lo que hace en nosotros y lo que le ofrece a todo el que lo acepte como Señor y Salvador.

2.    la otra viva, un hogar de personas: La imagen de una casa también es muy significativa. Esta se basa en las relaciones que las personas tienen entre sí. Es una imagen familiar: el padre y la madre, los hermanos y las hermanas. Los lazos entre los miembros de la familia pueden ser fuertes, y las lealtades consiguientes a menudo trascienden todos los demás vínculos externos. La lealtad es una gran parte de la unidad, porque ¿cómo podría haber algún tipo de unidad sin lealtad?

¿Qué relación tiene esta imagen: EL HOGAR con la iglesia?

1.    Los miembros de la iglesia también son parte de una gran familia.

2.    Estamos vinculados, no solo porque pertenecemos a la familia humana a través de nuestro ancestro común, Adán, sino también porque estamos relacionados con Jesús, el Segundo Adán, a través de nuestra experiencia del “nuevo nacimiento”. 

3.   Por lo tanto, nos unen las verdades doctrinales que tenemos en común y también la experiencia de ser almas convertidas que tienen una nueva vida en Jesús.

 

Lamentablemente, no todos han tenido una buena experiencia con su familia (e iglesia).* Por lo tanto, esa imagen quizá no signifique nada para ellos. Sin embargo, como iglesia, ¿cómo podemos llegar a ser la familia que estas personas nunca tuvieron?

*esto es nuestro.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

I.                   ¿QUÉ DEBEMOS HACER COMO HIJOS DE DIOS PARA MANTENER UNA RELACIÓN CON LA IGLESIA COMO MIEMBROS DE UNA MISMA FAMILIA?

a.     Debemos establecer una acérrima enemistad entre nuestra alma y nuestro enemigo; pero debemos abrir nuestro corazón al poder y la influencia del Espíritu Santo.

b.    Queremos que la oscuridad de Satanás sea rechazada, y que la luz del cielo fluya.

c.     Queremos tornamos tan sensibles a las santas influencias, que el menor susurro de Jesús mueve nuestras almas…

d.    Entonces nos deleitará hacer la voluntad de Dios, y Cristo nos manifestará ante Dios y los santos ángeles como los que estamos en él, y no se avergonzará del llamamos hermanos. (A fin de conocerle, “Ataviados con su Perfección, 21 de diciembre.).

II.                ¿CÓMO DEBEMOS HACER A LA HORA DE COLOCAR UN NUEVO MIEMBRO EN LA LISTA DE LA FAMILIA DE DIOS?

a.      El templo judío fue construido con piedras labradas que se sacaron de las montañas.

                                                              i.      Y cada piedra era preparada para su lugar en el templo,

                                                           ii.      labrada a escuadra,

                                                        iii.      pulida y

                                                         iv.      probada antes de ser transportada a Jerusalén.

Cuando todas esas piedras se encontraron sobre el terreno, la edificación se hizo sin que se oyera el ruido de un hacha o de un martillo.

¿QUÉ APLICACIÓN SE PUEDE VER EN ESTE EJEMPLO?

                                                            v.      Esta edificación representa el templo espiritual de Dios, compuesto de materiales traídos de todas las naciones, lenguas, pueblos y clases sociales, grandes y pequeños, ricos y pobres, sabios e ignorantes.

                                                         vi.      No se trata de substancias inertes, que deban ser trabajadas por medio del martillo o el cincel.

                                                      vii.      Son piedras vivas, sacadas de la cantera del mundo por medio de la verdad; y el gran Arquitecto, el Señor del templo, está ahora labrándolas y puliéndolas, preparándolas para su lugar respectivo en el templo espiritual.

                                                   viii.      Ese templo, una vez terminado, será perfecto en todas sus partes y causará la admiración de los ángeles y de los hombres; porque Dios es su arquitecto y constructor (Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 145).

III.            “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” [1 Corintios 3:11]. “Sobre esta piedra –dijo Jesús—, edificaré mi iglesia”. 

En la presencia de Dios y de todos los seres celestiales, en la presencia del invisible ejército del infierno, Cristo fundó su iglesia sobre la Roca viva. Esa Roca es él mismo su propio cuerpo quebrantado y herido por nosotros. Contra la iglesia edificada sobre ese fundamento, no prevalecerán las puertas del infierno. Cuán débil parecía la iglesia cuando Cristo pronunció estas palabras. Se componía apenas de un puñado de creyentes contra quienes se dirigía todo el poder de los demonios y de los hombres malos; sin embargo, los discípulos de Cristo no debían temer. Edificados sobre la Roca de su fortaleza, no podían ser derribados (El Deseado de todas gentes, cáp. 45, “Previsiones de la cruz” p. 381).

IV.            Debemos aprender a ser leales el uno con el otro, a ser tan fieles como el acero en la defensa de nuestros hermanos. Mirad vuestros propios defectos. Descubrid más bien una falta vuestra que diez de vuestro hermano. Recordad que Cristo ha orado por éstos sus hermanos que todos ellos puedan ser uno, como él es uno con el Padre. (Juan 17) Tratad hasta el extremo de vuestras posibilidades de estar en armonía con vuestros hermanos (En los lugares celestiales, p. 180).

42


 

 


Martes 6 de noviembre | Lección 06_________________________________________

EL TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

1.   Otra imagen del edificio que Pablo usa es la del templo de Dios, o del Espíritu Santo.

2.   Es la imagen de un edificio costoso y valioso. Junto con 1 Corintios 6:19, donde la imagen se refiere a nuestro cuerpo personal como templo del Espíritu Santo, en 1 Corintios 3:16 y 17 Pablo utiliza la imagen para referirse al edificio más santo y precioso del antiguo Cercano Oriente: el templo de Dios.

 

Lee 1 Corintios 3:16 y 17. ¿Qué significa que la iglesia sea el templo del Espíritu Santo? ¿De qué advierte en el versículo 17?

1 Corintios 3:16-17

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 

17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

 

1.   Obviamente Pablo, al referirse a la iglesia, no tiene en mente un templo o un lugar físico de residencia para Dios.

2.   Esta metáfora se refiere a una entidad corporativa: juntos, los cristianos de Corinto forman el templo del Espíritu Santo y, en un sentido espiritual, Dios reside entre ellos.

3.   Para Pablo, Dios reside dentro de la comunidad cristiana; de allí su advertencia de que cualquiera que intente destruir esta confraternidad sufrirá las consecuencias del Juicio.

4.   La unidad de los creyentes está en el centro de esta comunión y de la presencia de Dios en este templo.

5.  Aunque este pasaje a menudo se usa en el sentido de cuidar de nuestro cuerpo físico (que, por supuesto, es lo que se supone que los cristianos deben hacer de todos modos), esa no es la cuestión específica que plantea Pablo aquí.

6.   Su mensaje era una advertencia para quienes destruyan la unidad de la iglesia.

Nota personal:

Estamos ante un nuevo descubrimiento:  “1Corintios 3:16-1716 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” durante muchos hemos interpretado este versículo de una manera refiriéndose a nuestro cuerpo físico y esto nos ha llevado a tomar serias decisiones respecto a nuestro estilo de vida. Ese no es el punto en cuestión, el punto es que dice: esa no es la cuestión específica que plantea Pablo aquí.” Me parece que esta observación no es mala solo que nos deja la impresión de que es la verdadera o la única interpretación posible. Bueno puede ser que esté mirando el asunto muy radicalmente.

 

7.   Previamente en este capítulo, Pablo se refirió a lo que considera que son desafíos para la unidad: “pues hay entre vosotros celos, contiendas y disensiones” (1 Cor. 3:3). 

8.   Estas actitudes y comportamientos son amenazas reales para la unidad de los cristianos y provocan la retirada de la presencia de Dios de su templo.

9.   En otras palabras, los conflictos en la iglesia pueden destruir el templo de Dios.

10.                     Por lo tanto, él quiere que los miembros dejen de lado las actitudes y las conductas que amenazan su unidad.

11.                     Cuando estallan los conflictos en la iglesia actual, el consejo de Pablo a los corintios sigue siendo válido: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Cor. 1:10).

 

 

 

Celos, contiendas y disensiones: estos no son solo problemas que la iglesia enfrentaba en los días de Pablo. Los tenemos hoy también. ¿Qué papel tiene cada uno de nosotros para tratar de resolver estos problemas de una manera que no ponga en riesgo nuestra unidad?

Nota personal: “los enemigos de la unidad de la iglesia son como la cizaña, siempre han de estar entre nosotros.”

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

1.    Desde las edades eternas había sido el propósito de Dios que todo ser creado, desde el resplandeciente y santo serafín hasta el hombre, fuese un templo para que en él habitase el Creador.

2.    A causa del pecado, la humanidad había dejado de ser templo de Dios. Ensombrecido y contaminado con el pecado, el corazón del hombre no revelaba la gloria del Ser divino.

3.    Pero por la encarnación del Hijo de Dios, se cumple el propósito del Cielo.

4.    Dios mora en la humanidad, y mediante la gracia salvadora, el corazón del hombre vuelve a ser su templo…

5.    Los atrios del templo de Jerusalén, llenos del tumulto de un tráfico profano, representaban con demasiada exactitud el templo del corazón, contaminado por la presencia de las pasiones sensuales y de los pensamientos profanos.

6.    Al limpiar el templo de los compradores y vendedores mundanales, Jesús anunció su misión de limpiar el corazón de la contaminación del pecado —de los deseos terrenales, de las concupiscencias egoístas, de los malos hábitos, que corrompen el alma (La fe por la cual vivo, p. 193).

7.    El Señor dio a su Hijo unigénito para rescatarnos del pecado. Nosotros somos hechura suya, somos sus representantes en el mundo, y él espera que revelemos el verdadero valor del hombre mediante la pureza de nuestra vida, y los esfuerzos fervientes que realicemos para recuperar la perla de gran precio.

8.    Nuestro carácter debe ser modelado de acuerdo con la similitud divina, y se debe reformar mediante la fe que obra por el amor y purifica el alma.

9.    La gracia de Dios embellecerá, ennoblecerá y santificará el carácter.

10.                      El siervo del Señor que trabaje con inteligencia tendrá éxito. Nuestro Salvador dijo: “Las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”. Juan 14:12 (Exaltad a Jesús, p. 42).

11.                      La fortaleza del pueblo de Dios radica en su unión con él mediante su Hijo unigénito, y su unión del uno con el otro.

12.                      No hay dos hojas de un árbol que sean exactamente iguales; tampoco concuerdan todas las mentalidades; pero aunque es así, puede haber unidad en la diversidad.

13.                      Cristo es nuestra raíz, y todos los que están injertados en esta raíz darán el fruto que Cristo dio.

14.                      Revelarán la fragancia del carácter de él en el talento del habla, en el cultivo de la hospitalidad, de la bondad, de la cortesía cristiana y de la consideración celestial.

15.                      Mirad las flores en un tejido y notad las hebras de diversos colores. No todas son rosadas, no todas son verdes, no todas son azules.

16.                      Se entreteje una diversidad de colores para perfeccionar el modelo. Así es en el plan de Dios.

17.                      Él tiene un propósito al colocamos donde debemos aprender a vivir como individuos.

18.                      Todos no somos idóneos para hacer la misma clase de obra, sino que la obra de cada hombre ha sido dispuesta por Dios para ayudar a construir su plan (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 6, p. 1083).

43


 

 


Lección 06 | Miércoles 7 de noviembre______________________________________

EL CUERPO DE CRISTO

Quizá la imagen más conocida de la iglesia y la que habla más fuerte sobre la unidad de sus diversas partes sea el cuerpo de Cristo“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. […] Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Cor. 12:12, 27).

Así como un cuerpo es una sola unidad que se compone de muchas partes diferentes, cada una con una función y una responsabilidad diferentes, así es la iglesia como el cuerpo de Cristo.

 

Lee 1 Corintios 12:12 al 26. ¿Cómo se aplica esta imagen de un cuerpo con muchas partes a tu congregación local? ¿Cómo se aplica a una organización mundial como la Iglesia Adventista del Séptimo Día?

1 Corintios 12:12-26

12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 

14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 

15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 

16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 

17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 

19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 

21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

 22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 

23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

 24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 

25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 

26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

 

La enseñanza de Pablo en 1 Corintios 12 transmite la profunda realidad de que la auténtica unidad cristiana no se da solo en la diversidad, y sin duda tampoco se da a pesar de la diversidad, sino más bien a través de la diversidad.

No deberíamos sorprendernos de que el Espíritu Santo sea el origen de estas expresiones de diversidad.

Así como el cuerpo humano está increíblemente unificado y es sorprendentemente diverso, de la misma manera, así es en teoría el cuerpo de Cristo, que a través de esta diversidad expresa la plenitud y la riqueza del cuerpo de Cristo.

Esta imagen nos habla directamente como iglesia. En las últimas décadas, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha crecido a pasos agigantados. Está compuesta por personas de casi todos los orígenes, culturas y ámbitos imaginables.

No debemos permitir que nuestras diferencias étnicas, culturales, educativas y etarias (personas de la misma época o edad) nos dividan.

En todo caso, esta diversidad debe ser moldeada por el Espíritu Santo como una fuerza para la unidad, que refleje la verdad de que, a pesar de estas diferencias, todos somos uno en Cristo.

Al pie de la Cruz todos somos iguales, independientemente de quiénes seamos o de dónde provengamos. A medida que el mundo se fragmente cada vez más, la iglesia debe demostrar que la unidad es posible. El pueblo (nosotros) de Dios puede demostrar el poder de curación y de reconciliación del evangelio.

Pablo nos dice cómo se puede lograr este ideal: “Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador” (Efe. 5:23). “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col. 1:18). 

 

Como cada creyente está conectado espiritualmente con Cristo, todo el cuerpo se nutre con el mismo alimento. (este es el problema) Por consiguiente, no podemos exagerar (sobre enfatizar. Dejar de realtar) la importancia del estudio de la Palabra de Dios, la obediencia a lo que conocemos de la Palabra y las experiencias comunes de adoración y oración para la unidad del cuerpo de Cristo.

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

1.    El Señor ha hecho abundante provisión para que su amor pueda ser dada a nosotros en forma de su libre, abundante gracia, como nuestra herencia en esta vida, y para capacitarnos a difundir el mismo por medio de nuestra unión con Cristo.

2.    Jesús imparte la vitalidad continua de un amor puro y santificado, semejante al amor de Cristo, a cada rincón de nuestra naturaleza humana.

3.    Cuando este amor se expresa en el carácter, revela a todos con quienes nos asociamos que es posible que Dios sea formado dentro de nosotros, la esperanza de gloria.

4.    Demuestra que Dios ama a los obedientes tal como amó a Cristo Jesús; y nada menos que eso satisface su deseo para nosotros.

5.    Tan pronto como el agente humano se une con Cristo en corazón, mente y alma, el Padre ama a esa persona como partícipe con Cristo, miembro del cuerpo de Cristo, siendo él mismo la cabeza gloriosa (Fundamentals of Christian Education, p. 466).

 

6.    Mediante una comparación de la iglesia con el cuerpo humano, el apóstol ilustra apropiadamente la estrecha y armoniosa relación que debiera existir entre todos los miembros de la iglesia de Cristo. “Por un Espíritu —escribió— somos todos bautizados en un cuerpo, ora judíos o griegos, ora siervos o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos…

7.    Y entonces, con palabras que desde ese día han sido para hombres y mujeres una fuente de inspiración y aliento, Pablo expone la importancia del amor que deberían abrigar los seguidores de Cristo: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe…

8.    Por muy noble que sea lo profesado por aquel cuyo corazón no está lleno del amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero discípulo de Cristo.

9.    Aunque posea gran fe y tenga poder aun para obrar milagros, sin amor su fe será inútil (Los hechos de los apóstoles, pp. 255. 256).

10.                      Todos los que sigan verdaderamente a Cristo llevarán frutos para su gloria.

11.                      Su vida testifica que el Espíritu de Dios ha realizado una buena obra en ellos, y dan fruto para la santidad.

12.                      Su vida es elevada y pura. Las acciones correctas son el fruto inequívoco de la verdadera piedad y los que no llevan fruto de esta clase revelan que no tienen experiencia en las cosas de Dios.

13.                      No son uno con la Vid. Dijo Jesús: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:4, 5 (Consejos para los maestros, p. 312).

44


 

 


Jueves 8 de noviembre | Lección 06_________________________________________

LAS OVEJAS Y EL PASTOR

Lee Juan 10:1 al 11. ¿Qué aspectos de esta metáfora de la iglesia como un redil hablan de unidad? Ver además el Salmo 23.

Juan 10:1-11

 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 

Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 

Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 

Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. 

JESÚS EL BUEN PASTOR

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Salmo 23

Jehová es mi pastor; nada me faltará. 

En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 

Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

1.   En el mundo moderno de las grandes ciudades, es muy raro ver que se críe cualquier tipo animales.

a.    La mayoría ahora sabe muy poco acerca de la relación entre las ovejas y los pastores.

b.   Sin embargo, cuando Jesús relató esta parábola, la gente lo entendió muy bien.

2.   Cuando dijo: “Yo soy el buen pastor”, inmediatamente reconocieron y comprendieron su referencia al Salmo 23:1, “Jehová es mi pastor”. 

a.    La imagen no solo era clara sino también estaba llena de un valor emocional que la hacía vívida.

b.   En la antigua cultura del Cercano Oriente, y aún hoy en Medio Oriente, es sabido que los pastores se dedican al cuidado de sus ovejas, sin importar los desafíos.

c.     La figura del pastor se ha convertido en una de las imágenes predilectas que se utilizan en las Escrituras para describir el carácter de Dios y su relación con su pueblo.

3.   La imagen del pueblo de Dios como ovejas es interesante.

a.    Una impresión que a menudo tenemos de las ovejas es su naturaleza inofensiva e indefensa.

b.   Por lo tanto, dependen de un buen pastor para que las proteja y las guíe.

c.     A decir verdad, se las considera tontas.

d.   A veces, sin querer, las ovejas se pierden, y el pastor las busca y las lleva de vuelta al redil.

e.    Los corderos a menudo necesitan que los lleven y requieren cuidados adicionales.

f.      Se necesita paciencia y comprensión para cuidar ovejas.

g.    En muchos aspectos, esta es una imagen perfecta para representar a la iglesia.

4.   El miembro de iglesia no tiene nada que temer, lleva todas las de ganar en una relación con el Pastor.

a.    Jesús también enfatizó, en esta parábola, la importancia de que las ovejas escuchen la voz del pastor.

b.   Cuando las condiciones lo requieren, es posible proteger a varios rebaños de ovejas colocándolas en el mismo vallado o redil.

c.     ¿Cómo se las puede separar más tarde? Todo lo que se necesita es que el pastor se pare en la puerta del redil y las llame.

d.   Las ovejas reconocerán su voz y acudirán a él. “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (Juan 10:4).

e.    Escuchar la voz del Pastor es crucial para la iglesia.

f.      De hecho, la unidad y la seguridad del pueblo de Dios dependen de su proximidad a él y están directamente relacionadas con su obediencia sumisa a su voz.

 

En general, a la gente no le gusta que la describan como ovejas. Sin embargo, ¿por qué esta es una metáfora tan apropiada para nosotros? ¿Qué debería decirnos esta imagen sobre nuestra necesidad del Pastor y nuestra necesidad de obedecer su voz?

 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

1.    ¿CON QUÉ COMPARA CRISTO SU RELACIÓN CON SU PUEBLO?, ¿QUÉ HIZO JESÚS DESPUÉS DE LA CAÍDA POR SUS OVEJAS?

a.     La relación de Cristo con su pueblo se compara a la del pastor con su rebaño.

b.    Después de la caída, vio a sus ovejas en una condición deplorable y expuestas a una destrucción segura.

c.     Abandonó los honores y la gloria de la casa de su Padre para ser pastor y salvar… a las ovejas errantes que estaban por perecer.

d.    Se escuchó su voz bondadosa llamándolas a su redil: un refugio seguro contra la mano de los ladrones; también un techo contra el calor ardiente y un reparo contra la crudeza del frío.

e.     Se preocupaba constantemente por el bien del rebaño. Fortalecía a las débiles, alimentaba a las que sufrían algún padecimiento, tomaba en sus brazos a los corderitos del rebaño y los llevaba en su regazo.

f.       Sus ovejas lo aman. Sale delante de ellas y las ovejas escuchan su voz y lo siguen… Cristo dice: “Yo soy el Buen Pastor; el Buen Pastor su vida da por las ovejas”, vers. 5 (Exaltad a Jesús, p. 190).

2.    ¿A cuántas ovejas errabundas y perdidas ha salido a buscar usted y las ha traído de vuelta al redil, con un corazón lleno de ternura compasiva, perdón y amor?

3.    ¿Cuántas palabras de aliento le ha hablado a la oveja descarriada, aquella que le ha causado mucho dolor, ansiedad e inconvenientes?…

4.    ¿Ha pronunciado usted palabras amables de esperanza, ánimo y perdón…?

5.    ¿No es tiempo ya de que seamos cristianos prácticos, además de serlo de profesión? ¡Qué benevolencia, qué compasión, qué simpatía más tierna manifestó Jesús hacia la humanidad sufriente!

6.    El corazón que palpita al unísono con el gran corazón del amor infinito manifestará simpatía hacia cada alma necesitada, y hará evidente el hecho de que posee la mente de Cristo…

7.    Cada alma que sufre tendrá derecho a esperar la simpatía de los demás, y los que estén imbuidos del amor de Cristo, llenos de su piedad, ternura y compasión, responderán ante cada necesidad de simpatía

8.    Cada alma que trata de retroceder por el camino de sus extravíos y regresar a Dios, necesita la ayuda de los que poseen un corazón tierno y misericordioso y un amor semejante al de Cristo (Exaltad a Jesús, p. 200).

9.    ¿QUÉ TIPO DE VIDA ESPERA CRISTO QUE TENGAMOS?

a.     “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

b.   Esta es la vida que debemos tener, y debemos tenerla más abundantemente.

c.     Dios dará su vida a cada alma que muera al yo, y viva para Cristo.

d.   Pero se requiere para ello un completo renunciamiento al yo.

e.    A menos que ocurra esto, seguiremos llevando con nosotros el pecado que destruye nuestra felicidad.

f.       Pero cuando se crucifica el yo, Cristo vive en nosotros, y el poder del Espíritu asiste nuestros esfuerzos (Nuestra elevada vocación, p. 23).

45


 

 


Lección 06 | Viernes 9 de noviembre_________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “El divino Pastor”, en El Deseado de todas las gentes, pp. 442-448; “La iglesia en la Tierra”, en Consejos para la iglesia, pp. 432-439.

“En el contexto del Templo de Jerusalén, así como de las omnipresentes estructuras grecorromanas, los autores del Nuevo Testamento emplean la metáfora del templo para permitir que los creyentes visualicen

1.    la santidad de la iglesia,